Recas 2017

 

Hay lealtades que superan el concepto de rutina. La rutina es algo acostumbrado que se repite sin otro sentido ni otra motivación que la costumbre; la lealtad, en cambio, vivifica lo que la rutina repite mecánicamente.

Tal es el caso de nuestra anual visita a Recas para cantar en la Misa organizada en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol por la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte. Como venimos haciendo últimamente, cantamos desde el coro de la iglesia nuestras sentidas interpretaciones de la mejor música religiosa compuesta para tales eventos a las que este año añadimos la bellísima pieza “Lascia ch’io pianga” acompañando al emocionante solo de nuestra directora.

El resultado fue satisfactorio y nos permitió, una vez más, esos momentos de participación coral tanto musical como gastronómica en la comida posterior en Yunclillos.

Felicitaciones cordiales a organizadores y participantes.

Una visita musical a una bella región: La Auvergne.

Antes de poder hablar de esta bellísima canción tradicional, procedente de la región alpina del sudoeste francés, sería necesario imaginarnos en medio de las montañas, de los antiguos volcanes, de los verdes pastos y de los ríos encajonados en sus profundas grietas. Habría que pensar también en un pastor separado de su pastora por uno de esos casi infranqueables cursos de agua y soñar en un poema parecido a este:

Pastores de un amor casi imposible
por la culpa de un río infranqueable
dejan al aire en canto sus amores.
Y es que hay veces en las que la palabra
es la única manera de abrazarse.

Y luego escuchar, concentrados en un silencio absoluto, esta melodía cantada por Netania Davrath, con la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Antonio de Almeida

En ella con un estribillo basado en la palabra Baïlèro, Pastor, se escucha esta letra en su idioma occitano original:

“Pastré, dè dèlaï l’aïo, as gaïre deé boun tèms dio lou.
Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
È n’aï pa gaïre, edio, tu?
Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Pastré, lou pral faï flour, li cal gorda loun troupel! Dio lou
Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Lérb es pu fin’ ol pral d’oïci!
Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Pastré, couci foraï, en oval io lou bel riou! dio lou
Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Es pèromè té baô Çirca!”

que traducimos así:

“Pastor, al otro lado del agua, difícilmente puedes pasarlo bien.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
No, no puedo. Ni tú tampoco.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Pastor, las llanuras florecen. Deberías pasar tu rebaño a este lado.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Pastor, la hierba es más verde en las llanuras de esta parte.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Pastor, la corriente fluye entre nosotros y no puedo cruzarla.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.
Entonces bajaré yo para llegar hasta ti.
Canta: Baïlèro lèro, lèrô lèrô, lèrô lêrô, Baïlèro lô.

Esta canción fue recogida y musicalizada entre 1923 y 1930 por Marie Joseph Canteloube dentro de un conjunto de once canciones para soprano. Sin duda es la que se ha hecho más famosa.
Posteriormente ha sido adaptada para coro. La versión más conocida es la de Goff Richards que pudimos escuchar el jueves pasado al Coro de la Comunidad de Madrid.

 

 

 

Como más sobria podemos disfrutarla en la adaptación de los King Singers (dos contratenores, un tenor, dos barítonos y un bajo) en

Y, después en esta otra con la versión original de Richards cantada por los Summer Singers, de Minneapolis, Minessota, dirigidos por Vicki Peters:

con la versión al francés, que es la que tenemos nosotros:
Baylèro, baylèro, baylèro, baylèro
“Pâtre, par de la rive, ce n’est pas trés bon temps?” chante baylèro lèro,
lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô!.
‘Je n’ai pas de tres bon temps’, chante baylèro lèro.
lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
‘Pâtre, comment passer tous les jours par le grand ruisseau?’ chante baylèro lèro.
lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
‘Écoute moi, je viens te chercher,’ baylèro lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
Lèro, lèro, baylèro.
Lèro, lèro, baylèro.

que podemos traducir, dejando el estribillo como está:
“Baylèro, baylèro, baylèro, baylèro.
‘Pastor, allí al otro lado del río, ¿te va todo bien?
Canta: Baylèro lèro, lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
No, no me va bien,
Canta: Baylèro lèro, lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
Pastor, ¿como pasar todos los días por la gran corriente?
Canta: Baylèro lèro, lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
Escúchame voy yo a buscarte.
baylèro lèro, lèro, lèro, lèro, baylèro lô.
Lèro, lèro, baylèro. Lèro, lèro, baylèro.

