21caronte2 21hades-persephone1Mientras la losa del calor oprime hasta las ideas y –sobre todo- hasta la voluntad  de ponerlas por escrito, una serie de azarosas circunstancias, unidas al alivio de la temperatura que más de 1000 metros sobre el nivel del mar y las horas tempranas que nos acogen, nos han propiciado unas cuantas reflexiones:

En primer lugar, al hacer una búsqueda en Google nos sorprendió ayer la efemérides conmemorativa de la llegada de la sonda espacial “Nuevos horizontes” a las cercanías de nuestro último (casi) planeta, Plutón. Por coincidencia, estábamos enfrascados en la lectura de este gran poema del poeta alejandrino contemporáneo Constantinos Kavafis, quizás llevados por la consideración de la triste (es una reflexión personal) realidad griega actual en la que es patente que uno no puede ser libre mientras deba algo a algún acreedor, tanto como por el comentario que el diario ABC hacía a la noticia.

Este es el poema original con la versión de Miguel Castillo:

Σα βγεις στον πηγαιμό για την Ιθάκη,   Cuando emprendas el regreso a Itaca
να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος,      ruega que el camino sea largo
γεμάτος περιπέτειες, γεμάτος γνώσεις. lleno de aventuras, de conocimiento.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας, A los Lestrigones y a los Cíclopes,
τον θυμωμένο Ποσειδώνα μη φοβάσαι,  al irritado Poseidón, no les temas;
τέτοια στον δρόμο σου ποτέ σου δεν θα βρεις, no hallarás tales cosas en tu camino
αν μέν’ η σκέψις σου υψηλή, αν εκλεκτή si tu pensamiento es elevado, si una sublime
συγκίνησις το πνεύμα και το σώμα σου αγγίζει. emoción embarga tu espíritu y tu cuerpo.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας,  A los Lestrigones y a los Cíclopes,
τον άγριο Ποσειδώνα δεν θα συναντήσεις, el feroz Poseidón, no los encontrarás
αν δεν τους κουβανείς μες στην ψυχή σου, si no los llevas en tu alma,
αν η ψυχή σου δεν τους στήνει εμπρός σου. si tu alma no los pone ante ti.
Να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος.         Ruega que tu camino sea largo,
Πολλά τα καλοκαιρινά πρωιά να είναι     que sean muchas las mañanas estivales
που με τι ευχαρίστησι, με τι χαρά           en que lleno de placer y alegría,
θα μπαίνεις σε λιμένας πρωτοειδωμένους· entres a puertos vistos por primera vez;
να σταματήσεις σ’ εμπορεία Φοινικικά, detente en los mercados fenicios
και τες καλές πραγμάτειες ν’ αποκτήσεις, y adquiere hermosas mercancías:
σεντέφια και κοράλλια, κεχριμπάρια κ’ έβενους, nácar y coral, ámbar y ébano,
και ηδονικά μυρωδικά κάθε λογής,     y toda clase de perfumes voluptuosos,
όσο μπορείς πιο άφθονα ηδονικά μυρωδικά todos los perfumes voluptuosos que puedas;
σε πόλεις Aιγυπτιακές πολλές να πας, visita muchas ciudades egipcias,
να μάθεις και να μάθεις απ’ τους σπουδασμένους. para aprender más y más de los sabios.
Πάντα στον νου σου νάχεις την Ιθάκη. Ten siempre en tu mente a Itaca:
Το φθάσιμον εκεί είν’ ο προορισμός σου. tu meta es llegar allí.
Aλλά μη βιάζεις το ταξείδι διόλου.    pero no apresures de ninguna manera el viaje,
Καλλίτερα χρόνια πολλά να διαρκέσει· Mejor que dure muchos años,
και γέρος πια ν’ αράξεις στο νησί,    y viejo ya ancles en la isla,
πλούσιος με όσα κέρδισες στον δρόμο, rico con cuanto ganaste en el camino,
μη προσδοκώντας πλούτη να σε δώσει η Ιθάκη. sin esperar que Itaca te dé riquezas.
Η Ιθάκη σ’ έδωσε τ’ ωραίο ταξείδι. Itaca te dio el hermoso viaje,
Χωρίς αυτήν δεν θάβγαινες στον δρόμο. sin ella no hubieras salido al camino.
Άλλα δεν έχει να σε δώσει πια.     Pero ya no tiene nada para darte.
Κι αν πτωχική την βρεις,              Y si la encuentras pobre,
η Ιθάκη δεν σε γέλασε.               Itaca no te ha engañado.
Έτσι σοφός που έγινες, με τόση πείρα, Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
ήδη θα το κατάλαβες η Ιθάκες τι σημαίνουν. ya habrás comprendido qué significan todas las Itacas.

