Decir o no decir es importante

thSon incontables las advertencias y correcciones que trasmite a una coral quien la dirige. De entre todas ellas siempre ha sido especialmente significativa la que nuestra directora constantemente nos repite:” ¡Decidlo!”.

Uno, que es un incombustible sentimental, (tras anegarse en el océano de la etimología indoeuropea de la raíz deik (mostrar), que emparenta decir con dicha, dedo, juez -iudex…) no puede dejar de citar ciertos recuerdos que tienen que ver lateralmente con este tema. Aludiré inicialmente a uno referido al mismo profesor al que hace unos pocos días pintábamos limpiando un resto cuneiforme con un pincel. Referidas a él, repito más o menos lo que ya escribí el año pasado (4-6-2018):

“Indescriptiblemente emocionante me resulta aún hoy el momento en que, ante un comentario un tanto despectivo de un alumno acerca de la utilidad del griego clásico, respondió, por todo argumento, con el recitado de memoria, impecablemente medido, del pasaje de Homero en la Odisea en donde Ulises vacía el único ojo de Polifemo con el ascua de un tronco de olivo aguzado y el ojo silba como hierro al rojo cuando se mete en agua:

os dót anér jalkéüs pélekün mégan eé sképarnon... 

ὡς δ’ ὅτ’ ἀνὴρ χαλκεὺς πέλεκυν μέγαν ἠὲ σκέπαρνον
εἰν ὕδατι ψυχρῷ βάπτῃ μεγάλα ἰάχοντα
φαρμάσσων· τὸ γὰρ αὖτε σιδήρου γε κράτος ἐστίν·
ὣς τοῦ σίζ’ ὀφθαλμὸς ἐλαϊνέῳ περὶ μοχλῷ.

No le entendía entonces, pero su dicción y sus gestos han permanecido imborrables en mi memoria. Y, aunque todo aquello pasó y es ya lejano, sin embargo, al volver a evocarlo me es agradable responder al reto de traducirlo forzándolo a endecasílabos:

Cual herrero que toma un hierro grande,
lo mete en agua fría y este cruje,
templándose, pues tal sucede al hierro.
Así chirriaba el ojo con la estaca.”

Tras esta, quizás extemporánea, disquisición, volvemos al tema original de decir lo que cantamos con las palabras que recordamos de uno de los ensayos para una de nuestras primeras participaciones en El Mesías, de Händel. Creo que era el director Paul McCreesh quien decía algo así: “Ustedes quizás no sean creyentes o incluso se sientan ateos, pero cuando cantan este texto tienen que hacerlo como si fueran los más fervientes comunicadores de lo que cantan”.

Efectivamente, cuando, tras ese decidlo que nos repite incansablemente nuestra directora, ella lo canta diciéndolo, uno no puede por menos que rendirse a la evidencia y reconocerlo internamente: así es y así debiéramos decirlo.

Seguramente no es diferente a lo que también no pocas veces recordamos haber oído en los ya muy pasados años sesenta a quien acabaría siendo Académico de la Lengua en 1983, José López Rubio, cuando ayudaba a nuestro incipiente grupo de teatro en el colegio: Cuando ustedes actúan dejan de ser ustedes para transformarse en los personajes que representan.

Y para acabar ya esta impúdica exhibición de recuerdos e impresiones personales, mencionaré una más, relacionada especialmente con la canción Maitetxo polita que estamos aprendiendo actualmente. Se trata de un momento impactante de tantos como solía ofrecer a todos un antiguo y excéntrico compañero vasco, siempre propicio a la oportuna o inoportuna manifestación de sus impresiones imprevisibles. No hacía mucho que, tras haber experimentado y exteriorizado su repugnancia interna al imaginarse una caja bullendo de cucarachas, me decía de sopetón y sin relación con nada del contexto presente a la sazón: “¿Quieres escuchar la palabra más hermosa del mundo? Pues atiende y extasíate”. Y entonces pronunciaba embelesado, acariciando la palabra: kutuna como quien trasmitía el arrobo de la perfecta belleza. Era inevitable recordarlo cuando encontrábamos su diminutivo kutuntxo en la letra de dicha canción (ene kutuntxo, mi más íntimo cariño). Saber decirlo hoy tras tanta historia recordada es un tesoro impagable, una mota de polvo de agradecimiento a tanta riqueza como la amistad o el azar van colmando sin tasa nuestra vida.

Así es, sin duda. Trasladado todo eso al campo de la música coral que practicamos, queda claro que -sea cual sea el idioma en que cantamos- las sílabas que ponemos en las notas no son solo sílabas, sino parte de una palabra por decir sintiéndola como tal. Sin el esfuerzo por hacerlo así será vana nuestra pretensión de cantar música coral y, todo lo más, lograremos una enumeración de notas en vez de un canto verdadero.

Quizás nuestras aptitudes no sean las óptimas para la perfecta ejecución de tan fecundo precepto, pero ello no debe ahorrarnos una actitud de permanente persecución del mismo, conscientes de la diferencia abismal entre decir o no decir lo que cantamos.

 

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De nuevo “Cantares”, de Serrat, a casi ochenta años de la muerte de Antonio Machado.

 

Retomamos para nuestra próxima actuación junto con el Coro Rivas, la versión coral que hizo Liliana Cangiano hace 27 años de la obra Cantares, compuesta por Joan Manuel Serrat en 1969.

Ya en 23-4-2018, con motivo de la actuación del mencionado coro Rivas en nuestro barrio, comentábamos esta obra que incorporábamos entonces a nuestro repertorio. No repetiremos lo de entonces, pero sí haremos una alusión a la figura del poeta, tan cercano a nuestro barrio, cuando estamos a una semana del octogésimo aniversario de su triste muerte en el exilio (22-2-1939).

Serrat

Machado

Nacía Antonio Machado en 1875, el mismo año que el abuelo del autor de estas líneas. No tiene la menor importancia, pero resulta a menudo lúcido el hecho de enmarcar las personas en el mismo cuadro que el que lo contempla.

