Como sucede con las leyes, la ignorancia no exime de su cumplimiento.  Algo así deberíamos considerar con esta canción para no cantarla como si se tratara de una sublime poesía de sentido altamente religioso. Uno suele creer que los grandes compositores de hace cuatrocientos años estaban todos exclusivamente imbuidos de sentimientos celestiales de acuerdo con las directrices de la iglesia católica expresadas en el Concilio de Trento contra la reforma luterana. Pero eso no es cierto. Orlando de Lasso distaba mucho de ser un compositor exclusivamente religioso y de él se conservan gran cantidad de madrigales y canciones, que, como era habitual, cantaban, muchas veces con malicia y doble sentido, los sentimientos amoroso-eróticos y hasta sexuales de parejas, amparándose con frecuencia en los elevados sentimientos de dolor simulado por rechazos inmerecidos.

Sin títuloSomos todos mayorcitos y no deberíamos ni extrañarnos ni, mucho menos, escandalizarnos por ciertas partituras que cantamos, lo mismo que podemos leer obscenas comedias de Aristófanes, sugerentes versos de Catulo, sonetos de contenido homosexual de Shakespeare o, los innombrables poemas pornográficos de Quevedo. La partitura de Lasso que ya hemos cantado no pocas veces nos plantea serios problemas de interpretación y de traducción. Orlando de Lasso era persona de elevada cultura y podía permitirse el lujo de simular escenas de baja soldadesca que sin duda habría observado en su deambular por toda aquella Europa de miseria, pobreza y enormes desigualdades que obligaban en tantos casos a la gente a alistarse  en ejércitos oportunistas y mercenarios (lo mismo que entraban en órdenes religiosas o ejercían de pícaros como el Lazarillo de Tormes o Guzmán de Alfarache) para poder ganarse la vida.

En este Matona mia cara que retomamos en el contexto de música del renacimiento tardío en tiempos del Greco, el autor simula dentro de un contexto culto de una poesía rimada de versos alejandrinos con su correspondiente hemistiquio y un estribillo rítmico (don, don don, diri diri don don don don) el canto de un soldado alemán que se precia de bello canto y humildes palabras al tiempo que no se ahorra las más sonrojantes intenciones que alberga para con su ansiada señora.

La letra original dice así:

Matona mia cara, mi follere canzon
cantar sotto finestra, Lanze bon compagnon.
Don don don diri diri don don don don

Ti prego m’ascoltare che mi cantar de bon
e mi ti foller bene come greco e capon.
Don don don diri diri don don don don

Com’andar alle cazze, cazzar con le falcon,
mi ti portar beccazze, grasse come rognon
Don don don diri diri don don don don

Se mi non saper dire tante belle rason
Petrarca mi non saper, ne fonte d’Helicon.
Don don don diridiridon don don don

Se ti mi foller bene mi non esser poltron;
mi ficcar tutta notte, urtar come monton
Don don don diri diri don don don don.

Mi querida señora, querer una canción
cantar bajo ventana, yo ser buen compañón.
Don don don diri diri don don don don.

Te pido me escucharme, que es buena mi canción
y yo quererte bien como un griego a un capón
Don don don diri diri don don don don.

Cuando marchar de caza, cazar con el halcón,
traerte unas becadas, gordas como un riñón.
Don don don diri diri don don don don.

Yo no saber decir, con hermosa expresión.
No conocer Petrarca ni fuente de Helicón.
Don don don diri diri don don don don.

Si tú corresponderme yo no ser un poltrón;
follar toda la noche, topando como un cabrón.
Don don don diri diri don don don don.

Bueno. Así son las cosas y así hemos querido mostrarlas en la traducción simulada de un inculto (por más que sepa versificar y conocer quién es Petrarca y que el monte Helicón es la fuente en que nacen las nueve musas).  Su italiano es horrible, con palabras afrancesadas y un espantoso acento alemán (matona por madonna, follere por volere, de por è, lanze por lanciere).  Sólo, para ser justos del todo, habría que especificar que la palabra compañón ha sido forzada por la rima y no tiene más significado que el de compañero o colega (acepción 2 del RAE  y no la 1), que cabrón vale por macho cabrío (acepción 6 del RAE  y no la 2) y que poltrón, que ya conocemos por el Eccho significa vago según la primera acepción del RAE. Por el contrario, la palabra cazar no tiene en español la obscena connotación del italiano cazzo que sí parece existir en la letra original.

Sentimos si alguno se siente decepcionado por conocer la realidad de esta cancioncilla de Lasso, pero la verdad está por encima de la ignorancia. Afortunadamente, la música sí está a la altura de su autor y nunca podremos negar que la realidad no ha sido muy diferente en todas las épocas. Quizás sea conveniente atenernos a los eufemismos de la versión que cantamos y que ya están ampliamente extendidos: cacciar por cazzar, baciar por ficcar, ballar por urtar

Aunque hace cuatrocientos años seguramente las apariencias engañaban más que ahora.

Podéis desintoxicaros escuchando alguna interpretación como ésta, cantada como si fuera una canción sagrada, disfrutando de la música más que de la letra:

O como esta otra, mucho más original, tomada de la historia de los madrigales que los insuperables King Singers tienen editada.

Finalmente, si alguien quiere escuchar una versión especial (Con traducción edulcorada y eufemística) tras otra más convencional en YouTube puede pasar por

http://classicgrandtour.com/2012/04/14/matona-mia-cara/

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