Naturalmente que lo nuestro aquí es la música y por eso pasamos a las versiones cantadas que hicieron al español Serrat:

y Llach:

Lo mejor es escucharlo recitado en su griego original:

También es interesante escuchar esta pieza con que quiso completar Colin Matthews, tras el descubrimiento de Plutón, la obra de Gustav Holst, Los Planetas:

Recogeremos aquí, copiado de http://poesiadelmomento.com/luminarias/mitos/21.html estas referencias mitológicas que tienen que ver con Plutón:

Hades, la morada de los muertos

Había varias secciones en el Hades, incluyendo los Campos Elíseos (en contraste con el Paraíso o Cielo cristiano) y el Tártaro (similar al Infierno cristiano). Los mitógrafos griegos no son totalmente consistentes sobre la geografía de la otra vida. Un mito sobre la otra vida completamente opuesto se refiere al Jardín de las Hespérides, con frecuencia identificado con las Islas de la Bendición. En la mitología romana, una entrada al Inframundo estaba localizada en el Averno, un cráter cercano a Cumas que fue la ruta usada por Eneas para descender a él. Por sinécdoque, «Averno» puede usarse como referencia a todo el inframundo. Los Inferi Dii eran los dioses romanos del inframundo. Los fallecidos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte, quien cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían bajo la lengua del difunto sus piadosos familiares. Los indigentes y los que no tenían amigos ni familias se reunían para siempre en la orilla cercana. El otro lado del río era vigilado por Cerbero, el perro de tres cabezas derrotado por Heracles (Hércules para los romanos). Más allá de Cerbero, las sombras de los difuntos entraban en la tierra de los muertos para ser juzgadas. Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio). El Erídano era también considerado un río del Hades por Virgilio (VI, 659). El Estigia formaba la frontera entre los mundos superior e inferior. La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, descritos en La Odisea XI, donde las almas de los héroes vagan abatidas entre espíritus menores, que gorjean a su alrededor como murciélagos. Sólo la ofrenda a ellos de libaciones de sangre en el mundo de los vivos pueden despertarlos durante un tiempo a las sensaciones de humanidad (compárese con los vampiros). Más allá quedaba el Érebo, que puede usarse como un eufemismo para el Hades, cuyo nombre era temido. Había en él dos lagos: el de Lete, a donde las almas comunes acudían para borrar todos sus recuerdos, y el de Mnemósine (‘memoria’), de donde los iniciados en los Misterios preferían beber. En el antepatio del palacio de Hades y Perséfone se sentaban los tres jueces del Inframundo: Minos, Radamantis y Éaco. Allí, en el trivium consagrado a Hécate, donde los tres caminos se encontraban, las almas eran juzgadas, volviendo a los Campos de Asfódelos si no eran virtuosas ni malvadas, enviados al camino del tenebroso Tártaro si eran impías o malas, o al Elíseo con los heroicos o los benditos.”

