Merece la pena escuchar a Jordi Savall con su Hesperion XX en esta versión de la partitura del  Cancionero de La Sablonara, Desde las torres del alma, que aparece en el facsímil con el número 30:

Trascritos así por Jesús Aroca en 1916:

En la presentación del vídeo leemos:

DESDE LAS TORRES DEL ALMA – Juan Blas de Castro (c.1561 – 1631).

(“Cancionero de la Sablonara”, S. XVII).

Intérpretes: La Capella Reial de Catalunya – Hespérion XX –
Director: Jordi Savall.

(http://www.alia-vox.com/)

Jordi Savall on Spotify: play.spotify.com/artist/3faEZMpTmZFXpELU1EwWNL

Jordi Savall on Facebook: https://www.facebook.com/JordiSavallO…

Imágenes: “Festival Tibor Varga” de Sion (Suiza) – 1998.

(MEZZO TV).

LETRA:

Desde las torres del alma

cercadas de mil engaños,

al dormido entendimiento,

la razón está llamando.

 

¡Al arma!, ¡Al arma!,
¡Guerra!, desengaños,

que me lleva el amor mis verdes años.

 

Dicen que la ha dado sueño

la voluntad de Belardo,

con la yerva de unos ojos

tan hermosos como falsos.

 

 

Juan Blas de Castro (Barrachina c. 1561 — Madrid, 6 de agosto de 1631), fue un cantor, músico y compositor español.

Nacido en Barrachina, en la provincia de Teruel, España, fue el segundo de cuatro hermanos. En 1592 pasó a formar parte de la corte del duque de Alba en Alba de Tormes, Salamanca, junto con su amigo Lope de Vega. Durante su estancia, musicó varios poemas de Lope. Ambos abandonarían Salamanca juntos. En 1597 es nombrado con otros cuatro compañeros, músico de cámara de Felipe II, sin plaza pero con una ración. Muerto el monarca en 1598, Felipe III les hace merced de un vestido anual sobre la ración y, por fin, el 15 de junio de 1599, durante la estancia del séquito real en Barcelona, entran a formar parte de la casa del rey con plenos derechos. A Juan Blas de Castro se le concede además, el mismo día, una plaza de ujier de cámara.

Nuestro músico actuaba, sin duda, como maestro de los músicos de cámara, y sus ‘tonos’ eran celebrados en el ambiente cortesano. El favor que le dispensara Felipe III debió de ir en aumento, ya que en 29 de agosto de 1618 le concedió dos mil ducados (equivalentes a veinticinco años de sueldo como músico de cámara), a cobrar en años sucesivos, aunque de ellos percibió sólo una mínima parte.

Con la subida al trono de Felipe IV (1621), la música vocal profana, esto es, la música de cámara propiamente dicha, experimentó un mayor auge en la corte. Compositores como Mateo Romero, maestro de la Real Capilla, Gabriel Díaz, Álvaro de los Ríos, Manuel Machado y Miguel de Arizo, junto al veterano Juan Blas de Castro, proveían de ‘tonos’ a la casa real para las veladas de cámara. Una antología de estos tonos a dos, tres y cuatro voces fue el cancionero que confeccionó Claudio de la Sablonara (1624-1625), copista de música del monarca, gracias al cual nos han llegado dieciocho de las veinte composiciones conservadas de Juan Blas de Castro.

Tras veinticinco años de residencia fija en Madrid, murió el 6 de agosto de 1631, y fue enterrado en los agustinos recoletos.

Dejó setecientos sesenta y un tonos en papeles sueltos, un librillo de tonos, un libro grande de tonos (estos dos últimos quizá no fueran debidos a su pluma), tres guitarras y un mazo de cuerdas para este instrumento. Felipe IV ordenó dar seiscientos reales para ayuda de su entierro. A cambio, se quedó con todas las composiciones de su músico de cámara, que irían a parar al Real Alcázar, donde perecerían en el incendio de 1734.

 

 

También podemos escuchar esta otra interpretación (Publicado el 3 sept. 2011

Ensemble ·La Boz Galana· Recorded July 4, 2011 at Kartäuserkirche, Basel):

 

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