Fieles a nuestro empeño en reflexionar sobre la música en estas fechas veraniegas que las horas tempranas hacen acogedoramente accesible, nos vino al recuerdo un curioso libro del siglo cuarto, firmado por Agustín, obispo de Hipona,al que se alude, entre otras páginas,  aquí y aquí

Del último entresacamos:
(El ritmo se marca con movimientos de la mano. Al marcar el ritmo,
la elevación de la mano se denomina arsis, y marca la primera parte
del ritmo. La bajada de la mano marca la segunda parte y se llama
tesis. El pie de dos breves, por ejemplo, llamado pirriquio, tiene una
breve (un tiempo) al alzar y otra al bajar. Tomando en cuenta el equilibrio
entre los tiempos de los pies, y su arsis y tesis, es posible realizar
diferentes combinaciones más o menos convenientes.)

El texto original latino está en la colección de obras completas de San Agustín

http://www.augustinus.it/latino/index.htm

“Comienza el libro:

Quid de sono grammaticus et musicus doceant.

 

  1. 1. MAGISTER – Modus, qui pes est?

DISCIPULUS – Pyrrhichius.

  1. – Quot temporum est?
  2. – Duum.

(Traducción española en http://www.augustinus.it/spagnolo/musica/index.htm

1 1. M(Maestro): —El vocablo modus, ¿qué pie es?
D(Discípulo): —Un pirriquio.

M.: —¿De cuántos tiempos consta?
D.: —De dos.

M.: —Bonus, ¿qué pie es?
D.: —El mismo también que modus.

M.: —Por tanto, modus es lo mismo que bonus.
D.: —No.

M.: —¿Por qué, pues, es el mismo?
D.: —Porque lo es en el sonido; en el sentido es algo diferente.

M.: —Luego admites que hay el mismo sonido cuando pronunciamos modus y bonus.
D.: —En el sonido de las letras veo que suenan de distinto modo, pero en lo demás son iguales.

Consultamos en el RAE:

pirriquio: (Del lat. pyrrhichĭus, y este del gr. πυρρίχιος). 1. m. Pie de la poesía griega y latina, compuesto de dos sílabas breves.

y

pie: (Del lat. pes, pedis). 12. m. Cada una de las partes, de dos o más sílabas, de que se compone y con que se mide un verso en aquellas poesías que, como la griega y la latina, atienden a la cantidad.

Leyendo esto se nos aclaraba la expresión corriente del español “buscar tres pies al gato”, que de antiguo nos había parecido extraña, como si debiera decir mejor “buscar cinco patas a un gato” en vez de tres. Esta claro que la palabra gato (en latín cattus), como modus y bonus, es de pie pirriquio, con dos pies métricos. Será, por tanto, inútil buscarle un tercer pie.

De la lectura rápida de los seis libros, aparte de llamarnos la atención el método didáctico mayéutico (mayéutico, ca. (Del gr. μαιευτικός, perito en partos). 1. adj. Perteneciente o relativo a la mayéutica. 2. f. Método socrático con que el maestro, mediante preguntas, va haciendo que el discípulo descubra nociones que en él estaban latentes.), descubrimos la relación estrechísima –casi exclusiva en esta obra- entre ritmo, poesía  y música.

Pero, mirando en otro de los libros clásicos de Agustín, Las Confesiones, citado en

http://monascruz.blogspot.com.es/2010/10/la-musica-en-san-agustin.html  leemos

La música en San Agustín

Confesiones de  San Agustín

“Cuanto lloré entre los himnos y los cánticos, vivamente conmovido por las voces de tu Iglesia suavemente exultante. Aquellas voces vertían en mis oídos, destilaban la verdad en mi corazón; me encendían sentimientos de piedad; las lágrimas brotaban y me hacían bien” (S. Agustín, Confesiones, IX 6, 14).

Nos damos cuenta de la virtualidad de este arte para suscitar emociones al autor (aparte de que el sexto libro de De Musica esté integramente dedicado a su capacidad de acercar a Dios)

Podríamos acabar con estos versos que improvisa Agustín para su imaginario discípulo en el arte de la música y que dejamos medidos para que se vea el ritmo:

Versos

5 Alfonso Ortega traduce estos versos del siguiente modo: «Quiero al fin que descanses / fatiga dan los libros, / y dejes ir tu pensamiento libre al viento. / Pues cosa grata es a veces aflojar con sabio acuerdo / la mente que antes aplicada estuvo a acciones convenientes.»

Sabias palabras, sin duda, como norma de conducta para disfrutar de unas reposadas vacaciones.

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