(NOTA INICIAL: Según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional – Ministerio de Fomento), la primavera de 2014 comienza el jueves 20 de marzo a las 17h 57m hora oficial peninsular, a las 16h 57m en Canarias. Esta estación durará 92 días y 18 horas, y terminará el 21 de junio con el comienzo del verano.)

Así pues, justo en este momento, comenzamos la primavera. Son muchas las canciones de nuestro repertorio que aluden a ella o, dada su riqueza de significados, recrean el ambiente que esta estación propicia. Recordamos, por citar dos recientes, la primera incluso aún en periodo de aprendizaje, la canción de cuna polaca Kołisanka, que alude a la semejanza que provoca el niño a punto de dormirse con la primavera (wiosenna) y el madrigal de Thomas Morley Now is the month of maying (Asi la cantábamos en la Iglesia de Santiago en marzo de 2001) donde la primavera aparece como el tiempo de hacer locuras.

Y, aprovechando que de nuevo nos ofrecen cantar en el Auditorio las Danzas Polovtsianas del Príncipe Igor, recordaremos aquellos momentos en que se lanzan al vuelo los nostálgicos y amables recuerdos de la lejana patria, siempre en eterna primavera :

Улетай на крыльяхъ вҍтра …
Въ край тотъ, гдѣ подъ знойнымъ небомъ, …

Que, según el segundo acto del libreto de Borodín publicado en 1915, 25 años después de la primera representación de la ópera (aunque no coincide totalmente con la letra de la partitura que manejamos) dice:

Por las alas del viento transportada,
vuela a casa, canción de nuestra patria,
a la tierra en que en libertad cantábamos
antes de los días de esclavitud.
Allí, bajo el cielo esplendoroso,
soplan brisas de aliento tibio y lánguidas.
Allí sueñan los montes coronados de nubes
escuchando el murmullo de las aguas
¡Oh alegre ruiseñor!
Resuene vuestra dulce voz
sobre los valles cual suspiros
y de las olas surge una canción
que proclama “esperanza de nuevo”
¡Todo es eterna primavera!
La canción sale en vuelo
hacia el mar.

 

Buen momento para traer a colación el suave y lento amanecer primaveral descrito por el Ecco mormorar l’onde de Monteverdi que cantábamos así en San Vicente de la Barquera (La grabación es muy mala, pero es la única que tenemos):

Ecco mormorar l’onde
e tremolar le fronde
a l’aura mattutina
e gl’ arborscelli
e sovra i rami i vagh’ augelli
cantar soavemente
e rider l’ oriente.
Ecco già l’ alb’ appare
e si specchia nel mare
e rasserena il cielo
e imperla il dolce gielo
e gl’ alti monti indora
o bella e vagh’ aurora
l’ aura e tua messagiera
e tu de l’ aura
ch’ ogn’ arso cor ristaura.

 
Mira el murmullo de la ola blanca,
el ritmo de las hojas cadencioso
y el balanceo del árbol gracioso
por la brisa que el nuevo día arranca.
Mira a través del verde de sus ramos
trinar los pajarillos sin cuidado
su canto suave, fiel y enamorado
a la risa que al alba contemplamos.
Mira cómo el alba nueva aparece,
y cómo brilla en el mar su reflejo;
cómo se calma del cielo el espejo,
cómo blancas perlas el hielo mece
y hace brillar a los montes su cumbre.
¡Ay! Aurora bella y despreocupada.
La brisa te devuelve esa mirada
que enfría al corazón su ardiente lumbre.

Podemos recordar también, con el mismo fondo nostálgico y evocador del desterrado que añora la primavera de su lejana patria que las danzas polovtsianas, el sentido Va Pensiero (que cantábamos así en Toledo el año 1992):

Va’, pensiero, sull’ali dorate.
Va’, ti posa sui clivi, sui colli,
ove olezzano tepide e molli
l’aure dolci del suolo natal!
Del Giordano le rive saluta,
di Sionne le torri atterrate.
O mia Patria, sì bella e perduta!
O membranza sì cara e fatal!
Arpa d’or dei fatidici vati,
perché muta dal salice pendi?
Le memorie del petto riaccendi,
ci favella del tempo che fu!
O simile di Solima ai fati,
traggi un suono di crudo lamento;
o t’ispiri il Signore un concento
che ne infonda al patire virtù
che ne infonda al patire virtù
al patire virtù!

Que habíamos traducido hace ya mucho tiempo así:

Vuela pensamiento en áureas alas.
Pósate sobre montes, sobre cerros
en los que, tibias y suaves, las brisas
esparcen los aromas de mi suelo.
Saluda las orillas del Jordán
y las torres del templo derribadas…
¡Ay mi patria, tan lejana y tan bella!
¡Memorias tan fatales, tan amadas!
Arpa de oro de gloriosos profetas,
¿por qué enmudeces del sauce colgada?
Inflama los recuerdos en el pecho
y cántanos las épocas pasadas.
Que este triste y repetido destino
traiga un sonido de lamento fiero.
Quiera el Señor inspirarte los cantos
que infundan fuerza y aliento a tu duelo.

Nuestro siempre socorrido Vivaldi nos recuerda la primavera con su soneto:

Giunt’è la Primavera e festosetti
La salutan gl’augei con lieto canto,
E i fonti allo spirar de’Zeffiretti
Con dolce mormorio scorrono intanto:

Vengon’ coprendo l’aer di nero amanto
E lampi, e tuoni ad annuntiarla eletti
Indi tacendo questi, gl’augelletti;
Tornan’ di nuovo al lor canoro incanto:

E quindi sul fiorito ameno prato
Al caro mormorio di fronde e piante
Dorme’l caprar col fido can’ à lato.

Di pastoral zampogna al suon festante
Danzan ninfe e pastor nel tetto amato
Di primavera all’apparir brillante.

 

Llegó la primavera y su sonrisa.
Los pájaron la acogen con su canto
y las fuentes, al soplo de la brisa
con dulce arrullo corren mientras tanto.
Las nubes dan al cielo un negro manto,
el rayo y trueno la tormenta avisa.
Mas cuando al fin se acalla a toda prisa
los pajarillos vuelven a su encanto.
Después, en el florido, ameno prado
y al rumor de las hojas a su vera,
duerme el pastor, el fiel perro a su lado.
Luego, al son de la flauta placentera,
la ninfa y el pastor enamorado
celebran que llegó la primavera.

Para acabar, nada mejor que escuchar a Vivaldi

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