Reflexiones otoñales 2021 (12)

Comienza hoy este último mes del año con todo su bagaje de frío y sombra de coronavirus por delante.

Nosotros, sin embargo, nos hemos emplazado para trabajar en este repertorio navideño como si se tratara de cualquier otro año menos enrevesado. Después de todo, las dificultades sobrevenidas lo son menos cuando los ánimos se mantienen.

Por eso, el año 2021 no será diferente de los otros años ya pasados. Por lo menos en lo que se refiere a nuestra mejor de las disposiciones.

Reflexiones otoñales 2021 (11)

Extraña y tenaz propensión la nuestra a forzar el tiempo añadiendo espacios a lo favorable y acortando todo lo posible lo adverso. Si a esto añadimos nuestra irrecuperable tendencia a ordenarlo y numerarlo con estrictas divisiones en días, meses y años, nos encontramos con lo que tenemos actualmente: una secuencia de periodos donde vamos situando cuanto hacemos o cuanto nos acontece.

Enrevesada introducción para anotar la fecha de hoy como final del antiguo noveno mes (noviembre) del calendario romano y undécimo del gregoriano actual. Pero de algún modo quisiéramos mostrarnos optimistas por la progresiva renovación de nuestras actividades corales para ir marginando las otras incidencias negativas que la actual pandemia no se recata en inocularnos.

A lo largo de este mes que hoy acaba no es poco lo que hemos conseguido en cuento al rodaje de nuestras actividades, ya un tanto enmohecidas por las circunstancias.

Al “Ex non usu”, (debido a su falta de práctica, como decía el antiguo adagio latino) pudimos achacar el olvido de nuestras mejores aptitudes corales; a una retomada práctica de ensayos y de aprendizaje deberemos ahora haber recobrado un tanto nuestro tono y ritmo habituales.

Hagamos pues uso de este positivo pasado del mes que hoy acaba para anotarlo bien rotulado en nuestro activo recordable.

Reflexiones otoñales 2021 (10)

Quizás no sean las páginas de una coral el lugar más adecuado para recordar a una de las más grandes escritoras actuales en castellano, pero el canto fúnebre debido a su temprana muerte a la par que la espléndida y comprometida armonía de sus escritos son al menos una excusa que entendemos suficiente para escribir unas líneas en su recuerdo.

Dejaremos aquí el título de una obra suya que tiene que ver con la música: Malena es un nombre de tango”. Rodada también en una película:

Ojalá desde el otro lado Magdalena le cante el tango más triste que aquí nosotros le debemos.

 No hallamos mejores palabras que los versos de su marido Luis García Montero:

“…Y recuérdame luego

Los días que son días porque alguien me ama

O acaso

Porque tú me prefieres.”

Ni mejor música que el impresionante Requiem de Verdi que interpretaban así el Orfeón Donostiarra y la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigidos por Víctor Pablo Pérez:

Tampoco habrá jamás mejor dedicatoria que la clásica latina adaptada: “Sit illae terra levis”

Encuentra, Almudena, en esa tierra acogedora la paz de un descanso merecido:

“Requiescat in pace”.

Reflexiones otoñales 2021 (9)

Ayer se celebraba el día universal de la música conmemorando el aniversario de la muerte de una santa cristiana llamada Cecilia.

Leemos en Wikipedia:

“Cecilia de Roma, más conocida como santa Cecilia, según el Martyrologium hieronymianum, fue una noble romana, convertida al cristianismo y martirizada por su fe en una fecha no determinada, entre los años 180 y 230.

Lugar de nacimiento: Roma, Italia

Fallecimiento: 22 de noviembre de 230 d. C., Sicilia, Italia

Lugar de sepelio: Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, Roma, Italia

Festividad: 22 de noviembre

Atributos: órgano, laúd, partituras y rosas

Patronazgo: de la música, de la poesía, de los ciegos y de las ciudades de Albi, Omaha, Mar del Plata y Estanzuela

Venerada en: Iglesia católica e Iglesia ortodoxa”

Se conserva una edición latina de las Actas de Santa Cecilia en donde puede leerse:

Venit díes in quo thálamus collocatus est, et, canéntibus [cantántibus] órganis, illa [Cecilia virgo] in corde suo soli Domino decantábat [dicens]: Fiat Dómine cor meum et corpus meus inmaculatum et non confundar.