Cuando ya todos los representados en dicho cuadro nos han dejado, puede uno reflexionar sobre la dispar suerte que la vida les deparó. Indiscutiblemente, la del poeta fue totalmente inmerecida para quien hubiese podido disfrutar de su condición de académico de la lengua, catedrático de instituto e insigne poeta. Sin embargo, agotado por el cansancio, la enfermedad y el desaliento de la derrota más que por su edad, no excesiva, de sesenta y cuatro años, moría Antonio en la localidad francesa de Colliure el veinte de febrero de 1939, casi ochenta años antes de escribir esta entrada. Emociona recordar de entonces el hallazgo hecho por su hermano José de un papel con el verso alejandrino Estos días azules, este sol de la infancia, al margen de lo consignado por las notas de Wikipedia al artículo referente al poeta:

“Se ha dado demasiada importancia al detalle —quién sabe si del todo cierto y quizá insignificante, dada la costumbre de Machado de llevar los bolsillos llenos de todo tipo de anotaciones— de que en el abrigo del poeta se encontrasen, tras su muerte, un papel garabateado a lápiz con la frase de Shakespeare “ser o no ser”, un último verso alejandrino: «Estos días azules y este sol de la infancia…», y una cuarteta de Otras canciones a Guiomar (a la manera de Abel Martín y Juan de Mairena), corregida así: “Y te daré mi canción: / Se canta lo que se pierde / con un papagayo verde / que la diga en tu balcón”.”

Quienes contemplamos a diario la escultura del poeta que engalana el parque central de nuestro barrio y con frecuencia tomamos el metro en la estación dedicada a su memoria, nos sentimos especialmente aludidos por la partitura Cantares, que retomamos.

Acabamos con las estrofas referentes a nuestra partitura tal como las reproducíamos el año pasado:

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Todo pasa y todo queda;
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Preparando próximas actuaciones.

Es frecuente la tendencia a consignar únicamente como relevantes aquellos sucesos que se salen de lo habitual dentro de la actividad de cualquier agrupación. Tal es el caso de nuestra humilde asociación coral Ciudad de los Poetas.

Tenemos previstas en próximas fechas un par de actuaciones: una en el contexto de un intercambio con la Coral de Rivas, que nos visitó anteriormente, y otra dentro de la programación anual de la Federación Coral Madrileña. Seguramente parecería obligado aludir a la preparación especial que ambos eventos significan para nuestra programación de ensayos y para la incorporación de partituras nuevas a nuestro repertorio. Pero una íntima lealtad con la razón de ser de entidades como la nuestra nos empuja a no dejarnos llevar por ese impulso primordial de referencia a lo excepcional silenciando simultáneamente lo habitual de nuestra actividad.

Cualquier agrupación sabe perfectamente que nada de cuanto trasciende a su callada labor de diario esfuerzo sería posible sin el firme cimiento de esa silenciosa y modesta actividad cotidiana: se prepara adecuadamente el lugar de ensayo con sus instrumentos imprescindibles y su oportuna instalación. Se ponen a punto partituras para su reparto. Se confeccionan archivos de aprendizaje. Se revisan posibles deficiencias o errores en los mismos. Se efectúan ensayos de cuerda que puedan perfeccionar el trabajo individual fuera de los ensayos colectivos. Se coordinan los contactos imprescindibles para actuaciones previamente concertadas. La dirección del coro efectúa sus habituales reuniones para solventar posibles incidencias o llevar a cabo las asambleas legalmente establecidas y los imprescindibles contactos oficiales…

O sea, nada nuevo con respecto al funcionamiento de cualquier entidad establecida. Y, sin embargo, no resulta de más dejarlo así dicho para quienes tienden a ver solo lo que trasciende para bien o para mal: hay mucho esfuerzo detrás de cualquier actuación o cualquier manifestación pública.

 

Hay quienes gustan solo de resaltar el brillo de la noticia. Otros no desdeñamos valorar la penumbra de su gestación. Quizás porque algunos no podemos olvidar el suelo bajo los pies de sus más queridos ídolos: esas personas en quienes concentramos los ideales más íntimamente deseados. De entre ellas me viene ahora a las mientes un inalcanzable profesor superdotado experto en lenguas semíticas que realizó su tesis doctoral sobre una inscripción cuneiforme hallada en unas excavaciones.

De la exposición de su trabajo recuerdo bien su insistencia en el esfuerzo previo realizado para limpiar con un diminuto pincel los dibujos cuneiformes de la cerámica encontrada antes de ofrecer su transcripción acádica, su versión alemana y su contextualización como Era-Epos. (Solo parece haber dos ejemplares de dicha tesis en sendas bibliotecas australianas en todo el mundo).

Por supuesto que nuestras capacidades como intérpretes de música coral distan mucho de la perfección, pero es de justicia dejar aquí constancia de nuestro esfuerzo por alcanzarla a partir de los humildes, y, sin embargo, minuciosos, cimientos con que manifestamos nuestras limitadas posibilidades de aficionados a la música coral.

Minuciosas consideraciones sobre la pronunciación de ciertas palabras de hace más de cinco siglos.

Difícil es, sin duda, la labor de directora de un coro como el nuestro. Algo no demasiado diferente de lo que cualquiera que haya ejercido de profesor durante muchos años habrá experimentado muchas veces.

En el fondo se trata de que el esfuerzo del docente se estrella con la variable aceptación del discente. Puede bien la directora esforzarse hasta la extenuación en inculcar un piano subito, una escucha global para conseguir la perfección de un acorde o un decid la letra, mientras quienes debieran estar pendientes de interiorizarlo están enfrascados en otros aspectos ajenos al punto en cuestión.

Algo así venía a suceder cuando, ensayando los primeros compases del “Pan divino”, de Guerrero, algunos comentábamos en voz pretendidamente baja, pero sin duda insufriblemente audible para la directora, si la letra era “Pan divino y gracioso”, “Pan divino, gracioso” o “Pan divino, graçioso” al tiempo que vertíamos opiniones sobre la pronunciación de graçioso o de manjar.

Todo nuestro apoyo a nuestra sufrida directora y a su valioso sentido profesional de cuanto es importante en una partitura y cuanto es accesorio. Sin embargo, dada la deformación -o conformación- de quien esto escribe hacia lo puntillosamente preciso, nos parece oportuno, a efectos de pronunciación, dejar aquí escrito para su esclarecimiento lo que tantas veces nos planteamos como dudoso en nuestras consideraciones extemporáneas durante los ensayos.

