descargaNo ha de ser, por supuesto, este espacio un lugar de aprovechamiento individual para uso de quien quiere solo ser atento observador y cronista de las andanzas de la agrupación coral a que pertenece. Sin embargo, recientes luctuosas circunstancias se han conjuntado para propiciar una reflexión más sobre esas personas, frecuentemente anónimas, que se interesan por nuestras andanzas y disfrutan con nuestras actuaciones. Una de ellas, sin duda, habría acudido a la celebración de nuestra próxima Primavera de la Música, de no haber sido llamada inoportunamente anoche a otros escenarios más acogedores que el más allá reserva para la música más imperecedera.

Habitante ya de otros anfiteatros más espaciosos y menos hirientes, nos parece oportuno dedicarle, en honor a su nombre, esta letra de Nicolás Guillén que ya no nos podrá escuchar en directo:

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

Y acordarnos también del villancico de Michael Praetorius “Es ist ein Ros ersprungen” que podemos escuchar en interpretación del Ensemble Amarcord:

O en la de los King Singers:

Descanse en paz con la gratitud de quienes siempre hemos disfrutado de su apoyo y seguimiento.

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