Merece la pena escuchar, jumto con otras más de las seleccionadas por Canteloube, la versión para soprano de Kiri te Kanawa

y de Victoria de los Ángeles:

y las versiones corales:
de la Camerata Falla:

del coro Iride:

y de la Universitas Padjadjaran Choir:

Sin duda nos encontramos ante una espléndida combinación de tradición y sensibilidad que debería empaparnos en su aprendizaje y en su ejecución.

Una memorable actuación ayer del Coro de la Comunidad de Madrid y Karina Azizova con Eamonn Dougan

 

 

Si fuésemos críticos musicales escribiríamos estas líneas de otra manera.  Afortunadamente somos solo un humilde grupo de aficionados entusiastas que han aprendido a disfrutar de la música coral más por lo que quisiéramos conseguir que por lo que hemos conseguido.

Si no tuviéramos ninguna conexión con el Coro de la Comunidad de Madrid tampoco podríamos escribir estas líneas como lo hacemos. Afortunadamente nuestra directora, Victoria Marchante, pertenece a ese prestigioso coro con miembros conocidos para nosotros como Fernando, Pipe o Sandra.  Todo ello nos permite dejar aquí constancia de lo único que podemos dejar tras escuchar la actuación de ayer: el entusiasmo emocionado de quienes escuchan obras bellas bellísimamente interpretadas.

Cuando escuchamos canciones que tenemos en nuestro repertorio, como Locus iste o el Ave Maria, nos dominan la sana envidia y la convicción de lo acertadas que son las indicaciones de nuestra directora en los ensayos.  Pero en todas las obras interpretadas, incluidas las pianísticas de Karina, hay un sincero sentimiento, difícilmente expresable por escrito, que tiene que ver con la emoción de quienes disfrutan de una obra que se nos ha acercado –incluso introducido íntimamente- gracias a la cercanía que los intérpretes nos han proporcionado.

No podemos añadir más. La actuación acabó con una breve propina, una auténtica joya que resultará para nosotros un regalo adicional al de su audición si somos capaces de aprenderla:

Quede aquí nuestro agradecimiento a nuestra directora por todo.

 

 

Les Luthiers. Un merecido premio

Como grupo musical que somos, tan seriamente entregados como humorísticamente conscientes de nuestras limitaciones, no nos es posible más que congratularnos de la merecidísima concesión del premio Princesa de Asturias de este año al grupo humorístico musical argentino Les Luthiers.

No nos eran ajenas las ya antiguas y memorables bromas que podían hacerse con la música. De siempre hemos podido admirar el estruendoso golpe de timbal en la sinfonía número 94 de Joseph Haydn, De la Sorpresa, en la que pretendía despertar a los adormilados espectadores de su música relajante con una  inusual sorpresa.

Igualmente en su sinfonía número 45, De la Despedida, o, De los Adioses, Haydn, en un inesperado Adagio tras un brioso Allegro,  pretende llamar la atención del príncipe para que se decida de una vez a permitir a sus empleados el regreso a la capital mediante la gradual desaparición de los músicos, que apagan la vela con que iluminaban su partitura y se van despidiendo con una reverencia hasta que todo se acaba con la desaparición del último violinista.

Como espectadores y colaboradores durante varios años de las jornadas Música para la Paz, hemos tenido ocasión de disfrutar de no pocas escenificaciones humorísticas de las obras del programa, tales como la de La máquina de escribir, de Leroy Anderson, dirigida por el inolvidable Miguel Roa o la, del mismo autor, dirigido por Andrés Salado, Papel de lija.

También habíamos disfrutado con la interpretación humorística del grupo español Pagagnini, pero los veteranísimos argentinos Luthiers, con más de medio siglo de actuaciones a la espalda se merecen la palma en este campo y, por lo que a nosotros, como grupo coral, más nos respecta  es su capacidad de cantar admirablemente conjuntados y con la primorosa pronunciación de una letra que está puesta para ser entendida y modulada. Baste la visualización de las grabaciones contenidas en las casi dos horas de  Viejísimo Aniversario, para convencernos de ello.

