Jamaica 4No hay mejor procedimiento para ahondar en la mutua comprensión que situarse en el lugar del otro.

Eso mismo pensábamos cuando nos propusimos aprender un villancico jamaicano en el que nos encontrábamos expresiones tales como “Tenk you  for the chance to see another Chrismus. Patoo a dung, dung a de bamboo walk. Patoo a bawl dung a de bamboo walk” tan lejanos a nuestras maneras de aludir a la Navidad.

Para ello pensábamos en una situación semejante en que tratáramos de incorporar a nuestro bagaje cultural alguna leyenda caribeña como ya lo hemos hecho en otros contextos culturales con Papá Noel y Halloween. Buscando por ahí nos encontramos con algunas:

http://www.anayainfantilyjuvenil.com/catalogos/capitulos_promocion/IJ00319501_9999991122.pdf (Se remonta a la época de la conquista española)

http://es.wikipedia.org/wiki/Calchona (Aunque esta es chilena)

http://es.wikipedia.org/wiki/Cegua

Jamaica 6Existe una leyenda puertorriqueña de tradición precolombina que habla de una mujer condenada a llorar eternamente buscando a sus hijos muertos. Copiamos de

http://es.wikipedia.org/wiki/Llorona  la más significativa:

“La tradición cuenta que se trataba de una muchacha indígena muy hermosa, hija de un rey de la etnia huetar. Cuando la conquista española, ella se enamoró de un español y él se enamoró de ella, por lo que pidió su mano a su padre, pero este ya 124px-Aztec_Cihuateotl_figurela había prometido a otro rey indígena, por lo que su amor era imposible. Por esto, se veían secretamente en lo alto de una cascada, para que el padre de ella no se diera cuenta. Ella quedó embarazada y dio a luz un hijo, al cual escondió por temor a la ira de su padre, el cual, sin embargo, se enteró del idilio, por lo que retó al español a un duelo por haber deshonrado a su hija.

Intentando reconciliar a su padre y a su amado, la mujer intervino, pero el padre le reveló que, enterándose de la existencia del niño, se había apoderado de él y lo había arrojado desde lo alto de la catarata. Luego, él la maldijo, y la condenó a vagar eternamente por las orillas de los ríos buscando a su hijo perdido, perseguida por los espíritus malignos y llorando su desgracia. Desesperada, la mujer huyó por el bosque dando estridentes alaridos, mientras el indígena y el español se lanzaron a un combate a muerte que le costó la vida a ambos. Desde entonces, los viajeros que atraviesan los bosques en las noches calladas cuentan que, en la vera de los ríos, se escuchan ayes quejumbrosos, desgarradores y terribles que paralizan la sangre: es la Llorona que busca a su hijo y cumple la maldición de su padre.”

Son muchas las letras de canciones que aluden a esta leyenda. Seguramente recordaréis muchos la versión de Joan Baez:

Pero, sobre todas las leyendas, destaca la del hombre-caimán que copiamos de http://es.wikipedia.org/wiki/Hombre_Caim%C3%A1n:

“Cuentan que hace mucho tiempo existió un pescador muy mujeriego que tenía por Jmaica 10afición espiar a las mujeres plateñas que se bañaban en las aguas del río magdalena. Previendo que podría ser descubierto entre los arbustos, se desplazó a la Alta Guajira para que un brujo le preparara una pócima que lo convirtiera temporalmente en caimán, para que no sospecharan entre las bañistas y poderlas admirar a placer. El brujo le preparó dos pócimas, una roja que lo convertía en animal, y otra blanca que lo volvía hombre de nuevo.

El disfrutó de algún tiempo de su ingenio, pero en una ocasión, el amigo que le echaba la pócima blanca no pudo acompañarlo. En su lugar fue otro que, al ver el caimán, se asustó al creer que era uno verdadero y dejó caer la botella blanca con el preciado líquido. Antes de derramarse completamente, algunas gotas del líquido salpicaron únicamente la cabeza de Saúl (que asi se llamaba), por lo que el resto su cuerpo quedó convertido en caimán. Desde entonces, se convirtió en el terror de las mujeres, que no volvieron a bañarse en el río.

