“Y en todo este concierto hecho de ruidos alzar la voz de música y acordes. Que, visto desde fuera, se perciba una región de paz acogedora, poderosa en silencios y en escuchas sobre la alta pirámide del canto.

Quizás alguno así encuentre refugio que le acoja lo mismo que le exprese.

Sin duda será este el mundo más amable que dejemos sembrado hacia un futuro floreciente de flores y de aromas, cuando acaso amenacen las tinieblas, la soledad y el peso de la ausencia.”

Estas consideraciones nos acuciaban mientras nuestra coral retomaba los ensayos con todas las precauciones que la actual epidemia de Covid nos impone. Parapetados tras las mascarillas protectoras ante nuestras propias exhalaciones y las ajenas inhalaciones, y prudentemente distanciados de nuestros compañeros de coral, hemos emprendido la preparación del habitual concierto anual de villancicos.

Andábamos un tanto perdidos debido a las adversas circunstancias impuestas. Como ya viene siendo habitual en los sistemas informáticos de móviles y ordenadores, el mejor -y a veces el único- modo de reencontrarse es el reinicio salvador que vuelva a dejarnos donde estábamos antes.

Y así nos encontramos en medio de los ensayos de un nuevo repertorio de villancicos para las próximas navidades. En él volvemos a combinar villancicos de los antiguos cancioneros con otros importados de ultramar y de tradiciones europeas, sin rehuir los más modernos que incorporaremos a los otros.

Una nueva etapa entusiasta y esperanzada para una antigua -pero no anticuada- agrupación de cantantes veteranos y experimentados.

¿Dónde ver las mejores luces de Navidad 2020?