Los días finales del año que acaba son propicios a la mirada nostálgica hacia los días pasados que no volverán. Por el contrario, los primeros del año nuevo más parecen una ventana abierta que nos convoca a un horizonte con la belleza de la lejanía y el atractivo de lo posiblemente satisfactorio. Uno piensa en lo que pretende alcanzar mientras va adquiriendo con esfuerzo no exento de placer lo necesario para decir: Llegué y el esfuerzo mereció la pena. Con esa visión, el final del nuevo periodo anual que comienza parece llamarnos para concedernos el premio prometido:

“Me asomo a la ventana y no es el día
lo que tras el cristal me está llamando.
La ventana es solo el tiempo que me acoge
y el día es la mirada que convoco
hacia un lejano y lúcido horizonte.
Porque de eso se trata, de horizontes
que suenan a llamada de esperanza
no exenta de exigencia, como es propio
de un fondo al que caemos tras lanzarnos.
Miro así, sin caer en lo obligado,
como quien sueña en versos amorosos
susurrándome: ¡Ven! y guardan manos
repletas de caricias y de afecto,
dulces al reprochar: ¿Por qué has tardado?
Ese es el horizonte que hoy contemplo,
presto a llenar los días de otro año.”

Pero lo nuestro es la música y, fieles a la tarea que nos aúna y al empeño coral que nos reta sin desmayo, recurrimos a las fuentes que desde hace siglos nos proponen metas comprometedoras. Tomamos la primera del cancionero de Uppsala:

Si la noche haze escura
y tan corto es el camino,
¿Como no venis, amigo?
La media noche es pasada
Y el que me pena no viene;
Mi desdicha lo detiene,
¡Que nasçi tan desdichada!
Hazeme bivir penada
Y muestraseme enemigo.
¿Como no venis, amigo?

 

 

Y la segunda del Cancionero de Palacio:

Más vale trocar
plazer por dolores
que estar sin amores.
Donde es gradecido
es dulce el morir;
bivir en olvido,
aquel no es vivir;
mejor es sufrir
passión y dolores
que estar sin amores
Es vida perdida
bivir sin amar
y mas es que vida
saberla emplear;
mejor es penar
sufriendo dolores
que estar sin amores.
La muerte es vitoria
do bive aficion
que espera aver gloria
quien sufre passion;
mas vale presion
de tales dolores
que estar sin amores.
El ques mas penado
mas goza de amor
quel mucho cuydado
le quita el temor:
asís ques mejor
amar con dolores
que estar sin amores.
No teme tormento
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fue;
aviendo por que
mas valen dolores
que estar sin amores.
Amor que no pena
no pida placer
pues ya le condena
su poco querer;
mejor es perder
plazer por dolores
que estar sin amores.

Merece la pena escuchar esta versión, aunque solo fuera por la introducción que se hace en ella de la lectura del un poema, en árabe clásico y no en dialecto andalusí, del cordobés Ibn Hazm tomado de su obra “El collar de la paloma” (siglo XI) traducido por Emilio García Gómez:

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"Te amo con un amor inalterable
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú, 
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos. 
No quiero de ti otra cosa que amor; 
fuera de él no pido nada. 
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
Serán para mi como motas de polvo y los habitantes del país, insectos."

Que el nuevo año que comenzamos nos sea un camino venturoso de aprendizaje y amistad coral.