En ella se alude al “thalamus” (lecho nupcial), a “canentibus organis” (con instrumentos musicales de acompañamiento) y a una entonación del salmo LXX que alude a su esperanza en Dios.

De todo ello se hizo eco la leyenda que transformaba el lugar de tortura de Cecilia en un lecho nupcial, los instrumentos de dicha tortura (candentibus -no canentibus- organis) en instrumentos musicales y hasta el nombre de la torturada en derivado de “caeca (ciega)”. Con todo ello se forjó una historia casi increíble en la que una de tantas desgraciadas torturadas y asesinadas por la implacable persecución de los emperadores romanos contra los cristianos enfrentados a la religión politeísta oficial, se incluyó en el Martirologio cristiano.

En el se elogiaba la virginidad de Cecilia y se daban como ciertas sus presuntas habilidades musicales.

A nosotros, en realidad, toda esa historia fraudulenta nos resulta totalmente imprescindible para secundar nuestra humilde afición coral y dejar bien claro el hecho de nuestra fe inquebrantable en las virtudes inigualables de la música en medio de un mundo desquiciado por el ruido.

Reflexiones otoñales 2021 (8)

Queden para críticos, analistas musicales y especialistas los comentarios profesionales y quédese para nuestra modesta aportación el privilegio del comentario parcial, próximo, entusiasta e íntimo por parte de quienes nos consideramos fervientes seguidores de esta Fundación ORCAM que tantas satisfacciones nos suministra cuantas veces hemos tenido el privilegio de escucharlos en directo.

La virtud de una actuación coral estriba, además de en su perfección técnica, en su capacidad de suscitar emociones no habituales en medio de tanta mediocre secuencia de acontecimientos como la actualidad suele depararnos. A dos emociones de estas queremos referirnos en estas modestas, pero hondamente sinceras, líneas con que queremos agradecer la grandeza del espectáculo que ayer el Coro de la Comunidad de Madrid supo brindarnos.

La primera se refiere a los paisajes que solemos contemplar en nuestro azaroso discurrir por los variados escenarios de la vida. Estos, además de su percepción inmediata, pueden abrirnos otros horizontes en los que habitan recuerdos, historias, pasadas impresiones e impactos vitales. En todos estos horizontes el ánimo adquiere alturas inusuales que solo raramente pueden conseguirse.

La segunda emoción estriba en la cercanía de algunos componentes que. como es el caso de nuestra directora Vicky, nos hacen mucho más receptivos a la belleza de la música que escuchamos.

Pertrechados con tan sólidas bases, la actuación de ayer nos elevó por encima de cuanto suele ser habitual en otras audiciones. La música y los textos litúrgicos de Stravinsky y Schnittke, de Pärt, Poulanc y Britten sonaban esplendorosamente emotivos como un vuelo sobre el peso de muchas cargas con que la actualidad nos grava. El acompañamiento del órgano y la belleza de las voces solistas pusieron su soplo de claridad y aliento a nuestra atenta escucha. Fue como un revivir del sentimiento histórico-religioso de las tradiciones con que la humanidad ha intentado transcender sus vivencias habituales mediante textos entrañables y que no pocas veces han enriquecido nuestro pasado.

Un tesoro de nostalgia de lo vivido y una luz esperanzada hacia lo por vivir es el poso dejado por la acordada armonía que ayer el Coro de la Comunidad nos regaló.

Gracias.

Reflexiones otoñales 2021 (7)

“Mientras miramos a la muerte atenta

que guarda nuestra más honda mirada

sin tener prisa alguna por mirarnos

porque posee la última palabra,

combinamos temores y distancias

en el fin que aceptamos como cierto

a cambio del disfrute de la vida.”

