cabecerajramonDe entre los varios centenarios que este agonizante 2014 nos ha deparado no podemos olvidar el de la publicación del famoso Platero y yo, del poeta y premio nobel Juan Ramón Jiménez (Puede leerse la versión original completa de 1914 en el Proyecto Gutenberg  http://lourdesgiraldo.net/pdf/platero ).

Nos vino, desde el ya borroso y distante pasado, al recuerdo, a este respecto, mientras mencionábamos en los ensayos de villancicos y en nuestra última actuación esa burra anónima y simpática que va a Belén con  su chocolatera.

Uno es especialmente sensible a este burrito especialísimo desde aquel primer impactante y lejanísimo momento en que se nos leía por los años cuarenta del pasado siglo con la voz emocionada de un padre adicto al poeta, desde el principio:

Juan Ramón Jiménez

PLATERO Y YO. Elegía andaluza

Esta edición reproduce el texto de la primera, publicada en 1914.

Al índice

ADVERTENCIA Á LOS HOMBRES QUE LEAN ESTE LIBRO PARA NIÑOS

Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para… ¡qué sé yo para quién!… para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va á los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien! «Dondequiera que haya niños—dice Nóvalis—, existe una edad de oro.» Pues por esa edad de oro, que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan á su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, á veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!

EL POETA

MADRID, 1914

Á LA MEMORIA DE AGUEDILLA,
LA POBRE LOCA DE LA CALLE DEL SOL,
QUE ME MANDABA MORAS Y CLAVELES

LA ELEGÍA

I PLATERO

PLATERO es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene á mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco como de piedra.
Cuando paso, sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
—Tiene asero…
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

al final:

A PLATERO EN EL CIELO DE MOGUER.

Dulce Platero trotón, burrillo mío, que llevaste mi alma tantas veces—¡sólo mi alma!—por aquellos hondos caminos de nopales, de malvas y de madreselvas; á ti este libro que habla de ti, ahora que puedes entenderlo. Va á tu alma, que ya pace en el Paraíso, por el alma de aquellos paisajes moguereños, qué también habrá subido al cielo con la tuya; lleva montada en su lomo de papel á la mía, que, caminando entre zarzas en flor á su ascensión, se hace más buena, más pacífica, más pura cada día.
Sí. Yo sé que, á la caída de la tarde, cuando, entre las oropéndolas y los azahares, llego, lento y pensativo, por el naranjal solitario, al pino que arrulla tu muerte, tú, Platero, feliz en tu prado de rosas eternas, me verás detenerme ante los lirios amarillos que ha brotado tu descompuesto corazón.

FIN

Podéis escuchar el primer capítulo del audiolibro en

O disfrutar con la interpretación de  Lynn McGrath del recitado y la ejecución de la obra Platero y yo de Mario Castelnuovo Tedesco (Tiene mucho mérito la ejecución simultánea al recitado, más para una angloparlante):

La Primavera

Platero:

El movimiento IV

y el movimiento VII:

 

Que poesía y música se aúnen para comunicarnos una máxima sensibilidad en todas nuestras interpretaciones.

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