690HerbertJamesDraper-4PotPourriEste año, casi furtivamente, la primavera nos ha sorprendido con la rapidez de su irrupción en medio del invierno. Dado que ya hemos recurrido otras veces a motivos musicales vivaldianos –no por reiterados menos evocadores- podemos apelar a esa poesía tan cercana a la música que casi se confunde con ella.

Desde aquellos conocidos versos de nuestro cercano Antonio Machado:

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La primavera ha venido.
Nadie sabe cómo ha sido.

Hasta los humildes e intrascendentes de este humilde servidor:

Primavera sin exagerar

Se ha posado una mosca, torpe aún,
sobre la bolsa de basura
que estaba preparando para tirarla luego;
me he encontrado una hormiga despistada
con aspecto de no saber de cierto
si no se ha equivocado;
una araña se mueve en una esquina
intentando tejer su telaraña;
se apresura un lepisma en buscar un refugio
por debajo de un mueble del lavabo.
Han sido los primeros en mostrarse
y lo han hecho en el sitio equivocado:
han sido eliminados sin piedad.
Los pólenes se mascan en el aire
y alérgicas rinitis provocan estornudos.
Menos mal que ha vuelto el petirrojo
a rebuscar miguitas por el suelo,
el roble ha vuelto a despuntar sus yemas
y he visto ya violetas.
Ya ha llegado, por fin, la primavera
cuando aún quedan hojas del otoño
por recoger para que el césped brote.
Las cosas son así aquí en la primavera
cuando ya las oscuras golondrinas
no pueden regresar para colgar sus nidos
porque no existen balcones adecuados
y parece ocupado todo el sitio
por cotorras osadas que han venido
y nadie sabe cómo ha sido.
Que no le extrañe a nadie mi envidia por el sur
-hablo del hemisferio-
donde ahora comienzan el otoño.

nicolás guillénPero no es asunto de olvidarnos totalmente de la música. Por eso compartimos unos versos del poeta cubano Nicolás Guillén (Camagüey, 1902-La Habana, 1989) , ya conocido por otras letras de su Sóngoro Cosongo cantadas por nosotros anteriormente. Versos presentes en la última partitura que nos ha pasado nuestra directora,  y que Josefina  y yo intentamos dejar a punto para su aprendizaje tras estos días de descanso:

 

 

CANCIÓN

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

(Nicolás Guillén, La rueda dentada, 1972)

Si os gusta Pablo Milanés, escuchadla aquí:

 

 

o con Ana Belén:

 

 

¿A que es bonito? La vida y las sobrecogedoras circunstancias –muertes cercanas, refugiados, accidentes…- que tanto nos conturban y perturban, nos dejan como muriendo en un invierno del que a veces nos rescata una cercana sonrisa primaveral que se nos adentra calladamente. Es la poderosa voz del silencio, de la amistad o del cariño tan cercanos a la música.

Quizás sea asunto de hacernos siempre risa y nunca llanto por si alguien (esos heroicos voluntarios, esos esforzados activistas, esos incansables cooperantes) lo descubre y nos derrama sutilmente el perfume de alguna rosa escogida de su rosal  principal.

 

Podéis ir haciendo boca de la partitura que vamos a cantar escuchándola  al coro Orfeón Santiago (Cuba) dirigido por su autor Electo Silva:

 

 

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