Es difícil definir lo que es el humor, pero queda claro que una de sus más eficaces manifestaciones lo constituye la sorpresa del salto de lo más serio, como la música, a lo más inesperado, como su manifestación deformada, tanto más eficaz cuanto más perfecta. Ya la figura del tradicional payaso, experto en la ejecución impecable de lo más dificultoso, nos había familiarizado con este hecho.

Los Luthiers vienen siendo dechado de esta perfección inteligente entre sus instrumentos originales, sus presentaciones literariamente impecables, y sus ejecuciones sorprendentes y de elevadísimo nivel.

No hay otro modo de apreciar el mérito que este premio les reconoce que la visualización de sus numerosas grabaciones en YouTube.  Animamos a todos los lectores de estas líneas a que lo hagan.

Seguro que no se arrepentirán de ello.

Reflexiones tras el viaje a Orense

Una gran ventaja de las agrupaciones no profesionales es que nos podemos permitir el lujo de medir nuestros éxitos o fracasos por resultados no tangibles ni económicamente evaluables.

De acuerdo con esta convicción podemos reflexionar sucintamente sobre algunos aspectos de nuestro viaje que hemos constatado como íntimamente sentidos y difusamente explicitados sin nítidos contornos. Nos referimos a esa etérea sensación que deja como poso la placidez de ánimo y la satisfacción de un tiempo gratamente aprovechado.

Como fondo inalterable presente en todos nuestros viajes es de rigor hacer justicia a la precisa y minuciosa –tantas veces callada- labor de quienes conciertan y aquilatan las informaciones previas, el transporte y conductor, las paradas, los horarios, los alojamientos, los restaurantes, los o las guías de cada visita y los contactos imprescindibles para el buen resultado de todo el proceso, tanto más efectivo cuanto menos notorio.

A lo largo de todo ese callado proceso surgen sucesos o incidencias eventuales que dan color a la precisión de lo previsto. Anotemos aquí las gratas sorpresas que nos han deparado los escenarios de nuestras actuaciones, aunando la belleza artística enriquecedora con la sonoridad impactante y acogedora de nuestras voces. Añadamos el espontáneo e impresionante calor de un pueblo tan efusivo y acogedor como el gallego para el que no podemos explicitar más que un infinito agradecimiento por su disposición siempre favorable a nuestras necesidades de comunicación e información.

Hablar de la amplitud y extensión de sus excelentes comidas y de quienes nos las servían, siempre dispuestos a responder con sonrisas condescendientes y comprensivas, nunca serviles, a los inevitables caprichos, cambios, errores u olvidos inevitables en todo colectivo viajero como el nuestro, resulta tan ocioso como corto e incompleto. Al margen de la peculiaridad inabarcable de los gustos de los que, ya es sabido, no hay nada escrito, la valoración general no puede ser sino excelente al decir de la inmensa mayoría de quienes disfrutamos de tan buena gastronomía.

Capítulo aparte merecen  los encuentros con personas para las que el apelativo de acogedoras queda flagrantemente estrecho. En el fondo de la inevitable propensión de la bien arraigada prevención de los españoles contra las tantas veces denostadas manifestaciones de rancio catolicismo de la estructura eclesiástica oficial católica, queda patente también no pocas veces la predisposición adversa  a muchos representantes de las parroquias, catedrales o monasterios que acogen nuestras actuaciones. Sin embargo, en este caso nuestro, la impresión unánime con respecto a los dos sacerdotes que nos acogieron y acompañaron el segundo día de nuestra actuación, no puede ser sino inmejorablemente elogiosa. Y no se trata solo de un cumplido obligado a quien cumple con lo comprometido sino de quien manifiesta el inocultable fondo de bondad característico de las buenas personas. Es plaga nefasta de nuestro tiempo, siempre propenso a la publicidad de lo escandaloso sobre la sencillez de lo no noticiable, el resaltar corrupciones, injusticias, abusos y desastres en vez de dejar siempre claro que la excepción nunca oculta la justa y bienhechora placidez de la gente normal.