Francisco_Guerrero

Tomaremos para ello como referencia, dada la época en que escribe su música Guerrero (Sevilla, 4 de octubre de 1528-ibídem, 8 de noviembre de 1599) (1589 para “Pan divino, gracioso), la gramática (1492) de Nebrija (Elio Antonio Martínez de Cala y Xarava, 220px-Juan_de_Zúñiga_dibujo_con_orlaLebrija, Sevilla, 1441 – Alcalá de Henares, 5 de julio de 1522), más conocido como Elio Antonio de Nebrija, quien, tras hacer constar la división de los sonidos de nuestro idioma basándola más en la pronunciación que en su representación visual, consigna las siguientes consideraciones con respecto a la letra c:

“La c tiene tres oficios: uno proprio, cuando después della siguen a, o, u, como en las primeras letras destas diciones: cabra, coraçón, cuero. Tiene tan bien dos oficios prestados: uno, cuando debax~o della acostumbramos poner una señal, que llaman cerilla, como en las primeras letras destas diciones: çarça, çevada; la cual pronunciación es propria de judíos et moros, de los cuales, cuanto io pienso, las recibió nuestra lengua, por que ni los griegos, ni latinos que bien pronuncian, la sienten ni conocen por suia; de manera que, pues la c, puesta debax~o aquella señal, muda la substancia de la pronunciación, ia no es c, sino otra letra, como la tienen distinta los judíos et moros, de los cuales nos otros la recebimos cuanto a la fuerça, mas no cuanto a la figura que entrellos tiene. El otro oficio que la c tiene prestado es cuando después della ponemos h, cual pronunciación suena en las primeras letras destas diciones: chapin, chico; la cual, assí es propria de nuestra lengua, que ni judíos, ni moros, ni griegos, ni latinos, la conocen por suia; nos otros escrivimos la con ch, las cuales letras, como dix~imos en el capítulo passado, tienen otro son mui diverso del que nos otros les damos.”

Es lástima que Nebrija no pueda dejar en su gramática una descripción físico-fonética del sonido ç y solo se remita al sonido -conocido por todos en su época- de una extraña pronunciación que corresponde únicamente a los idiomas hebreo y árabe, tan extendidos en nuestra península por aquel entonces: En hebreo: (צ צ ,Tzadi (צד”י), /ʦ/, /tʃ/) y en árabe: ( ز, zāī, [z]). Evidentemente no son iguales esos dos sonidos, pues el hebreo equivale al de una doble consonante ts  y el árabe a nuestra actual z (o c en ce).

Gonzalo_Korreas_Ortografia_Kastellana_Nueva_i_Perfeta_1630_edición_facsímil_Espasa_Calpe_Madrid_1971_01Merece la pena también, por cuanto resulta fiel a la citada Gramática de Nebrija, leer el capítulo correspondiente a la letra c en la obra “Ortografia kastellana, nueva i perfeta (1630)” de Gonzalo Correas Íñigo (Jaraíz de la Vera, 1571 – Salamanca, 17 de agosto de 1631):

