En la página oficial del Ministerio de Fomento,  junto con interesantes observaciones sobre esta estación del año, leemos:

Inicio astronómico del otoño de 2014

Según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional – Ministerio de Fomento), el otoño de 2014 comenzará el martes 23 de septiembre a las 4h 29m hora oficial peninsular, a las 3h 29m en Canarias. Esta estación durará 89 días y 20 horas, y terminará el 22 de diciembre con el comienzo del invierno.

Desde el punto de vista astronómico, en el cielo matutino durante el otoño de 2014 se verá Júpiter y a él se unirá Saturno al final de la estación. Al principio de la noche se verá Marte y, hasta mediados de otoño, Saturno. Durante el otoño de 2014, se producirán dos eclipses, uno total de Luna (8 de octubre) y uno parcial de Sol (23 de octubre), ninguno será visible desde España.

Por otra parte el domingo día 26 de octubre tendrá lugar el cambio de hora, recuperando el horario de invierno.

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Por diversos motivos, entre los que se encuentran los peculiares sentimientos que acontecen en la sensibilidad humana al acabar el verano, hacen de esta estación un foco de inspiración artística basada en el colorido, las tonalidades, los cambios climáticos, la melancolía de los días más cortos, la lluvia, las nieblas…

6a00d8341bfb1653ef0162fbf92319970d-800wiDe esos sentimientos se nutren sobre todo la pintura, la literatura y la música

Para pasar al ámbito de la música en donde estas páginas se mueven,  comenzaremos diciendo que todos conocemos la celebérrima música de Vivaldi sobre el otoño, pero la verdad es que, en otro plano menos culto, no faltan las músicas gestadas al color y al sabor del otoño. Podemos acudir al periódico ABC en su sección cultural para evocar unas cuantas memorables.

También en el blog de El País se alude a la música de otoño http://blogs.elpais.com/ruta-norteamericana/2011/10/canciones-para-el-oto%C3%B1o.html

 

No menos interesantes son las propuestas por la revista About en español en cuanto a Rock sudamericano con tema otoñal:

http://rockenespanol.about.com/od/galeriadeimagenes/tp/10-Canciones-Del-Rock-En-Espa-nol-Sobre-El-Oto-no.htm

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De esa misma revista copiamos también uso cuantos poemas memorables en español sobre esta estación:

  • En el alto otoño del mar
    lleno de niebla y cavidades,
    la tierra se extiende y respira,
    se le caen al mes las hojas.

 

– Pablo Neruda, “Testamento de otoño”

 

 

  • El cárdeno otoño
    no tiene leyendas
    para mí. Los salmos
    de las frondas muertas,
    jamás he escuchado,
    que el viento se lleva.
    Yo no sé los salmos
    de las hojas secas,
    sino el sueño verde
    de la amarga tierra.

 

– Antonio Machado, “Otoño”

 

 

  • El otoño se acerca con muy poco ruido:
    apagadas cigarras, unos grillos apenas,
    defienden el reducto
    de un verano obstinado en perpetuarse,
    cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.
– Ángel González, “El otoño se acerca”

 

 

 

  • Abandonada al lánguido embeleso
    que alarga la otoñal melancolía,
    tiembla la última rosa que por eso
    es más hermosa cuanto más tardía.
    […]
    Y en una blanda lentitud, dichosa
    con la honda calma que la tarde vierte,
    pasa el deshojamiento de la rosa
    por las manos tranquilas de la muerte.

– Leopoldo Lugones, “Rosa de otoño”

 

  • Aquel verano, delicado y solemne, fue la vida.
    Fue la vida el verano, y es ahora
    como una tempestad, atormentando
    los barcos fantasmales que cruzan la memoria.
    […]
    Se muere el mar de otoño
    y hay niños que apuñalan las estatuas
    y las olas arrastran candelabros, sables rotos.
    Alguien que no conozco me persigue llorando
    -pero sé que el verano fue la vida.

– Felipe Benítez Reyes, “Las sombras del verano”

 

 

  • El otoño vendrá con caracolas,
    uva de niebla y montes agrupados,
    pero nadie querrá mirar tus ojos
    porque te has muerto para siempre.

– Federico García Lorca, “Alma ausente”

 

 

  • Aquí llega el otoño, con su voz de ceniza,
    desalentando sueños, cubriendo de hojarasca
    las imágenes rotas que el corazón conoce.

– Jon Juaristi, “Cambra de la tardor”

 

 

  • Melancolía
    Me siento, a veces, triste
    como una tarde del otoño viejo;
    de saudades sin nombre,
    de penas melancólicas tan lleno…
    Mi pensamiento, entonces,
    vaga junto a las tumbas de los muertos
    y en torno a los cipreses y a los sauces
    que, abatidos, se inclinan… Y me acuerdo
    de historias tristes, sin poesía… Historias
    que tienen casi blancos mis cabellos.

– Manuel Machado, “Melancolía”

 

 

  • Habernos conocido
    un otoño en un tren que iba vacío;
    La radiante, aunque cruel
    promesa del deseo.
    La cicatriz de la melancolía
    y el viejo afecto con el que entendemos
    los motivos del lobo.
    […]
    Los poemas, que son cartas anónimas
    escritas desde donde no imaginas
    a la misma muchacha que un otoño
    conocí en aquel tren que iba vacío.

– Joan Margarit, “Cosas en común”

 

 

  • No vuelven las mujeres con las cuales
    cambiabas años de tu soledad
    por un fugaz momento de ternura.
    Tan ardiente es la vida en el otoño,
    que en las horas de angustia no podrás
    amar ni a la mujer que ya has perdido.

– Joan Margarit, “Edad roja”

 

 

  • Te recuerdo como eras en el último otoño.
    Eras la boina gris y el corazón en calma.
    En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
    Y las hojas caían en el agua de tu alma.
    […]
    Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
    Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
    Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

– Pablo Neruda, “Poema 06”

 

 

  • Si no hay conocimientos en las cenizas
    dejémoslas caer en la belleza frágil
    de este rosal que tiembla en el otoño.

– Francisco Brines, “Despedida al pie de un rosal”

 

 

  • (Belleza del durmiente
    que agita imperceptible el mudo pecho
    para alzarse después con mayor vida;
    como en la primavera los árboles del campo.
    )
    ¿Cómo en la primavera…?
    No es lo que veo, entonces, trastorno de la muerte
    sino el soñar del árbol, que desnuda,
    su frente de hojarasca,
    y entra así cristalino en la honda noche
    que ha de darle más vida.
    […]
    Las rotas alas de la noche caen
    sobre este vasto campo de ceniza:
    huele a carroña humana.
    La luz se ha vuelto negra, la tierra
    sólo es polvo, llega un viento
    muy frío.
    Si fuese muerte verdadera la de este bosque de oro
    sólo habría dolor
    si un hombre contemplara la caída.
    Y he llorado la pérdida del mundo
    al sentir en mis hombros, y en las ramas
    del bosque duradero,
    el peso de una sola oscuridad.

– Francisco Brines, “Otoño inglés”

  

Nada más de momento. Cuando quedan apenas diez minutos de verano, quede aquí el abrazo entre dos estaciones como esos cortos compases de espera, a modo de tiempo suspendido, que introducen una música tanto más íntima cuanto más esperada y deseada.

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