Extraños son los sucesos y las circunstancias que
jalonan la azarosa senda del proceso de lo posible a
lo real. Cuando ya ha sucedido todo, las apariencias
resultan como encajadas en una sucesión exacta y
evidente que muchos tachan de providencial y otros de
felizmente casual.
Sea como haya sido, la consideración histórica
posterior nos lleva a una concatenación de eventos
conducentes a la afortunada realidad del hecho
reseñado hoy aquí: una canción navideña profusamente
interpretada con el mayor de los éxitos.
Situémonos en un lugar llamado Roquemaure,
especializado en el comercio de vinos de la región,
embarcado en el proceso de construcción de un puente
sobre el Ródano y con una colegiata necesitada de
financiación para inaugurar unas cuidadas y costosas
vidreras. Centrémonos después en tres personajes
220px-placide_cappeaurelacionados con esos tres eventos: Placide Capeau,
natural de la villa, comerciante de vinos aficionado a
componer poemas en provenzal y en francés, en proceso
de constitución de una empresa vinícola en el lugar;
Pierre Laurey, ingeniero encargado de la construcción
del mencionado puente, casado con Emily Laurey, una
cantante relacionada con el compositor Adolphe Adam, adam01
para quien había interpretado una obra años atrás y
Eugène Nicolas, párroco de Roquemaure, empeñado en
celebrar por todo lo alto la inauguración de unas
vidrieras para su parroquia.
Los sucesos se concatenan así: el párroco encarga la adam05
letra de un villancico destinado a recaudar fondos
para sus vitrales al comerciante. Éste compone dicha
letra y se la pasa a la mujer del ingeniero quien, a
su vez se la da al compositor para que le componga una
música que ella pudiera cantar. El compositor, en unos
pocos días, compone la música que la cantante
interpretará en la misa de medianoche de la navidad de
1847.
220px-partition_originale_de_minuit_chretiensadam_mort_obsequesEl villancico “Minuit, chretiens” se hizo célebre
inmediatamente, gracias sobre todo a la interpretación
que de él hizo el barítono Jean-Baptiste Faure. A
partir de dicha conquistada fama, ninguna evolución
posterior fue capaz de influir en su destino. Ni
siquiera el autor de la letra, más librepensador que
creyente, fue capaz de cambiar su propia letra para
transformar el tema del pecado original, en el que no
creía, en un conjunto de desigualdades, injusticias,
esclavitudes y opresiones contra las que Jesús había
luchado.
Tampoco pudo prevalecer la opinión de la Iglesia
oficial que consideraba demasiado paganas las ideas
del texto original y excesivamente marcial la música
que el mismo compositor tachaba de “Marsellesa
religiosa” y que fue denunciada desde el punto de
vista religioso como más profana que espiritual.
Afortunadamente el villancico, que afronta ya el paso
de su tercer siglo de existencia, no ha perdido nunca
un ápice de popularidad.
De esa popularidad nos hacemos, una vez más, eco en
nuestra coral retomando la excelente versión de José
Ángel Ruiz, miembro en activo, como nuestra directora,
del Coro de la Comunidad de Madrid y el acompañamiento
al piano de su prestigiosa pianista Karina Azizova.
Dejamos aquí la letra y su traducción que ya
publicamos hace dos años en estas páginas:

Minuit, chrétiens / Cantique de Noël:

Minuit, chrétiens, c’est l’heure solennelle,
Où l’Homme-Dieu descendit jusqu’à nous
Pour effacer la tache originelle
Et de Son Père arrêter le courroux.
Le monde entier tressaille d’espérance
En cette nuit qui lui donne un Sauveur.
Peuple à genoux, attends ta délivrance.
Noël, Noël, voici le Rédempteur,
Noël, Noël, voici le Rédempteur!
Le Rédempteur a brisé toute entrave:
La terre est libre, et le ciel est ouvert.
Il voit un frère où n’était qu’un esclave,
L’amour unit ceux qu’enchaînait le fer.
Qui Lui dira notre reconnaissance,
C’est pour nous tous qu’Il naît,
Qu’Il souffre et meurt.
Peuple debout! Chante ta délivrance,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur,
Noël, Noël, chantons le Rédempteur!

En la traducción que hemos hecho no nos ha sido
posible, en aras de la fidelidad al texto, más que
respetar los endecasílabos originales y no la rima:

Cristianos, medianoche, hora solemne
en que Dios-hombre baja hasta nosotros
para borrar la mancha original
y aplacar el enfado de Su Padre.
Se agita el mundo entero de esperanza
en la noche que brinda un Salvador.
Esperad de rodillas libertad.
Contempla Navidad al Redentor,
Contempla, Navidad, al Redentor.
Ha roto el Redentor las ataduras,
la tierra es libre y queda el Cielo abierto.
Con Dios hay hermanos y no esclavos,
ahora el amor nos ata sin grilletes.
Quién Le dirá nuestro agradecimiento
pues es por nosotros por los que Él nace,
por nosotros por los que sufre y muere.
Canta tu libertad. ¡Arriba, pueblo!
Cantemos, Navidad, al Redentor.
Cantemos, Navidad, al Redentor.

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