Quede aquí nuestro sincerísimo agradecimiento, pues, además de a nuestros dos acompañantes, amigos de Visi, durante la totalidad de nuestra estancia a estos dos cultísimos  y humanísimos sacerdotes, últimamente aludidos que consiguieron, además de informarnos exhaustivamente, emocionarnos con su impagable cercanía y su sincera vivencia de cuanto nos explicaron.

Al lado de esta realidad, la otra, inevitable, de nuestros olvidos de las sabias indicaciones de nuestra directora, amén de nuestras ya sabidas imperfecciones, resultan anecdóticas.

En resumen, todo es éxito cuando todo lo que nos rodea y anima es tan propicio como en este viaje lo ha sido.

De idiomas y viajes

Son numerosas las anécdotas que este humilde cronista de las andanzas de nuestra coral ha retenido con respecto al apasionante mundo de los idiomas. De entre ellas puede resaltar, por su antigüedad, la referente a la ya veterana Plaza de Santa Bárbara (de cuando, en los años cincuenta del pasado siglo, la madrileña Plaza de las Salesas bullía de niños gozosos de sus juegos, ajenos a la cercanía de la iglesia de Santa Bárbara y del Palacio de Justicia del Tribunal Supremo): por allí solían pasar los alumnos del Liceo Francés que, cuando nos metíamos con ellos, se ponían a hablar en francés y nunca sabíamos si estaban metiéndose o no con nosotros.

 

Y es que los idiomas son como las banderas:  surgen con los bandos y los bandos surgen cuando aparece otro bando. Ejemplo (real): en una excursión del Colegio A aparece el Colegio B y uno de B insulta a uno de A. Los de A, incluso lo que jamás se hablaron entre ellos, la emprenden a pedradas con los de B.

Otro ejemplo antiguo (real también): En un pueblecito del pirineo leridano un grupo de clientes charla en su idioma catalán nativo con toda naturalidad. Como en las películas del oeste entra un grupo de nativos castellanos y vociferan desconsideradamente al camarero: “Se terminó el hablar catalán. Ahora se habla castellano”. El camarero, con el aplauso de los asistentes locales, les dice: “Pues ahora se me ha olvidado el castellano y, o me habláis en catalán u os marcháis por donde habéis entrado”.

Quizás todo esto venga de querer someter a quienes son diferentes o tienen algo que nosotros no tenemos. O quizás sea debido a que un grupo peculiar no puede jactarse de su peculiaridad e intenta humillar con ello a los otros. Es probable que por ello haya sido objetivo primordial de los vencedores imponer su idioma a los vencidos y haya sido ferviente protesta de estos ante los invasores el hablar su idioma todo lo posible.

Quienes hemos tenido desde pequeños una especial sensibilidad ante el valioso monumento de historia y de arte que supone cualquier idioma, desde ver la emoción de un irlandés al recitarle un fragmento de un poema en su gaélico natal o la sorpresa de un holandés al decirle algo en neerlandés hasta sentir la rabia de tener que escuchar, mientras intentaba entender costosamente unos versos de Gabriel Aresti en euskera, que era un estupidez aprender un idioma que sólo servía para hablar con los perros, hemos pasado por muchas situaciones de tensión discutiendo sobre idiomas.

Es muy probable que no exista mejor medio de hermanarse con otros que aprender a comunicarse con ellos en su idioma o, en su defecto, apoyarlo y defenderlo con el respeto que merecen la historia, el arte y la cultura de todos los pueblos.

No es extraño que el mito bíblico del origen de la incomprensión y el odio de unos pueblos para con otros haya aparecido con los diversos idiomas en la torre de Babel o que la unidad profunda entre pueblos cristianos se haya originado, según cuenta Lucas en su narración de Pentecostés, por que gentes de todo el mundo se entendiera hablando cada uno en su idioma.

Mucho tendrá que llover para que los poseedores de idiomas mayoritarios aprendan a respetar y aceptar el idioma de las minorías y para que estos no utilicen su idioma para rebelarse.

