“La vida tiene un ritmo establecido:

primero aprendes a comunicarte

escuchando lo que los otros dicen,

luego, tú hablando dices lo que piensas

para que sepan los demás de ti.

Cuando ya eres mayor, vas combinando

escucha con dicción para que así

no olvides nunca que no estás tú solo

y que te hablan y te hablas para que

acabes siendo tú con los demás

algo que no serías sin los otros.”

Así reflexionábamos sobre el hecho indiscutible de que uno siente por dentro unas sensaciones que intenta después comunicar.

La realidad, sin embargo, viene a ponernos por delante lo que tantas veces observamos en los múltiples debates con que la mayoría de las cadenas de televisión tratan de ocupar su tiempo de programación. En todos ellos se constata el hecho patente de que, tanto el presentador como los contertulios están más pendientes de lo que van a decir que de los que los otros dicen.

Nosotros, en nuestra calidad de miembros de una coral, estamos en condiciones inmejorables de poner en práctica lo que tantas veces nos recuerda nuestra directora: ¡Escuchaos!

En efecto, en todos los ensayos que venimos realizando con vistas a los próximos conciertos navideños, nos enfrentamos al reto común a todas las corales de obtener un sonido conformado por la aportación adecuada de cada una de las voces. A veces se trata de acompañar una melodía con un tono sostenido o con un ritmo de fondo; otras, de formar parte de un acorde que solo tiene sentido en su conjunto y otras desgranando una melodía apoyada en el acompañamiento que aportan los demás.

No es mala cura este ejercicio de humildad como antídoto contra el protagonismo egoísta de quien se cree por encima de los otros y que nada tiene que aprender de ellos. Cada ensayo que realizamos viene a confirmarnos en el convencimiento de que, como parte que somos de una coral, no somos nadie sin escuchar a los otros que, a su vez, también nos están escuchando.

Ojalá jamás dejemos de poner en práctica este ejercicio imprescindible de escucharnos para aprender también a hacerlo realidad en el resto de nuestras actividades diarias.