“Lɑ c kon lɑs tres vokɑles ɑ o u hɑze ofizio de kɑ, komo en cɑllɑr, collɑr, cunɑ: kon lɑs otrɑs dos e, i, le hɑze de ze; komo en cestɑ, cebollɑ, cinko, cierto. I de ɑki vino ke pɑrɑ distingir mɑs fɑzilmente éste segundo ofizio kon e, i, lɑ puſieron çerillɑ, çeſtɑ, çebollɑ, çinko, çierto: i ɑ́ durɑdo entre muchos lɑ trɑdizion desto. Otros despues menos ɑdvertidos, komo lɑ vieron en lɑtin sin çerillɑ en centum, Cicero, fɑcio, y los demɑs, pronunziɑdɑ de lɑ mesmɑ mɑnerɑ, lɑ kitɑron lɑ çerillɑ kon lɑ e, i, i dieron ɑkɑ́ estɑ fɑlsɑ rreglɑ, kontrɑ los ke primero ɑdvirtieron mexor en ponellɑ, ke kon e, i, no ɑ́ meneſter çerillɑ. I kon ellɑ lɑ ɑplikɑron ɑ́ lɑs otrɑs tres vokɑles ɑ o u, kontrɑ rrɑzon, pues pɑrɑ ellɑs ɑviɑ lɑ z, komo en çɑrçɑ, poço, çumo, imɑxinɑndo estotrɑ z ser fuerte, komo en Griego i Lɑtin, i lɑ ç blɑndɑ. Lo kuɑl en kɑstellɑno es fɑlso, ke no tienen diferenziɑ ningunɑ en el sonido. I ɑnsi ɑndɑn konfusɑs, ke kɑdɑ uno eskrive lɑ primerɑ ke le okurre, kɑlzɑ, mozo, Zɑmorɑ, Andɑluziɑ, ó kɑlçɑ, moço, çɑmorɑ, Andɑluçiɑ, este kon çerillɑ, ó sin ellɑ. Mɑs guɑrdɑndo rreglɑ de lɑ derivɑzion, se ɑ́ de eskrivir kon z, Andɑluz, Andɑluziɑ. I ɑnsi en todos los ke el primitivo tiene z, komo kruz, kruzɑr, kruzero, kruzifikɑr, konozko, konozer, konoziɑ: bezo, bezudo, ɑbezɑr. Lo mesmo ɑ́ de ser en lɑs demɑs letrɑs, rrelox, rreloxero, rreloxito: box, boxes, box, boxɑr, boxɑndo: ɑrkɑ, ɑrketɑ, ɑrkillɑ: rriko, rrikezɑ, rrikisimo, &c. kon estos gisɑdos se vienen ɑ́ hɑzer de lɑ c tres letrɑs inperfetɑs de dos sonidos, lɑ c pɑrɑ cɑ co cu, lɑ mesmɑ c pɑrɑ ce ei sonɑndo z, çerillɑ ke tɑnbien suenɑ ze. Son inperfetɑs, porke no ɑplikɑn su boz ɑ́ todɑs lɑs vokɑles, komo lo deven hɑzer todɑs lɑs konsonɑntes, ni lɑ çerillɑ se pone en fin, perdiç, Beɑtriç, sino lɑ z, perdiz, Beɑtriz. Pues sonɑron ce ci, çe çi, çɑ ço çu, deviɑn sonɑr lo mesmo pospuestɑs, ec ic, eç iç, ɑç oç uç. Por estɑs finɑles konozerɑn ser lɑ z suɑve i blɑndɑ en kɑstellɑno, los ke se giɑn, por ke en Griego lɑ tienen por doblɑdɑ. I se konvenze kon lɑ suɑvidɑd del zezeo de lɑs dɑmɑs Sevillɑnɑs, ke hɑstɑ los onbres le imitɑn por dulze. I ɑun el nonbre zezeo, i el verbo zezeɑr, i lɑ boz ze kon ke llɑmɑmos, se eskriven kon ellɑ. No fue nɑturɑl el zezeɑr en los primeros, sino ɑfetɑzion, i en los suzesores mɑlɑ kostunbre en ke se kriɑn. Vese klɑro en ke lo pierden viniendo ɑ́ Kɑstillɑ, i en estos dos nonbres kɑsɑ en ke se bive, i kɑzɑ de monte, ke los truekɑn komo de industriɑ, i por lɑ kɑsɑ, dizen kɑzɑ, i por kɑzɑ, dizen kɑsɑ, i ɑnsi otros. Ke mɑior evidenziɑ puede ɑver pɑrɑ konvenzer, ke no es nɑturɑl, sino mɑñɑ? Este vizio ɑfetɑn por kuriosidɑd, no sino nezedɑd, en lɑ Fuente del Mɑestre en Estremɑdurɑ, i en Mɑlpɑrtidɑ unɑ leguɑ de Plɑsenziɑ, lugɑres mui kortos i bien distɑntes. I son por ello rreidos de los konvezinos: porke hɑblɑndo kieren mɑs pɑrezer henbrɑs, ó serpientes, ke onbres: O ke pɑlos. En el nonbre ce ɑ́i otrɑ inpropiedɑd mui grɑnde, ke se llɑme ze, sonɑndo kɑ kon tres vokɑles, i kon solɑs dos ze. Esto vino del Lɑtin korrutɑmente pronunziɑdo, i de ɑverse mudɑdo lɑ pronunziɑzion veniendo kon e, i, komo en Cesɑr, Ciceron. Aunke esto no bɑstɑvɑ, pues kontrɑpesɑ mɑs lɑ otrɑ pɑrte: i pɑrɑ kunplir kon ɑnbɑs lɑ deviɑn llɑmɑr Cɑçe. Tiene mɑs otro ofizio de konpɑñiɑ, ke xuntɑ kon lɑ h ɑnbɑs suplen lɑ letrɑ che propiɑ kɑstellɑnɑ, komo suenɑ en éstɑs pɑlɑvrɑs chɑrko, chɑpɑ, chɑves, chekɑ, cherriɑr, cherrion, chinɑ, chimeneɑ, chiko, chozɑ, chokɑr, chorro, chuekɑ, chuzo, chupɑr. Aki ɑ́i otro estropiezo, ke ɑnsi xuntɑs suenɑn kɑ, ó solɑ lɑ c, kedɑndo bɑldiɑ lɑ h, en vokɑblos ke tienen por Griegos, ó Hebreos, chɑridɑd, Christo, Monɑrchiɑ, Mɑlɑchiɑs, Ezehiɑs, Rrɑchel, Michɑl. Desto nɑzió lɑ korruzion de ɑlgunos nonbres, chɑnzilleriɑ, cɑnzelɑriɑ, cɑnzeller, Xoɑchin, pɑrroquiɑ, pɑrrochiɑ, ó pɑrrochɑ, Achiles, Aquiles, i Archiles. Al fin solɑ i kon ɑiudɑs viene lɑ c ɑ́ tener zinko ofizios, komo en cɑlor, cinko, çɑnkɑ, chɑrko, monɑrchɑ. Pues ke rremedio pɑrɑ sɑlir de tɑntɑ konfusion? Elexir letrɑs kon ke eskrivɑmos linpiɑ i klɑrɑmente. Esto lo hɑremos despues. I no imɑxinɑr ke ɑvemos ɑkɑ́ de eskrivir por lɑs letrɑs ɑxenɑs, ke seriɑ krueldɑd, i dislɑte obligɑr ɑl rromɑnzistɑ Espɑñol pɑrɑ eskrivir en su kɑstellɑno, ɑ́ ke supiese Lɑtin, i Griego, i Hebreo: sino ɑkomodɑndose no mɑs de ɑ́ lo ke suenɑn lɑs pɑlɑvrɑs, komo lo pide lɑ rrɑzon, i lo siente el Antonio trɑtɑndo de lɑs letrɑs, en éstɑs rrɑzones ke dize ɑnsi: Avemos ɑki de presuponer, lo ke todos los ke eskriven de ortogrɑfiɑ presuponen: ke ɑnsi tenemos de eskrivir, komo pronunziɑmos: é pronunziɑr, komo eskrivimos: porke en otrɑ mɑnerɑ en vɑno fueron hɑllɑdɑs lɑs letrɑs. Ió ɑñɑdo, si kɑdɑ unɑ no ɑ́ de tener, i exerzer un solo ofizio propio suio de lɑ boz ke se le ɑplikó primero. Sintiendo esto Frɑnzisko Guichɑrdino enmendó mucho del mɑl eskrivir en su Itɑliɑno, mɑs no todo. Otros dos ó tres mɑs modernos en Frɑnziɑ ɑn kitɑdo lɑs letrɑs oziosɑs de lɑs pɑlɑvrɑs: mɑs no lo ɑn ɑpurɑdo todo, ni lo ɑkɑbɑron, por dexɑrse en el Abeze mɑs letrɑs de lɑs nezesɑriɑs.”