Quizás para terminar se nos pueda disculpar el recurso de citarnos en los trece poemas donde hace tiempo mencionábamos a Plutón (Hades) y los horizontes lejanos que el incierto futuro nos depara:

Hades
Dios de todas mis sombras,
todavía no sé por que te he levantado
un altar sobre el ciego recinto de mi angustia.
Y es que el dolor me impone no ser yo
para que pueda serlo en la alegría.
Del mismo modo el dios al que presento
la terca oscuridad de mi tristeza
no puede ser el mismo que protege
la clara luz del alba esperanzada.
Partida de ese modo la existencia
también el cielo queda dividido.
Así al menos tendremos una parte
en la que no haya sido fracaso nuestra vida
y otra donde el Olimpo nos comprenda
desde la misma sombra que entonces compartimos.

Hades (2)
Sólo el dinero justo para pagar la barca,
las aguas profundísimas de las perdidas lágrimas,
el piadoso olvido,
silencio, oscuridad, desesperanza,
fracaso y soledad.
Tu triste reino entre los muertos, Hades,
tampoco es ninguna novedad
para quienes venimos del reino de los vivos.

Hades (3)
Reparto injusto el que te dio tu reino.
Te tocó lo invisible y lo profundo,
la duda universal de la cuestión eterna
de la eterna certeza de la muerte.
Nadie de ti se librará, Hades Pluto,
inmenso en tu riqueza y en tu olvido,
pues que la vida pasa y la muerte permanece
con su silencio gris y sin regreso.
El Elíseo y el Tártaro son sueños
de temor o esperanza, pesadilla o ilusión
que sólo figuramos
tras la puerta infalible que oculta tu morada.
Alguien pintó en tu lienzo nuestra vida
como una isla de luz alegre y pasajera
con un fondo de sombra en la que flota.
Como cualquier vacío
lo tuyo es el principio y el final,
eternamente más
de lo que el resto de los dioses tienen.

Hades (4)
Se levanta tu altar, dios de los muertos,
fuera de todo templo en cualquier sitio,
en un tiempo cualquiera, en un descuido,
pues largos son tus brazos y extensa tu presencia
en todos los confines de todos los espacios.
Extensa cárcel nuestra vida
rodeada de sombras sin respuesta,
de oscuras aguas y barqueros mudos,
sin camino de vuelta, sin recuerdos,
donde hay que hacer entrega incluso
de lo único que nunca hemos perdido:
la tenue luz de la última esperanza.
Pues que sólo tenemos esta vida
sólo nos queda tu vacío reino
cuando llega el momento de perderla.
Mucho nos han dado los dioses
para luego entregarnos a tu olvido.

Hades (5)

Lengua de frío, tu sabor a hierro
como un campo de lodo nos visita.
Estamos preparados:
el alma por los suelos,
los párpados opacos,
el ansia de vivir en cuarentena
y el enfermo latido como letal suspiro.
A veces me pregunto, mudo dios,
si el otro lado de tu puerta es
idéntica tiniebla a la que ahora vivo
y la otra orilla del Leteo sea
una senda de olvido hacia otro frío.

Hades (6)
Como una mano extiendo mi presencia
hasta la misma puerta o reino o muerte
llena de mis preguntas y de mis rendiciones.
No sé nada del tiempo que me resta,
pero el cansancio es fiel como un maestro
y sabe decir lo que el futuro guarda:
un arduo caminar de miembros ateridos,
instantes salpicados al azar
de dudas, entusiasmos, desalientos,
memoria floja, vista turbia, arena
larga, quizás olvido y cuenta atrás
en medio del borrón y cuenta nueva.
A tantos años de fracaso lento
el tiempo añadirá lo justo e imprescindible
para llegar con sábanas de lluvia
a tu ámbito de sombra y de silencio.

Hades (7)
Te acompañé hasta el mismo borde
con mi mano en tu mano, mis ojos en tus ojos
para quedarnos juntos.
Pero la soledad fue más veloz
y quebrantó la vida por su lado más débil
y quedó con mi peso contra tu raudo vuelo
y te llevó en sus alas
al otro lado de tus ojos yertos.
En el eco fugaz de tu sombra,
ya por siempre lejana,
no pude percibir el rumor de tus pasos.
Tampoco pude imaginarme
las palabras de Hades al tomarte.
Hay dioses que no hablan
porque no tienen nada que decir
-tan grande es su victoria ante
tanto silencio
como queda tras toda despedida.