Todo lo anterior tiene que ver con el hecho de que en nuestra coral, como en la mayoría de las corales, incorporamos numerosas canciones que incluyen idiomas ajenos al castellano utilizado normalmente entre nosotros. Especialmente viene esto a cuento de las partituras seleccionadas  para los conciertos incluidos en nuestro inminente viaje a Orense, aprovechando el próximo puente. Entre ellas hay varias en lengua gallega que interpretamos con la más esforzada exactitud de pronunciación como signo de acercamiento hacia un público que mayoritariamente se expresa en dicho idioma. Somos conscientes tanto del valor literario del poema de Rosalía de Castro, Negra sombra, como del popular de otras como Catro vellos mariñeiros u O voso galo, comadre. No en vano sabemos que, tras la evolución del latín hablado en nuestra península, las variantes de Galicia y del gallego-portugués constituyen las primeras manifestaciones escritas que conservamos de nuestro actual idioma oficial.

El día que todo comprendamos y aceptemos que todos los idiomas son el mayor monumento histórico y artístico de que disponemos estaremos cerca de alcanzar la meta de la hermandad universal a que aspiramos.

 

Actuamos hoy en San Gabriel

Dentro del ciclo de Conciertos que organiza el Ayuntamiento de Madrid en colaboración con la Federación Coral Madrileña actuaremos esta tarde en la Iglesia de San Gabriel, cercana a nuestro barrio, según el siguiente cartel:

Como puede observarse, recogemos una amplia variedad de estilos y épocas, desde el Renacimiento en el siglo XVI hasta el Romanticismo del siglo XX, dentro de la música religiosa tradicional, y música coral de tema religioso del siglo XX, dentro de la música popular y escénica.

Se trata de obras, como casi todas las que forman parte de nuestro repertorio, más bien cortas, de agradable escucha y, sobre todo, impregnadas cada una de ellas con la emoción y el sentimiento propio del recuerdo que para nosotros supone el haberlas interpretado en contextos casi siempre íntimos e inolvidables.

Si podéis escucharnos comprobaréis como más que perfectos somos auténticos.

Catro vellos mariñeiros

Formar parte de una coral, lo mismo que pasa con la pertenencia comprometida a cualquier grupo, implica participar también en las actividades que tal grupo programa.

Por ese motivo nos encontramos ahora inmersos en un viaje a tierras gallegas en el que preparamos tanto el aspecto lúdico y cultural como la actividad propiamente musical.

Dentro de las partituras que hemos querido incorporar a nuestro repertorio con este motivo no podían faltar las referentes a temas propios de las tierras que vamos a visitar y a las que pertenecen veteranos componentes de nuestra coral.  Aquí nos referimos a una de ellas:

Catro vellos mariñeiros

Catro vellos mariñeiros, [x2]      Cuatro viejos marineros, [×2]
todos metidos nun bote.            metidos todos en un bote.
Boga, boga, mariñeiro,               Boga, boga, marinero,
imos pra Viveiro,                       Vamos a Vivero
xa se ve San Roque. [x2]           ya se ve San Roque. [×2]

Aila leelo, ailala leelo,… [×2]      Aila leelo, ailala leelo,… [×2]

Os mariñeiros traballan [×2]      Los marineros trabajan [×2]
de noite coa luz da lúa.              de noche a la luz de la luna.
Dá xenio velos chegare              Da gusto verlos llegar
pola mañá cedo                         por la mañana temprano
cheirando a frescura. [×2]         oliendo a frescura. [×2]

Aila leelo…                                Aila leelo…

Levo sardiña e bocarte, [×2]      Llevo sardina y bocarte, [×2]
vendo xurelo pequeno.              vendo jurel pequeño.
Rapaciña de Viveiro,                  Muchachita de Vivero,
ven buscar o lote                      ven a buscar el lote
do teu mariñeiro [×2]               de tu marinero [×2]

Aila leelo…                                Aila leelo…

La última estrofa se canta a veces con esta letra:

Traio sardiña e bocarte(2x)        Traigo sardina y bocarte, [×2]
tamén xurelo pequeno              también jurel pequeño
Rapaciña de Viveiro,                  Muchachita de Vivero,
ven buscar o lote                      ven a buscar el lote
do teu mariñeiro [×2]               de tu marinero [×2]

Para la autoría de la canción tomamos datos de la escritora e historiadora María Fidalgo en:

http://www.galiciaartabradigital.com/archivos/75755

De ellos copiamos aquí, casi al pie de la letra,  lo siguiente:

