Nos sobrevienen, tras la súbita aparición de este primer domingo de julio durante la cena que –como tantas otras cosas agradables y dignas de agradecer-  la afanosa dedicación de Luis nos propició en Toledo, estas palabras de la canción Hoy por hoy, del inefable Javier Krahe:

Mañana ha sido hoy tan de repente…
hoy tengo que volver a hacerme cargo
de cuanto es dulce, de cuanto es amargo,
de cuanto casi es indiferente.

También este nuevo día presuroso e implacable nos reta a poner por obra las palabras de los bajos al final del canto de su parrafada en el Contrapunto bestiale allla mente:

super analia scribe, consígnese en los anales.

Efectivamente, pasado ya el evento de nuestra actuación en  la Sinagoga del Tránsito toledana, en que la técnica despiadada se conjuró para no dejar ni en sonido ni en imagen rastro grabado de nuestro buen hacer,  no habrán de faltar unas palabras que compendien tan fausto acontecimiento.

Puntual, según es norma, el autocar hacia Toledo partió sin otro suceso consignable que el de dejar con su aire acondicionado aterida la garganta de unos y recocidos los pies de otros mientras pasábamos de largo por las incontables industrias que jalonan el camino hacia la antigua capital de Castilla y de España.

ToledoCon la exquisita precisión de una organización  cuidada al milímetro , la sinagoga nos recibió guiándonos hacia una sala donde dejar lo accesorio para conducirnos luego hacia la impresionante Sala de Oración donde habríamos de ensayar brevemente antes de actuar. Ya estaban colocadas las tarimas y, mientras se adecuaban la iluminación y los asientos para los espectadores, calentamos voces al tiempo que comprobábamos la perfecta acústica del local.

ensayoCantamos relajados y atentos mientras casi se nos pasaba desapercibida la proyección de cuadros del Greco que tenía lugar a considerable altura sobre nuestras cabezas. Ningún inoportuno tropezón al colocarnos, ni la oscuridad en que se sumieron los representantes del Eco, ni la confusión de los saludos postreros de los instrumentistas pudieron deslucir la brillante actuación coral que el público acogió con entusiasmo.

Como siempre, cualquier error individual, discretamente paliado con estudiada mesura, quedó diluido en el conjunto coral que ofrecimos. Por más que no podamos ofrecer registro sonoro del resultado, la impresión global fue altamente favorable al decir de espectadores y directora.

cenaLas horas intempestivas de la cena en el restaurante apalabrado fueron más acicate que óbice para el adecuado disfrute de selectos manjares. Solo cuando se dio buena cuenta de los últimos apéndices de la carta, lo avanzado del tiempo nos forzó a buscar el refugio del merecido descanso

No fue el entorno de las tres de la madrugada tampoco impedimento para llenar el regreso de palabras sentidas, cánticos adecuados a la seriedad de nuestra veteranía o consideraciones jurídico-festivas que una vez más nos probaron que el buen humor es compatible con todos los ámbitos de la amistad y el compañerismo.

La despedida final en nuestro barrio fue emocionada y sentida hasta el próximo septiembre que acogerá nuevos proyectos y nuevas aventuras. Muchos seguiremos viéndonos por aquí mientras confiamos en que todos podamos contar entonces increíbles aventuras  de nuestro estival receso.

Quede aquí constancia de cuanto – ayer y hoy en una misma franja horaria- dejamos escrito en los anales del coro. Séanos a todos la música lugar sin parangón de próximos encuentros.

P.D.:

Nos llega reseña de nuestra actuación junto con algunas fotos en

Aprovechamos para mandar el programa de nuestra actuación en:

http://museosefardi.mcu.es/docs/musicacoralentiemposdelgreco.pdf

 

 

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