Con respecto a la pronunciación de la j en manjar, citamos de http://users.jyu.fi/~torremor/cursos/hist-lengua/hist-lengua/08330.html (capítulo VIII sobre pronunciación en la edad de oro) :

“A finales del s. XVI ya hay testimonios que indican que el fonema fricativo prepalatal /ʃ/ había retrocedido su lugar de articulación (debía de tener una pronunciación próxima al “ich-laut” alemán). Así, Antonio de Torquemada (c. 1560) en su “Libro subtilissimo intitulado Horma de escnuanos”, 1574, dice que se pronuncia «en lo último del paladar, cerca de la garganta», es decir, refleja una pronunciación velarizada. Por su parte, Oudin, en su Grammaire espagnolle, expliquée en François (1597) dice que G y J se pronuncian «retournant la pointe de la langue vers le haut du palais et en dedans de la gorge». Indicios de un proceso de cambio, así pues, ya en el siglo XVI.”

Por todo lo cual, creemos que es correcto pronunciar graçioso y manjar como en el castellano moderno gracioso y manjar.

Lo cual, desgraciadamente, no garantiza cantarlo a la perfección y sí solamente pronunciarlo bien. Pero habrá que estar a todo como bien señala el adagio latino: “Bonum ex integro; malum ex quocumque defectu” o sea, basta que haya algo malo para que todo se haga malo. (Para que algo sea bueno, todas sus partes deben ser buenas; para que algo sea malo, basta con que una única parte sea mala).

Paloma mensajera. Una habanera del crevillentino José Ruiz Gasch

En normal en todos los coros de aficionados un repertorio con una cierta presencia de habaneras.

En nuestra coral no son pocas las que hemos cantado, muchas veces sin apercibirnos de la riqueza musical e histórica que implican. Para ello resulta instructivo leer el artículo correspondiente de Wikipedia . En él aprenderemos, no solo la fecha del nacimiento de la primera habanera, anónima, El amor en el baile, de 1842, y la conocidísima de Iradier La Paloma (Cuando salí de la Habana ¡válgame Dios!) también en nuestro repertorio, sino, adicionalmente, el fondo cultural de dicha música enraizada desde la chacona, la contradanza o la zarabanda, del siglo XVIII, hasta con el tango Congo, bantú. No nos resistimos a copiar aquí la cita de Luis Racionero que hace dicha enciclopedia sobre este tema:

“Hace ya mucho tiempo, una hermosa criolla, cuyo rostro parecía tener la blancura marfilina de la azucena, sus ojos todo el resplandor del sol tropical, su mirada toda la dulzura armoniosa que produce el balanceo soñoliento de los verdes plumeros que coronan las altas palmeras, su talle la flexibilidad de los maizales ondulantes e inquietos al menor soplo de la brisa caliginosa enviada por el mar plateado y fosforescente, sus curvas todo el encanto de la línea graciosa y soberana; una hermosa criolla de hablar cadencioso y arrullador, de languideces seductoras, de corazón tierno y pasiones violentas, depositó el espléndido tesoro de su belleza en la hamaca indolente, y ante el tenue vaivén que le originaba el aire de su abanico, cerró los ojos, como si quisiera realizar un eclipse de sol, y lanzando una cascada de suspiros, quedó dormida profundamente. Aquellos suspiros fueron la primera habanera”

Por otros motivos es también este género musical querido en nuestra coral, que desde sus orígenes se preció de la pertenencia del veterano Paco Pastor, compositor también de la habanera Y fue en el mar, que hemos cantado no pocas veces. Es este desaparecido y recordado miembro antiguo de nuestra coral justamente el enlace al tema que hoy nos ocupa: Paloma mensajera, del crevillentino, como él, J. Ruiz Gasch.

Gasch

En esta pieza, de agradabilísima melodía, nos presenta con preciso acompañamiento de voces, la canción:

Paloma mensajera, ve y dile al amor mío que aquí me tiene, en el alma sintiendo grande dolor, recordando lo mucho, ¡Ay! que la quise yo. Y si ella no me quiere ni piensa en mí, jamás podré olvidarla, díselo así. Paloma mensajera, cruza veloz, dile que no me olvide, dile que no me olvide, dile que no me olvide, ¡Ay! Adiós, adiós.

Sin duda la cantaremos gustosos.

Ojalá también con exactitud y sentimiento.

O Jesu mi dulcissime, del Padre Donostia

Viene bien comenzar a hablar del Padre Donostia con este fondo

para consultar https://es.wikipedia.org/wiki/Aita_Donostia

o,  mejor para su cualidad de religioso capuchino: http://www.bibliotecascapuchinas.org/actualidad/60-aniversario-del-fallecimiento-del-p-jose-antonio-de-donostia

Con respecto a la obra O Jesu mi dulcissime, podemos escuchar estas dos interpretaciones:

 

Es una lástima no disponer de una grabación de la ORCAM, ya que, en la temporada 2017´18, la programó,el 21 de mayo, entre otras. (http://www.orcam.org/media/docs/PROGRAMA21MAYO%20.pdf)

De su programa copiamos:

“Aita Donostia (San Sebastián 1886 -1956) (el donostiarra José Gonzalo de Zulaica, que cambió de nombre al entrar como capuchino a Padre José Antonio de San Sebastián, esto es, el Padre Donostia o Aita Donostia, como se le conoce mayormente) el que sin lugar a equivocarnos podríamos definir como el más alto representante de la música vasca con un exquisito O Jesu mi dulcissime, una de sus obras más queridas.

O JESU MI DULCISSIME

O Jesu mi dulcissime
O Jesu mi carissime!
Tu amor meus,
Tu vita mea,
Tu spes mea in terra viventium.
Sanguine tuo lava me.
Corpore tuo pasce me.
In Corde tuo absconde me,
ut tecum vivam,
Tuo vultu satier,
te diligam in aeternum.
O Jesu mi dulcissime, Amo Te.
O Jesu mi carissime, Adoro Te.
Jesu mi, amo Te.

Oh Jesús mío, dulcísimo.
Oh Jesús mío, queridísimo.
Tú eres mi amor,
tú eres mi vida.
Tú eres mi esperanza mientras yo viva
[en la tierra.
Lávame con tu sangre.
Aliméntame con tu cuerpo.
En tu cuerpo escóndeme,
para que viva conmigo,
Para que tu rostro me alivie,
para que yo te ame eternamente.
Oh Jesús mío, dulcísimo. Te amo.
Oh Jesús mío, queridísimo. Te adoro.
Jesús mío, te amo.”

