Unas líneas aquí quizás basten para hacer justicia a esos sucesos que impregnan la vida de corales como la nuestra, deudora también de eventos internos al margen de las actuaciones con las que se manifiesta al exterior.

En efecto, ayer nos reunimos, en una de esas concentraciones en que nos confirmamos como grupo de amigos partícipes de vivencias más allá de obligadas actuaciones. Se trataba de acompañar con nuestra música la Misa funeral en recuerdo de la madre de uno de los nuestros, recientemente fallecida tras una vida dilatada y plena.

Nos reunimos prácticamente todos, sin más convocatoria que la notificación con vistas a poner música esperanzada a la inevitable tristeza de la despedida.

Esta fue nuestra aportación:

Programa recordatorio

El ambiente acogedor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, a la  que pertenecía la fallecida, unido a la participación entregada de sus numerosos familiares y amigos, hizo de la ceremonia, más que un acto de obligado cumplimiento, un emotivo suceso con la no menos emotiva guirnalda de la música.

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