Quizás haya sido una coincidencia expresar lo anterior cuando leíamos el poema de Gabriel Celaya a Blas de Otero diciendo:

“Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:

ese mugido triste del mar abandonado,

ese temblor insomne de un follaje indistinto,

las montañas convulsas, el éter luminoso,

un ave que se ha vuelto invisible en el viento,

viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.”

Y quizás, también, ambos poemas nos hayan sido evocados por nuestra participación coral en la celebración de ayer de la misa en memoria del hermano de nuestras compañeras Mari Carmen y Paula.

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No en vano nuestra ya dilatada actividad coral de ya casi cuarenta años nos ha proporcionado no pocas ocasiones de encuentros con fallecimientos tanto de miembros nuestros como de cercanos a nosotros. En todos esos casos hemos tenido un sentimiento musical que aportar al dolor inevitable de la separación definitiva. Por ello, también ayer, casi de modo improvisado volvimos a sacar nuestras partituras más conformes a estas situaciones para cantarlas como cercano sentimiento a las que han pasado últimamente por este trance:

Stabat mater, Bless the Lord, AveMaria, Heilig, Da pacem Domine, Ave Verum y Signore delle cime.

De pie permanecía la madre doliente, Bendiga el Señor mi alma, Salve María llena de gracia, Santo es el Señor, Concédenos Señor la paz, Ave cuerpo verdadero, Señor de las cumbres.

Versos y notas como expresión solidaria con el dolor inevitable de las despedidas definitivas.

Quede aquí una vez más una fugaz reseña de otra sentida actuación musical como sincero acompañamiento a nuestras cercanas compañeras.

Reflexiones otoñales 2021 (6)

“La vida tiene un ritmo establecido:

primero aprendes a comunicarte

escuchando lo que los otros dicen,

luego, tú hablando dices lo que piensas

para que sepan los demás de ti.

Cuando ya eres mayor, vas combinando

escucha con dicción para que así

no olvides nunca que no estás tú solo

y que te hablan y te hablas para que

acabes siendo tú con los demás

algo que no serías sin los otros.”

Así reflexionábamos sobre el hecho indiscutible de que uno siente por dentro unas sensaciones que intenta después comunicar.

La realidad, sin embargo, viene a ponernos por delante lo que tantas veces observamos en los múltiples debates con que la mayoría de las cadenas de televisión tratan de ocupar su tiempo de programación. En todos ellos se constata el hecho patente de que, tanto el presentador como los contertulios están más pendientes de lo que van a decir que de los que los otros dicen.

Nosotros, en nuestra calidad de miembros de una coral, estamos en condiciones inmejorables de poner en práctica lo que tantas veces nos recuerda nuestra directora: ¡Escuchaos!

En efecto, en todos los ensayos que venimos realizando con vistas a los próximos conciertos navideños, nos enfrentamos al reto común a todas las corales de obtener un sonido conformado por la aportación adecuada de cada una de las voces. A veces se trata de acompañar una melodía con un tono sostenido o con un ritmo de fondo; otras, de formar parte de un acorde que solo tiene sentido en su conjunto y otras desgranando una melodía apoyada en el acompañamiento que aportan los demás.

No es mala cura este ejercicio de humildad como antídoto contra el protagonismo egoísta de quien se cree por encima de los otros y que nada tiene que aprender de ellos. Cada ensayo que realizamos viene a confirmarnos en el convencimiento de que, como parte que somos de una coral, no somos nadie sin escuchar a los otros que, a su vez, también nos están escuchando.

Ojalá jamás dejemos de poner en práctica este ejercicio imprescindible de escucharnos para aprender también a hacerlo realidad en el resto de nuestras actividades diarias.

Reflexiones otoñales 2021 (5)

El tiempo pasa porque todo cambia.

A veces con rapidez como un relámpago,

otras con lentitud de estalactita.

En uno y otro caso lo contamos

para sentir que no permanecemos

inmóviles estatuas inmutables.

Eso es lo que nos proporciona el tiempo:

sentimos pasajeros transportados.