 

La traducción anterior no nos parece correcta en el verso “Tu spes mea in terra viventitum.”, ya que es una alusión directa, entro otras muchas tomadas de la biblia, al salmo 142 (Vulgata 141): “Tu spes mea, portio mea in terra viventium”  (el original hebreo dice V arets ha jayim). Esta expresión aludía, cuando se escribieron esos textos, a la tierra de los hebreos (La tierra de los vivos, triunfadores destinados a seguir viviendo), por contraposición a la de sus enemigos incircuncisos (La tierra de los muertos, derrotados que acabarían muriendo y serían precipitados en lo más profundo, el infierno, el abismo, el lago).

salmo142.5 hebreo

 

Esa misma expresión, tras el establecimiento del cristianismo, se interpretará -como puede verse en el comentario de San Agustín a dicho salmo o en La España Sagrada– como una contraposición de la “tierra de los vivos” (el cielo) y la “tierra de los que tienen que morir” (nuestra tierra).

terra viventium s.agustín

Lo correcto entonces sería: “Tú eres mi esperanza en la tierra de los vivos” respetando la expresión original.

También en la grabación https://www.chandos.net/chanimages/Booklets/GM7266.pdf encontramos la referencia a una actuación de la coral Cervantes en cuyo programa está incluida esta obra y el currículo de su director, Carlos Fernández Aransay y el texto de la obra con idéntica traducción a la anterior:

  1. O Iesu mi dulcissime!
O Iesu mi dulcissime!
O Iesu mi carissime!
Tu amor meus, Tu vita mea,
Tu spes mea in terra viventium.
Sanguine tuo lava me,
corpore tuo pasce me.
In Corde tuo absconde me
ut tecum vivam,
tuo vultu satier,
te diligam in aeternum.
Adoro Te, amo Te.
  1. O Iesu mi dulcissime!
O my sweetest Jesus!
O my dearest Jesus!
Thou, my love, thou, my life,
thou, my hope while I live on earth.
Wash me with thy blood,
feed me with thy body,
hide me in thy heart,
that I may live with thee,
that thy face may soothe me,
that I may love thee for ever.
I adore thee, I love thee.
  1. O Iesu mi dulcissime!
¡Oh dulcísimo Jesús!
¡Oh carísimo Jesús!
Tú, mi amor, Tú, mi vida,
Tú mi esperanza mientras vivo en la tierra.
Lávame con tu sangre,
aliméntame con tu cuerpo.
Escóndeme en tu corazón
para que viva contigo,
y me sacie de tu faz,
para que te ame por siempre.
Te adoro, te amo.

Esta letra no se corresponde con ningún himno de la liturgia católica, pero concuerda con el estilo de las oraciones incluidas en el libro, accesible en internet, “Via Franciscana vitae aeternae ex regula et testamento S.P. Francisci” (como curiosidad comprobamos que aparece también ahí la letra de la película La Misión, Angele Dei). Dada la pertenencia del P. Donostia a la orden franciscana, no es extraño que haya sacado la letra latina de libros parecidos a este. Por ejemplo, encontramos, en la página 45 : O mi dulcissime Jesu! , en la página 69: Jesu mi dulcissime , en la página 73 O dulcissime Jesu, en la página 175: O Jesu mi dulcissime, en la página 162: O panis vitae pasce me, O esca animae meae satia me, Tuo nos corpore refice sacroque Sanguine ablue sordes nostrae culpae…

No cabe duda de que con esta obra de gran altura nos planteamos un reto a nuestra capacidad interpretativa y a nuestra sensibilidad.

 

Maitetxo polita, de Jesús Guridi

Mucho habría que escribir para darnos una idea exacta de la importancia de Jesús Guridi en el campo de la composición. Baste aquí remitirnos ahttps://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_Guridi

y a

http://www.eresbil.com/web/guridi/

Se trata de un compositor de algunas de alguna de cuyas obras ya hemos disfrutado en Ator, Ator; Boga, boga; Goiko mendian y Txori urretxindorra. En esta breve composición que comenzamos a aprender trata un tema amoroso. Uno de los muchos que recoge http://basquepoetry.eus/?i=bila&b=maiteDehttp://basquepoetry.eus/?i=bila&b=maite

y que también podemos apreciar en la página 312 de http://www.euskerazaleak.biz/PDF/idazleak/Aita%20Santi%20Onaindia/Liburuak/1954/Mila%20Euskal%20Olerki%20Eder%20627.pdf

ficha

No aparece en el cancionero popular vasco de Azkue:

https://www.euskaltzaindia.eus/dok/iker_jagon_tegiak/6831.pdf

partitura maitetxo

Por eso no hemos podido hacer otra cosa que copiar la letra de la partitura trascrita por José Luis Blasco y hacerle una traducción propia aproximada:

Ene maitetxo polita
neure bihotza bizitza.
Ene kutuntxo laztana
neure gogoan zoruna
Eguzki gabe ludia
Itun ituna berez da,
zu gabeni, ai maitia!
oraindik ituna goa

Amor mío hermoso,
vida de mi corazón
mi íntimo abrazo
mi arraigado pensamiento.
Tierra sin sol
si no te tengo
sin ti ¡ay amor!
contigo, sin embargo, soy todo.

No hemos podido encontrar en YouTube más interpretación que esta:

Es una melodía agradable y sentida. Trataremos de disfrutar con ella.

 

Horra or goiko en versión de Fernando Remacha

El 21 de febrero de 1984 falleció en Pamplona, a los 86 años, el compositor navarro Fernando Remacha. Fue uno de los mejores  músicos de la generación del 27, malogrados tras la guerra civil que le obligó a replegarse en un exilio interno sin componer nada hasta los años cincuenta. Remacha consiguió por tres veces el Premio Nacional de Música: en 1932, en 1938 y el último en 1980.

