Dentro de la selección que veníamos haciendo de las partituras contenidas en el Cancionero de La Sablonara nos encontramos con una cita en YouTube:

En esta página, publicada el 8 jun. 2015, se consigna lo siguiente:

Danza del Hacha. Juan Arañes?-?.Composición incluida en el cd: España Antigua. Canciones y danzas de España (1547-1616) Hespèrion XX , dirección: Jordi Savall. 

El Cancionero de la Sablonara (conservado en la Biblioteca Estatal de Baviera de Múnich),[1] también conocido como Cancionero de Múnich, es un manuscrito musical compilado en España que contiene canciones polifónicas españolas y portuguesas compuestas en el primer cuarto del siglo XVII.

El manuscrito fue compilado por el copista principal de la Capilla Real española, Claudio de la Sablonara (de donde procede el nombre del manuscrito) para Wolfgang Wilhelm, Conde Palatino y Duque de Neuburg, durante su estancia en la corte de Felipe IV en Madrid entre los años 1624 y 1625.

Es de las pocas colecciones musicales que se conservan de la música cortesana española de comienzos del siglo XVII. Al haberse conservado en Múnich, se libró de su destrucción en el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734.

 

Danza de las Hachas o de las Antorchas Antigua “Danse du flambeau” (danza de la antorcha) española, a 4/4 de ritmo muy acentuado que cita G. Sanz en sus obras. El origen de esta danza ha sido muy discutido: según ciertos autores, Esquivel por ejemplo, declaraba: “sería española, danzada durante los carnavales o comedias que se hacían en honor a su Majestad”. Otros, como L. Mastrigli, decían que era italiana, citándola en su libro “Les danses historiques” (Roma 1889)”; esta danza de las antorchas se bailaba mucho en Italia en el siglo XVI, al final de otras danzas: “después de haber recibido la antorcha, cada danzante, era libre de apagarla, dando así por terminada la fiesta”. Thoinot Arbeau, identifica esta danza con el “branle français du chandelier” (danza francesa del candelabro) en boga a finales del siglo XV, cosa que podría dar un origen francés, más antiguo que las danzas precedentes. La versión de Th. Arbeau se asimila mucho a la de Mastrigli y, en su “Orchésographie” (1588) hace la siguiente descripción: “Este baile, también llamado danza de la antorcha, se baila en compás binario, con los mismos pasos que la Allemanda: el que la quiere bailar toma el candelabro con la vela encendida, o una antorcha, bailando y dando una o dos vueltas en la sala, escoge una dama, baila con ella, le da el candelabro haciendo una reverencia y vuelve a su sitio. La dama sola con su candelabro va, a su turno bailando para escoger otro caballero, y así sucesivamente”…Pero esta versión de Arbeau, no precisa si alguien pone fin a la fiesta apagando el candelabro.

Joaquin Rodrigo, integró esta danza en su “Fantasía para un gentihombre”, inspirándose de la música del guitarrista aragonés Gaspar Sanz.

En Alemania existe una danza llamada “Falckeltanz” (danza del candelabro) que no parece asimilarse mucho a las precedentes, ya que tiene más bién un carácter guerrero medieval.

(F. Herrera y M. Weber -“Dictionnaire de la Danse” Ed. Piles. Valencia / España, 1995.)

 

Aunque no hemos podido encontrar  en el original del Cancionero de La Sablonara esa partitura, sí merece la pena escuchar estas versiones posteriores:

La de Gaspar Sanz (1640-1710) y Antonio Marttín y Coll (1671-1734)

Y la famosa versión, inspirada en la anterior, tomada del Movimiento tercero de Fantasía para un gentilhombre, de Joaquín  Rodrigo compuesta para Andrés Segovia.

Aunque existe la versión mono de la Deutsche Gramophon de 1962, interpretada por Andrés Segovia, no nos ha sido posible escucharla en la red. Sí es posible hacerlo con la de Narciso Yepes, en homenaje a dicho guitarrista.

Y también con las siguientes:

Francesco Bindella a la guitarra(minuto 16:10):

La de John Williams en 2013:

Es digna de escucharse esta versión, tomada de la “Fantasía para un gentilombre”, de Joaquín Rodrigo:

Y esta, de Pepe Romero, en 2013:

 

Aunque no esté recogida como tal en el cancionero de La Sablonara, podemos aprovechar para reposar el ánimo en este caluroso verano (afortunadamente no por esta Mariña Lucense desde la que escribimos) escuchando tan  bella  música.

 

 

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