No era la carta citada en la entrada anterior el primer escrito de Paquito que conservábamos. Su exquisita educación, su apertura a la amistad, su esfuerzo constante por mantener antiguas amistades y su facilidad por establecer otras nuevas le movían a usar sus reflexiones y sus numerosos artículos como lazo de unión y puerta comunicativa a cuantos entrábamos de nuevas a formar parte del coro. Por eso, de entre los legajos archivados, nos encontramos un folleto con la fecha de dedicatoria más antigua que conservamos (“Para Julio Gómez Recio, nuevo amigo y compañero de coro. Con un abrazo. Paco Pastor. Mayo 87”). Se trata de una colección de las que él llamaba ‘Higaterías’, fechadas todas en los años 70, que se merecen una entrada especialmente dedicada.

Higaterías

Con fecha posterior, desde septiembre 1994 hasta enero de 1995, tenemos cuatro colaboraciones suyas en la revista “Harmonía”, de su recordadísimo Crevillente. De ellas entresacamos dos acertadas reflexiones:

“Sólo es digno de aplauso lo adquirido por virtud y mérito propio” (La suerte. Septiembre/94).

“Que la vida no va a ser todo sangre, sudor y lágrimas. ¡Qué caramba!” (A vueltas con los beneficios. Octubre/94).

A partir del año 2000 continuaba su costumbre de felicitar la Navidad dedicando algunos de sus antiguos o modernos “tesoros”, algunos tan antiguos como éste, tomado de un facsímil de un Recreo Navideño del siglo XVI:

Facsímil

Desde 2001 sus felicitaciones navideñas incluían escritos suyos:

EL SER HUMANO (con apéndice)”, con “INTRODUCCION dedicada a mi querido amigo Pedro Fdez. Merlo”. De él anotamos:  “Los libros son unos chivatos, y si vas curioseando en sus páginas te lo cuentan todo”.

LA FAMILIA DEL NENE”, escrito, en calidad de afiliado a la ONCE de Alicante, como alumno del curso poético-literario Rincón de los libros, sobre El Nene a quién él conoció a sus once años en 1937, en plena guerra civil.

LA ESCUELA DE DON JESÚS”, con el mismo origen del anterior, sobre un maestro que tuvo a sus trece años, recién acabada la guerra civil. Todo un monumento a alguien tan considerado que “no pegaba bofetadas ni pescozones” sino que usaba “un palo redondo, como de un metro de largo, en el que una de sus puntas iba recubierta con un tubo de goma negra y unos treinta centímetros de largo”. “Los golpes en la palma de la mano los daba por la parte entubada”. (Acaba la narración con la partitura trascrita de oído sobre tres canciones que aún memorizaba de entonces después de sesenta y cuatro años. También añadía al final: “Tengo, de siempre, añoranza, añoranza, añoranza de lo que sin ser pudo ser”).

BREVE HISTORIA DE MI PRIMER AMOR, Y OTROS ASUNTOS”, también del mismo taller literario. (“A su debido tiempo me casé con mi tercero o cuarto ‘primer amor’…No hay edad en el cariño; el amor no tiene edad, cantan en la zarzuela ‘Don Manolito’… Me casé; fruto de la unión: tres hijas; el matrimonio nos llevamos bien: sin sobresaltos dignos de mención). Damos fe de esto último.

LOS TUDIS”. “Con la vida se accede a situaciones en las que ya no es necesario hacer planes: se vive al día. En mi caso, ya mismo mis primeras ochenta castañas que diría un castizo, hago recuento y sale: Nacimiento, niñez, edad del pavo, juventud, matrimonio, hijos, bodas de plata, plenitud, nietos, jubilación, bodas de oro…(con el regalo musical de mi Coral Tabaquera Alicantina) y a esperar. O sea, que, según las estadísticas me encuentro en lista de espera para trasladarme a ¿un mundo mejor?…Aunque la felicitación va para familiares y amigos, permitidme que este año la dedique a mi querido amigo y compañero de cantos en la Coral Ciudad de los Poetas, de Madrid, Joaquín Sánchez, que con una voluntad de hierro ha superado una grave enfermedad. Daba gusto oírle: Me voy recuperando. Querido Joaquín, cuando me acerque a Madrid vamos a cantar en dúo de tenores La Paloma, de Iradier, o lo que sea. Prometido”. (Lamentablemente,  Joaquín no acabó de superar su enfermedad y la lista de espera de Paquito no llegaría a los dos años.)

EL HOMBRE QUE NO HABLABA”. “En mi primer trabajo, cierto día, un compañero de trabajo me hizo una faena . Pasó el jefe por donde me encontraba, y al notar mi gesto de enfado me preguntó. Le conté lo sucedido añadiéndole: cuando llegue la ocasión se encontrará con mi respuesta. ‘Hombre, Paco. Piensa que si una mula te da una coz, no vas a contestar de igual modo’. Aún lo tengo presente… Y lo he considerado en cuantas ocasiones ha surgido algo anormal en la cotidiana convivencia.

 

No tuvo ocasión Paquito de felicitarnos la Navidad el año siguiente, 2007. A buen seguro lo hubiera hecho, pero prefirió marchar mientras aún seguía.  El sucinto resumen de sus escritos que antecede es la mejor prueba de ello. Quienes le conocimos damos testimonio de tan buena persona como mejor compañero. Así le despedíamos aquel año:

Murió después de haber vivido.
Lo cual, si bien se mira, no es frecuente.
No fue muriendo poco a poco
de cansancio, tristeza o aburrimiento.
Su marcha sucedió mientras vivía
y tuvo que luchar para escaparse
dejando aún algunas cosas sueltas
para un mañana que le fue negado.
Dejó tras sí aún mucho canto
por cantar en sus tardes de ceguera
pero nadie podrá ya arrebatarle
el pulso firme de sus ojos tensos
buscando tras su pluma temblorosa
la más firme palabra
con que seguir viviendo.

(Descanse en paz Paco Pastor. 10-mar-07)

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