Szymborska

Reflexionamos sobre el silencio en silencio para expresarlo después con palabras. Ardua labor. Ya lo decía la gran poeta polaca y premio Nobel Wisława Szymborska (Pronúnciese /vʲisˈwava ʂɨmˈbɔrska/):

Futuro. Silencio. Nada
Las tres palabras más extrañas
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Valle silencio valle-del-silencio

Si alguien ha visitado el Bierzo y se ha acercado al idílico entorno de Santiago de Peñalba, habrá disfrutado del precioso paisaje del denominado Valle del Silencio (que, por cierto, da nombre a una de las calles de nuestro barrio) debido a la leyenda referida al monje-eremita del siglo XX (quizás un tanto neurótico), San Genadio: “Cierto día San Genadio estaba meditando en su cueva, pero el murmullo del río no le permitía concentrase, así que, golpeando con su cayado, dijo: “cállate” y el río dejó de hacer ruido.”220px-Cueva_de_San_Genadio

Es indiscutible la estrecha relación existente entre música y silencio. Y no solo porque la música más íntima y expresiva únicamente pueda disfrutarse plenamente cuando no hay interferencias (sonoras o no) ajenas a lo que se escucha, sino porque el silencio forma parte de la misma música como parte tan esencial como los sonidos. De hecho el ritmo es inconcebible sin los silencios que completan la duración de ciertas notas.
Ya en una entrada anterior sobre los seis libros De Musica, de San Agustín hacíamos referencia a la medida de los tiempos con movimientos de la mano llamados arsis y tesis. Podemos ahora completar en el contexto del tema de hoy esta cita referida al libro tercero de dicha obra:
La idea de arsis y tesis como gesto de la mano que mide los tiempos
de un pie determinado, o de un hemistiquio de un verso tal como la presenta
San Agustín es cercana a nuestra idea moderna de compás. De tal
manera que para completar uno de esos «compases» será necesario imaginar
al final de los versos incompletos uno o más silencios hasta que se
cumpla cabalmente el lapso de tiempos necesarios para igualar los dos
hemistiquios del verso. Los versos más cortos no tendrán menos de ocho
tiempos (ocho breves) y el más largo no puede tener más de ocho pies
métricos que en total no sumarán más de 32 tiempos.

images Sin título

Sin embargo, el ámbito más fecundo en donde se complementan silencio y música es en el de la emoción y el sentimiento. Para ello apelábamos a la poesía en estos últimos años:

Curiosa propiedad la del silencio:
retener parte del tiempo circundante.
No es igual el silencio posterior
a un desastre inminente que pasó
de largo y nos dejó tan solo el susto
al silencio anterior a la amenaza
que pudiera acabar dando en el blanco.
En ambos late el corazón sufrido
con un sabor a abismo o a temor.
Silencios hay buscados en refugios
de un mundo amenazante que no deja
escuchar la sutil brisa de dentro
como hay otros impuestos que recuerdan
el peso de los muros que nos cercan.
A veces pienso en ellos cuando escucho
música que se calla en un momento
y desemboca suave o abruptamente
en un vacío pleno de sonidos
y nos deja en suspenso reposando
o nos mantiene alerta a más sonidos.
Ahora callo y medito en rodo esto
consciente del tesoro
que guardan los sonidos cuando callan.

El silencio es mejor que cualquier ruido
pero no es preferible a aquel sonido
que forma parte de la excelsa música
que domestica siempre a los silencios.

Escuchábamos la música en silencio,
pero era el silencio el que nos escuchaba.

estoy-sentado-en-silencio-pensandote-a-gritos

Mucho más podría decirse del silencio. Pero nunca mejor que dedicando algún tiempo a callarse y a escuchar después de leer a Lorca:

Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?
¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?
¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?
¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?

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