“…En aquella conferencia también me acompañó uno de mis dos caballeros andantes, el profesor Javier Travieso. Días después me confesaría que le sorprendió encontrarse con Xoan Rubia, aunque su presencia en cierta manera le dolía porque le recordaba la injusticia que suponía que popularmente se le atribuyese la autoría de Catro Vellos mariñeiros, cuando era un tema que había sido compuesto por su padre José Travieso Quelle, escritor viveirense (1918-2005)que trabajó en los diarios La Noche y El Correo Gallego. Además de periodista y columnista con el pseudónimo de Jotraque, destacó como virtuoso intérprete de violín y compositor de canciones que llegaron a alcanzar gran popularidad tanto en su Viveiro natal como en toda Galicia. Entre ellas estaba el Catro vellos mariñeiros, una de las canciones más grabadas y cantadas en la historia de la música popular gallega. La primera grabación fue la del duo María e Xabier en los años 60 y la más conocida fue la versión folk-pop del mugardés Xoán Rubia en 1972, acompañado nada menos que del peculiar trío La-la la. Desde entonces la ha interpretado con diferentes y atinados arreglos y es, sin lugar a dudas, el tema por el que es más recordado. En un reciente e interesantísimo programa de la RTVG “No bico un cantar” , Rubia manifestaba la gran importancia del tema en su trayectoria. Esta canción no sólo es una bella y alegre melodía, es todo un homenaje al durísimo trabajo marinero, y en el canto colectivo adquiere dimensiones casi épicas dentro de su asombrosa sencillez. José Travieso la compuso en Santiago, al compás de una guitarra en la taberna O Sete Velo de la emblemática calle del Franco. La pieza tenia seis hermosísimas estrofas más que las que suelen cantarse y se basaba en cuatro mariñeiros que existieron,- uno de ellos era su propio abuelo. Reflejaba la gran nostalgia que sentía desde tierra adentro de su Viveiro natal y recogía la emotiva estampa que permanecía vívida en su corazón y en su memoria, de esperar a su abuelo volviendo a casa. Y aunque el tema habla de la esperanzada imagen de los marineros retornando a ó seu lar, en la alegría por su llegada iba intrínseca la tristeza por los mariñeiros que no volvían y morían en el mar. Compuesta en 1940, recién terminada la guerra y con apenas 22 años, nunca registró la famosa composición. Jamás pensó el alcance que tendría. Poco sabía de la Sociedad de Autores, y hoy aunque es indiscutible la autoría de José Travieso, en el momento que la canción se populariza sin registrar pasa a convertirse en “canción popular”…. que es su consideración actual. Catro Vellos mariñeiros está reivindicado como himno de la Mariña Lucense, pero es mucho más que eso. Es una canción que se queda dentro de uno para no irse jamás, y cada vez que se canta en el recuncho de una taberna, en una romería o en cualquier celebración, asoma la parte más pura y profunda de Galicia. Como un canto de la tierra al colectivo marinero, en el que junto a la comunidad labriega como Castelao afirmaba, reposan las esencias más auténticas de Galicia…”

Efectivamente,  en la página de la Coral de Foz  http://coralfoz.blogspot.com.es/p/nuestras-partituras.html  se presenta esta canción de su repertorio  como anónima.

Son muchas las versiones de esta canción que pueden consultarse en la red:

Versión de la Roda:

Versión de Liah y Kelly

Lucía Pérez & Escolma de Meus

La Coral Alborada en su vigésimoquintoaniversario:

Actuación del Coro Vagalume de la Asociación Galega Corredor do Henares, dirigido por el maestro Ricardo Pizarro en Alcobendas el 4 de diciembre del 2009

Coral Caldas de Reis:

Coro A.M. de Vincios:

Coro Vales Mahía

Coro Apóstol Santiago de Vigo

La Ocaband

Xoan Rubia

Grupo La Oca

Voces Ceibes (María e Xavier)

NUNCA ES TARDE

Nada más por ahora. Confiamos en hacer honor, desde la sencillez de nuestra pequeña aportación, a esta canción tan íntima, tan marinera y tan gallega.