Hades (8)
Duele tu ausencia de horizontes, Hades,
como palabra sin respuesta ni eco.
Ríos sin brillo, lagos sin reflejo,
agua ya por siempre detenida,
la mirada perdida de Caronte
tras las brumas perdidas de la Estigia,
la luz vencida aliada de la sombra.
No es lo peor morir,
es lo poco que hallamos en tu reino
segados los recuerdos por el cruel olvido.
Sólo los ojos verdes de Perséfone
reflejan primaveras tras su vuelta.
Magro consuelo en tanto invierno eterno.
Ojalá no se pierda la esperanza
de otra puerta lejana tras tus muros.

Hades (9)
Quizás, después de todo,
no nos haga tu reino más extraños,
tanta fue la dureza con que nos acogió
la vida que ahora nos maltrata.
Más nos debemos a silencio y sombra
que a luces y palabras
que siempre nos acaban destruyendo.
Quizás, después de todo,
seas tú nuestra patria verdadera.

Hades (10)
Sobre qué reinas. Hades, en tus sombras.
Se quedará la tierra la materia prestada
que nos hizo burbujas
alzando como pájaros el vuelo de la vida.
Rota el ala, la mente, la mirada,
el cuerpo entero lacio y abatido,
sólo el vuelo, el deseo, la distancia,
el hueco de la sombra tras la luz.
Qué queda de la vida tras la muerte
o qué podrán juzgar tus tristes jueces
ante tan poco resto como ante ellos se arrastra.
El deseo que aquí nos ha traído
nos hizo cuerpo y vida;
la pena que nos quiere retener tras la muerte
quizás no baste ya para dejar un alma
como pasto de olvido en tus tinieblas.

Hades (11)
Qué terrible egoísmo te hizo mudo
y a tu puerta herramienta tronzadora
de lazos y derechos adquiridos
en las horas de amor de los humanos.
Las almas divididas por tus muros
sólo esperan desesperadamente
la unión de las dos sombras
de los cuerpos que un día se miraron:
la que tú te llevaste y la que aquí se queda.
Quizás por eso hiciste tu Leteo
si acaso te dejaron corazón
tras prestarte a la tétrica injusticia
del fin impuesto a nuestro pobre cuerpo.
El olvido que aquí nos ha quedado
es lento como hierro de verdugo
y las lágrimas hondas del cuerpo solitario
empapan demasiado nuestra arcilla.
Malo es el paso que a tu reino lleva
a un par de brazos tristes extendidos;
peor la herida que la muerte deja
al otro par de brazos tendidos hacia el otro
que la vida inclemente aún retiene.

Hades (12)
Tanto silencio el que te cerca, Hades,
que no puedo por menos de pensar
que seas un remedo de la nada.
Sólo el vacío puede guardar tanto misterio
y con él el engaño.
Recuerdo a tantos que hacia ti se fueron
y parece imposible
que ninguno pudiera regresar
a decir lo que escondes en tu sombra.
Quede constancia aquí de mi protesta
por dioses invisibles con reinos invisibles
que guardan tan en sombras su secreto.
Sobre todo si piensas en lo mucho
que grita su silencio en nuestra vida

Hades (13)
Hay días que nos saben tanto a fin
como la propia muerte.
No los culpo por ello.
El tiempo es sólo la razón
de la huida que mata nuestros cuerpos
y las cosas caducas que abrazamos.
Puesto que al fin el tiempo morirá
con las mismas cenizas de nuestro mismo barro
y sólo tú, divino acogedor
de todos mis fracasos,
acogerás mi huida
con tu abrazo de sombras y de olvido,
me lanzo a tu misterio como a meta.
Al fin y al cabo tú
serás la única sombra y el único final
que ya nunca a la herida del tiempo me abandone.

Seguid disfrutando del calor estival.

 

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