Entre sus numerosas composiciones está una adaptación coral de siete canciones vascas. La última de ellas, basada en un poema en dialecto vizcaíno, es la que empezamos a aprender:

Horra hor goiko           He ahí arriba
ariztitxu baten           en un pequeño roble
kukuak umiak egin         en que el cuco ha hecho
dozak aurten.             crías este año.
Kukuak egin,              El cuco las hace,
amilotxak jan:            el herrerillo se las come:
Axe bere kukuaren        ¡Esta para el cuco
desportunea zan!          era la desgracia!

Amilotx ari                A aquel herrerillo
kukuak dirautso            el cuco le dice
'eztauat itxi hik          “No te voy a dejar
gaur azur bat oso'.        hoy ni una miga”
Ume-jaleak                 Y el que se come las crías
erantzunetzat   dino:      le da como respuesta
'hire ardurarik etxaukat'. ”No tengo por qué preocuparme de ti”

Podemos oírla en el minuto 7:43 de la interpretación de las siete canciones vascas por parte de la Coral de Cámara de Navarra, dirigida por David Guindano, en una grabación en directo de 11-11-2010, con motivo del Concierto Homenaje a Fernando Remacha:

Podemos ver también:

Y en arreglo de Xabier Sarasola con orquesta;

Intentaremos aprenderla en próximos ensayos. Como siempre, no habrá de faltarnos ni nuestro entusiasmo ni nuestra mejor voluntad.

 

Un inciso reflexivo con el pretexto de un nuevo año

Son azarosos los caminos que recorremos cuando el silencio y la reflexión nos acogen como amables anfitriones. Emprendíamos, casi sin proponérnoslo, el de los poemas antiguos que tienen que ver con la llamada ardiente del amor frustrado. Venía a ser como la llamada del tiempo que nos aguarda al final de cualquier periodo expresando su deseo de tomarnos tras una ardiente espera. Por eso hablábamos del nuevo año como una senda ilusionada hacia una meta ansiada al final de ese periodo ficticio que el año nos dibuja y nos propone.

Entrábamos así en contacto con poemas anteriores a la formación de la España unificada que hoy se nos propone o impone como sacrosanta adquisición inalienable. Pasaron sobre pueblos ancestrales los romanos, los godos, los árabes y los españoles actuales que unificaron reinos divididos.

De entre todos los rastros que nos dejaron pudimos comprobar las huellas luminosas de la literatura hispano árabe que supo cantar de modo impresionante al amor.

Esas huellas nos centraban preferentemente en Andalucía donde encontrábamos bellezas insospechadas. Basta entrar en http://www.poetasandaluces.com/autores para contar casi una centena de poetas arábigo-andalusíes de entre los que -por poner un ejemplo- citábamos hace poco a Ibn Hazm. Seguimos leyéndole con esa sorpresa que impacta al ignorante ante la belleza de lo desconocido:

"No quiero de ti otra cosa que amor; fuera de él no pido nada."

"Cuando me voy de tu lado, mis pasos
son como los del prisionero a quien llevan al suplicio.
Al ir a ti, corro como la luna llena
cuando atraviesa los confines del cielo.
Pero al partir de ti, lo hago con la morosidad
con que se mueven las altas estrellas fijas."

“Los que no saben qué es amor me censuran porque te amo,”

“¿Perteneces al mundo de los ángeles o al de los hombres?
Dímelo, porque la confusión se burla de mi entendimiento. “

Leíamos también a Mosheh ibn Ezra:

“Hasta dónde serán enviados mis pies
en el destierro, pues aún no han hallado reposo.
Desenvainó el tiempo la espada de la separación [...]”

“Tengo el pelo blanco, mas el cabello del Tiempo no ha encanecido,
y los días del exilio han vuelto a la juventud.
Después de haberse ajado, ha sentido placer la madre
de la separación y los hijos del deseo se han enamorado.
Al volverse muy cortos los pasos de mis años, las Hades
del sendero de mis penas como el mar se han ensanchado.
Los oleajes de la vejez asimismo me han cercado,
y se ha quedado seca la fuente de la juventud.
Digo a los que me reprenden: "Tened calma conmigo hasta que
me lamente", y a los que me recriminan: "¡Cesad!".
Cesad hasta que ronde por lugares que tan solo por las llamas de
mi corazón y el llanto de mis ojos quedaron asolados.
Parecían ciudades destruidas por las que no pasaba
pie humano y nadie las habitaba.
Después de haberse desplegado en ellas las alas de la amistad
y de haberse arrastrado por ellas los vuelos del amor,
los ejércitos de gacelas disminuyeron en su interior, mientras, 
por el contrario,en sus cuatro lados se multiplicaron los chacales 
para lamentarse.[..]”


a  Ibn Quzmán (ابن قزمان):

“Cuando muera éstas son mis instrucciones para el entierro:
dormiré con una viña entre los párpados.
Que me envuelvan entre sus hojas como mortaja
y me pongan en la cabeza un turbante de pámpanos.”


También a la poetisa Quasmuna Bint Isamil:

“Ay, gacela, que pastas siempre en este jardín,
soy semejante a ti
por esa soledad y por mis ojos negros,
las dos estamos solas, sin amigo.
¡Soportemos, pacientes, lo que manda el destino!”

O este único poema que se conserva de la poetisa Zainab al Mariyya:

“Tú que cabalgas en pos de tu deseo,
detente y te dirá lo que padezco.
Los hombres no disputan sobre el amor que sienten,
mas mi pasión por ellos sobrepasa la suya.
Me basta ver alegre a mi amado
y por su amor y su alegría
me afanaré hasta el fin de los tiempos.”

De los libros que tenemos disponibles, podemos tomar la colección de poemas escritos por trece poetisas arábigo-andaluzas, del poeta palestino, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, Mahmud Sobh. Como muestra copiamos el poema de la levantina Amat al-´Azîz:

Herida por herida:
Mis ojos te hirieron en las entrañas
y mis ojos te hieren en las mejillas.
Herida por herida: pon una por otra.
¿Qué es lo que causó la herida del abandono?

Del libro de poemas del valenciano del siglo XI Ibn al-Zaqqâq, publicado por el Instituto Hispano-Árabe de Cultura en 1986 y traducido en preciosos endecasílabos blancos por Emiio García Gómez, leemos este impresionante “Epitafio para sí mismo”:

De vuestro lado me robó la muerte,
inexorable ley de los humanos.
En ella os precedí; pero, a la postre,
no tardaremos en hallarnos juntos.
Decid, por   vida vuestra y por mi sueño:
¿No fue nuestro vivir una delicia?
Ore por mí quien por mii tumba pase,
y pague a la amistad la fe jurada.