La única persona que se atrevió a acercársele después fue su madre. Todas las noches lo visitaba en el río para consolarlo y llevarle su comida favorita: quesoyuca y pan mojado en ron. Tras la muerte de su madre, (que murió de la tristeza por no haber podido encontrar al brujo que había elaborado las pócimas porque había muerto), el Hombre Caimán, solo y sin nadie que lo cuidara, decidió dejarse arrastrar hasta el mar por el río hasta Bocas de Ceniza, como se conoce la desembocadura del río Magdalena en el mar Caribe a la altura de Barranquilla. Desde entonces, los pescadores del Bajo Magdalena, desde Plato hasta Bocas de Ceniza, permanecen pendientes para pescarlo en el río o cazarlo en los pantanos de las riberas.”

Apostaríamos doble contra sencillo a que ninguno de nosotros sabíamos a este respecto el significado de la siguiente canción, tan extendida entre nosotros, en la que, a la sombra del estribillo “Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla…”, se insertaban diversas estrofas. Los más veteranos recordamos dicho estribillo a cuenta de las veladas alusiones del mismo a destituciones de cargos públicos de la última dictadura española, incluido el deseo de que el dictador se fuera, y que hicieron de esta canción un tema prohibido en los tiempos franquistas. En ella  se deslizaban numerosas letras al modo de la canción de tuna El día que yo me case con su estribillo. No citaremos versiones realmente obscenas que se pueden aún escuchar grabadas, pero sí estas dos agradables y hasta nostálgicas:

La verdad es que entre nosotros casi nadie sabe el origen de este caimán que va a lBarranquilla,_el_mar_desde_las_Bocas_de_Cenizas-20050625a desembocadura del río Magdalena, en la colombiana Barranquilla, desesperado por su soledad a la muerte de su madre, que era la única que le acompañaba, quizás con la esperanza de acabar capturado por los pescadores que lo buscaban.

En fin, quizás demasiadas disquisiciones para algo tan sencillo como un villancico, por muy jamaicano que sea, pero no podemos obviar la cuestión de cómo adoptar y adaptar una tradición lejana a otra más próxima. Eso es lo que sucedió con el descubrimiento de las “Indias occidentales” por Cristóbal Colón: con la colonización española del Caribe y su consiguiente cristianización se extendió el festejo navideño cristiano en medio de costumbres y espacios totalmente ajenos a los ámbitos caribeños. Y, lo mismo que nosotros con sus leyendas, ellos asumieron la fiesta cristiana en su propio ambiente:Jmaica 8

Tenk you for de Chrismus,

tenk you for de New Year

an’ tenk you for de chance to live,

to see  another Chrismus.

Patoo a dung bamboo walk

Patoo a a bawl dung de bamboo walk

Aaah..

Tenk you!

 

Con la ayuda de algunos glosarios jamaicanos (http://jamaicanpatwah.com/dictionary/browse/W, http://www.speakjamaican.com/jamaican-slang-glossary.html  y http://niceup.com/patois.html ) en donde descubrimos que, aparte de la ortografía local jamaicana (tenk por Thank, Chrismus por Christmas y de por the ),  Patoo es una lechuza, a es una preposición-comodín equivalente a la inglesa to y a la española a, de la que deriva y que sustituye a muchas otras, dung (inglés down) es el adverbio abajo y walk, en vez de paseo, quizás sea wakl, un entramado de tiras de bambú para hacer vallas. Traducimos:

Gracias por la Navidad,

gracias por el Año Nuevo,

gracias por vivir, por ver otra Navidad.

La lechuza baja al paseo de bambú´

La lechuza ulula en el paseo de bambú:

¡Uh, uh…!

¡Gracias!

 

Jamaica 11

Pues nada más por ahora. A nosotros nos toca dar ritmo caribeño a lo que los caribeños adaptaron de nuestras tradiciones. Para ello nos pueden ayudar estas dos versiones:

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