white_christmas

A partir de ciertas edades es inevitable refugiarse en un manso pasado, en esas nostalgias placenteras en que el tiempo no nos pide cuentas sino que nos ofrece un refugio amable. ¿Cómo no recordar nostálgicamente aquellas Navidades Blancas de la película de 1954 que arrastraba Bing Crosby melosa y deliciosamente por los oídos de nuestros mejores anhelos infantiles?
Con el paso de los años, sin embargo, el recuerdo imborrable, gracias a Internet, de otra actuación anterior en la película “Holiday Inn”, de 1942, ha ocupado un lugar más cómodo en nuestra evocación sin referencias a guerras implacables. Comoquiera que sea, esa canción, compuesta por Irving Berlin en 1940 o 1941,( de la que él mismo pensaba, según se dice: “¡Diablos, acabo de escribir la mejor canción que nadie ha escrito!” ) se convirtió, según el Libro Guiness de los Records, en la canción con mayor número de copias –más de cincuenta millones- de la historia.
La letra, también de Irving Berlin, incluía una introducción que no solía incluirse en la canción. Aludía al tiempo primaveral de Beverly Hills, Los Ángeles, que hacía desear la nieve más al norte propia de un 24 de diciembre, víspera de Navidad. Nosotros sí la recogemos en nuestra interpretación, de acuerdo con el arreglo de Hector MacCarthy que utilizamos. Dice así:

WHITE CHRISTMAS

The sun is shining, the grass is green,
the orange and palm trees sway.
There’s never been such a day
in Beverly Hills L. A.
But it’s December the twenty fourth
and I am longing to be up north.

I’m dreaming of a white Christmas
just like the ones I used to know,
when tree tops glisten
and children listen to hear
sleigh bells in the snow.

I’m dreaming of a white Christmas
with every Christmas card I write.
May your days be merry and bright,
and may all of yours christmasses be white.

Como traducción rescatamos una antigua felicitación navideña de hace ya más de veinte años que conservamos con cariño y
que es más fiel al sentido que a la letra:

NAVIDAD BLANCA

El sol está en lo alto,
ya la hierba verdea;
bailan al viento claro
naranjos y palmeras.
Nunca un día ha brillado
aquí de esta manera;
pero se acaba el año,
la Navidad se acerca
y mi alma va volando
nortes de nieve nueva.

Sueño Navidad blanca
como en la niñez mía:
Las copas destellaban
y pasábamos el día
escuchando a distancia
sones de campanillas.

¡Qué ansias de blancura
en cada postal que escribo!
Ni una hora oscura
halles en tu camino.
La Navidad me inunda
de blanco, blanco brillo .

Sirva esta canción también este año como felicitación temprana de las próximas fiestas navideñas, como homenaje al gran Irving Berlin, como recuerdo del no menos grande Bing Crosby y como furtiva ensoñación de antiguos espacios infantiles. La precisión de un coro no nos permitirá los glisandos, arrastres, trinos, mordentes y adornos en los que Crosby tanto se deleitaba, pero no ahorraremos esfuerzos en dejar bien claro que la cantamos secretamente con los mocos y la baba cayéndosenos hasta el suelo.

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