Tras esta disquisición sobre los poemas hispanoárabes, volvemos a nuestro campo propio de la música que acogió a muchos de dichos poemas. Son varios los cancioneros que ponen música a poemas anteriores a la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1942, tan vehementemente reivindicada por unos en calidad de RE-conquista necesaria para la unificación de España como considerada por otros un genocidio de pueblos afincados en nuestro territorio durante más tiempo de lo que lo habían estado otros colonizadores precedentes.

La música tiene la virtud de trascender pueblos, patrias e idiomas para hacer del mundo una patria única abierta a la universalidad de la humanidad compartida. Lo hemos comprobado quienes hemos cantado música de cuantos países han estado al alcance de nuestras capacidades. No en vano hemos acometido lo mejor posible pronunciaciones de letras en cinco idiomas ibéricos y siete idiomas europeos actuales, en varios de ellos antiguos, en latín de épocas diversas. Tampoco se nos agrietan las estructuras patrias por citar en griego Kyrie eléison, en Hebreo Halleluyah, en arameo Elohi, Elohi, lema’ šĕbaqtani, quincha en quichua o cuñataí en guaraní. Si no hemos cantado música de más países ha sido porque no hemos tenido oportunidad de ello o superaba nuestras posibilidades.

Volviendo a nuestros antiguos cancioneros, sobre todo a los de Uppsala y de Palacio que son los que más hemos utilizado, rastreamos en el primero, además de una cuarteta persa, once zéjeles. En el segundo, ya básicamente del siglo XV, aún podemos rastrear recuerdos amables que dejamos aquí para terminar estas líneas, quizás farragosas, pero tendentes siempre a enlazar épocas nunca ajenas a nuestra historia. El más conocido está recogido por Barbieri en los números 24 y 25:

Emociona revisarlo en la versión en disco de pizarra grabada por Federico Garcia Lorca acompañando al piano a La Argentinita:

Las morillas de Jaén

Tres moricas me enamoran
en Jaén:
Aixa, Fátima y Marién.

Tres moricas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Aixa, Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdídas
en Jaén:
Aixa, Fátima y Marién.

Tres moricas tan lozanas,
iban a coger manzanas
hallábanlas tomadas
en Jaén:
Aixa, Fátima y Marién.

Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas, que éramos moras
en Jaén:
Aixa, Fátima y Marién.

https://federicogarcialorca.net/cancionero_popular/las_morillas_de_jaen.mp3

El MusicaVocalEnsamble tiene esta versión digna de servir como final:

Paz universal y un musical abrazo para todos todo el año.

Nuevo año 2019

Los días finales del año que acaba son propicios a la mirada nostálgica hacia los días pasados que no volverán. Por el contrario, los primeros del año nuevo más parecen una ventana abierta que nos convoca a un horizonte con la belleza de la lejanía y el atractivo de lo posiblemente satisfactorio. Uno piensa en lo que pretende alcanzar mientras va adquiriendo con esfuerzo no exento de placer lo necesario para decir: Llegué y el esfuerzo mereció la pena. Con esa visión, el final del nuevo periodo anual que comienza parece llamarnos para concedernos el premio prometido:

“Me asomo a la ventana y no es el día
lo que tras el cristal me está llamando.
La ventana es solo el tiempo que me acoge
y el día es la mirada que convoco
hacia un lejano y lúcido horizonte.
Porque de eso se trata, de horizontes
que suenan a llamada de esperanza
no exenta de exigencia, como es propio
de un fondo al que caemos tras lanzarnos.
Miro así, sin caer en lo obligado,
como quien sueña en versos amorosos
susurrándome: ¡Ven! y guardan manos
repletas de caricias y de afecto,
dulces al reprochar: ¿Por qué has tardado?
Ese es el horizonte que hoy contemplo,
presto a llenar los días de otro año.”

Pero lo nuestro es la música y, fieles a la tarea que nos aúna y al empeño coral que nos reta sin desmayo, recurrimos a las fuentes que desde hace siglos nos proponen metas comprometedoras. Tomamos la primera del cancionero de Uppsala:

Si la noche haze escura
y tan corto es el camino,
¿Como no venis, amigo?
La media noche es pasada
Y el que me pena no viene;
Mi desdicha lo detiene,
¡Que nasçi tan desdichada!
Hazeme bivir penada
Y muestraseme enemigo.
¿Como no venis, amigo?

 

 

Y la segunda del Cancionero de Palacio:

Más vale trocar
plazer por dolores
que estar sin amores.
Donde es gradecido
es dulce el morir;
bivir en olvido,
aquel no es vivir;
mejor es sufrir
passión y dolores
que estar sin amores
Es vida perdida
bivir sin amar
y mas es que vida
saberla emplear;
mejor es penar
sufriendo dolores
que estar sin amores.
La muerte es vitoria
do bive aficion
que espera aver gloria
quien sufre passion;
mas vale presion
de tales dolores
que estar sin amores.
El ques mas penado
mas goza de amor
quel mucho cuydado
le quita el temor:
asís ques mejor
amar con dolores
que estar sin amores.
No teme tormento
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fue;
aviendo por que
mas valen dolores
que estar sin amores.
Amor que no pena
no pida placer
pues ya le condena
su poco querer;
mejor es perder
plazer por dolores
que estar sin amores.

Merece la pena escuchar esta versión, aunque solo fuera por la introducción que se hace en ella de la lectura del un poema, en árabe clásico y no en dialecto andalusí, del cordobés Ibn Hazm tomado de su obra “El collar de la paloma” (siglo XI) traducido por Emilio García Gómez:

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"Te amo con un amor inalterable
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú, 
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos. 
No quiero de ti otra cosa que amor; 
fuera de él no pido nada. 
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
Serán para mi como motas de polvo y los habitantes del país, insectos."

Que el nuevo año que comenzamos nos sea un camino venturoso de aprendizaje y amistad coral.