Tras un intenso proceso de preparación para el evento, actuamos por fin ayer, como vigésimo cuarto concierto dentro del trigésimo ciclo de conciertos corales organizados por la Federación Coral Madrileña y que compartimos con el Coro Aldebarán.

Ya nos había informado extensamente nuestro secretario –experto también en temas de historia y arquitectura de monumentos urbanos- sobre todo lo que deberíamos tener en cuenta para la realización del concierto:

CORAL CIUDAD DE LOS POETAS

Concierto Federación Coral Ciclo XXX

Iglesia de la Concepción Real de Calatrava

C/ Alcalá, 25

Sábado 11 de Marzo de 2017 a las 20:00 horas

CORO ALDEBARÁN

CORAL CIUDAD DE LOS POETAS

Repertorio

 Gabriel’s oboe  E. Morricone

Virgo praeclara F. Schubert

Locus Iste  A. Bruckner

Ave María  S. Rachmaninov

September song  Kurt Weill

Maitia nun zira  J. Uruñuela

Lascia chio pianga G. F. Haendel

Bless the Lord J. Berthier

Im gonna Sing! Espiritual americano tradicional

Halleluia   L. Cohen

Y, junto al CORO ALDEBARÁN

Canticorum Jubilo  G. F. Haendel

Iglesia de la Concepción Real de Calatrava

C/ Alcalá, 25

Arquitecto: Proyecto y Comienzo de las obras: Fray Lorenzo de San Nicolás 1670. Obras: Isidro Martínez y Miguel Chocarro 1670-1678.

Reforma de la Fachada: Juan de Madrazo y Kuntz: 1858.

Restauraciones: Juan Risueño Neila 1989. Carmen Rojas Cerro y Ángeles González Álvarez 2000. José Miguel Rueda Muñoz de San Pedro 2002-2004 (O). Restauración del interior: Antonio Sánchez Barriga y José Sancho Roda 2003.

El templo y el convento al que pertenecía originalmente -se derribó en 1872- fueron realizados por los maestros de obras Isidro Martínez y Miguel Chocarro, bajo las trazas y la memoria de condiciones dadas por el arquitecto Fray Lorenzo de San Nicolás que estuvo al frente de las obras en sus comienzos.

Es de planta rectangular, una nave con capillas laterales y cúpula de amplias dimensiones, con tambor provisto de cuatro ventanas abiertas y cuatro cegadas, separadas por pilastras pareadas y modillones asimismo pareados en el anillo.

Los magníficos retablos son obra de José de Churriguera.

La fachada a la calle de Alcalá fue reformada en estilo neorrenacentista según proyecto de Juan de Madrazo y Kuntz, que la revoca en color rojizo repitiendo en esgrafiado el motivo de la cruz de la Orden Militar de Calatrava. Estuvo a punto de ser destruida en 1870, cuando se derribó el convento, pero se salvó debido a la intervención del general Prim.

Un acuerdo alcanzado entre la Empresa Municipal de la Vivienda del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y la Fundación de Caja Madrid (Bankia en la actualidad) ha permitido su completa restauración. Durante el proceso de restauración, sobre uno de los muro de una capilla lateral apareció un dibujo del trazado original.

Tras una sucinta presentación por parte de Julián, nuestro enlace con la Federación Coral Madrileña, haciendo sobria referencia a nuestra directora y a nuestro coro, interpretamos el repertorio seleccionado de diez canciones ante un espacio totalmente abarrotado de público. Es digna de nota y de agradecimiento esa clamorosa presencia de gente que nos siguió con el habitual entusiasmo del que suelen abundar cuantos frecuentan estos conciertos. En todos ellos saben mostrar con su proximidad y complicidad su apoyo al esfuerzo voluntario y desinteresado de cuantos empleamos parte de nuestro tiempo y esfuerzo a disfrutar de la música coral.

Sabemos bien de nuestras limitaciones tanto como de nuestro interés por superarlas. Eran numerosas las anotaciones en nuestras partituras de cuantas observaciones y recomendaciones nos había hecho nuestra directora en todos los ensayos. Afortunadamente la aportación conjunta de todos los miembros de la coral es la que permite suplir los olvidos de unos con la atenta precisión de otros. Eso es exactamente lo que permite a grupos de aficionados como nosotros ofrecer un resultado superior a lo que cada individuo de hecho aporta. Por supuesto que no podemos evitar errores, imperfecciones y limitaciones que en un profesional serían imperdonables, pero tampoco se nos podrá reprochar el justo orgullo que nos invade cuando hemos superado dignamente el reto de intentar dar lo mejor de cuanto somos capaces.

La verdad es que al final de la actuación salimos con el sentimiento de haber cantado a la altura de nuestra capacidad y habiendo acumulado una vez más, tras tantos años de pertenencia a nuestra coral, una experiencia adicional tanto sobre nuestros propios defectos como de las posibilidades que aún nos quedan por conquistar.

Y, por supuesto, debe quedar aquí también el sincero agradecimiento -además de a la grata compañía del Coro Aldebarán- al esfuerzo de nuestra directora que incluso tuvo a bien honrarnos con el solo impagable y aplaudidísimo del Lascia ch’io pianga.

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