Un nuevo mes nos da su nuevo nombre

para que no dejemos que se pierda

en fútiles olvidos no anotados. (1-11-21)

Centenares de veces ha dado nuestro planeta su giro acostumbrado alrededor de nuestro sol desde que los romanos dejaron de contar los periodos de dicho giro según el calendario romano para pasarse el gregoriano actual. En él conservamos aún el número nueve del antiguo calendario (november), aunque con los treinta días del actual.

La verdad es que todas estas consideraciones no suponen más que una llamada de atención al hecho de que nuestra vida está compuesta de pasos que no pierden su anclaje en la historia que nos ha traído hasta aquí.

Por todo eso somos conscientes de que nos incorporamos al nuevo mes con el compromiso de seguir cultivando nuestra afición musical basada ahora en los villancicos que preparamos. Seguiremos, pues, en ese empeño que nos hace sentirnos con un propósito enriquecedor para nosotros que lo asumimos y para los otros para quienes vamos a interpretarlos en su día.

Reflexiones otoñales 2021 (4)

“Y en todo este concierto hecho de ruidos alzar la voz de música y acordes. Que, visto desde fuera, se perciba una región de paz acogedora, poderosa en silencios y en escuchas sobre la alta pirámide del canto.

Quizás alguno así encuentre refugio que le acoja lo mismo que le exprese.

Sin duda será este el mundo más amable que dejemos sembrado hacia un futuro floreciente de flores y de aromas, cuando acaso amenacen las tinieblas, la soledad y el peso de la ausencia.”

Estas consideraciones nos acuciaban mientras nuestra coral retomaba los ensayos con todas las precauciones que la actual epidemia de Covid nos impone. Parapetados tras las mascarillas protectoras ante nuestras propias exhalaciones y las ajenas inhalaciones, y prudentemente distanciados de nuestros compañeros de coral, hemos emprendido la preparación del habitual concierto anual de villancicos.

Andábamos un tanto perdidos debido a las adversas circunstancias impuestas. Como ya viene siendo habitual en los sistemas informáticos de móviles y ordenadores, el mejor -y a veces el único- modo de reencontrarse es el reinicio salvador que vuelva a dejarnos donde estábamos antes.

Y así nos encontramos en medio de los ensayos de un nuevo repertorio de villancicos para las próximas navidades. En él volvemos a combinar villancicos de los antiguos cancioneros con otros importados de ultramar y de tradiciones europeas, sin rehuir los más modernos que incorporaremos a los otros.

Una nueva etapa entusiasta y esperanzada para una antigua -pero no anticuada- agrupación de cantantes veteranos y experimentados.

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Reflexiones otoñales 2921 (3)

Empezábamos tempranamente el día con la profunda idea de ir penetrando poco a poco en el más íntimo sentido de nuestras expresiones más patentes. Lo hacíamos escribiendo:

«Todos tomamos día a día impulso

para seguir viviendo, en lo posible,

con los mejores modos que tenemos

para llegar a gozos merecidos.

Para ello disponemos de la música

y una mirada abierta hacia el paisaje.»

Por uno de esos extraños impactos que a veces nos llegan desde lecturas atentas, hoy nos hacía pensar una cita del artículo que escribe Mar Abad en elDiario.es sobre el significado que las palabras muchas veces nos ocultan, pero permanecen escondidas en el fondo. En él se aludía a un posible diccionario de sinónimos, propuesto en 1863 por el lexicógrafo Roque Barcia, que expresara el “aliento interior” y el “soplo vital” de las palabras que, a su entender, la definición del diccionario al uso solo deja sus definiciones “como una pisada al suelo. Deja el rastro de la palabra, pero no alcanza a describir su espíritu”.

Nosotros, retomada la actividad coral de ensayos dos veces semanales, aún dentro de todas las precauciones impuestas por la pandemia, nos estamos proponiendo el aprendizaje de un extenso repertorio de villancicos navideños.

Según leemos en Wikipedia, “Su nombre tiene probablemente su origen en que se trata de composiciones de naturaleza popular, cantadas por los villanos o habitantes de las villas, generalmente campesinos u otros habitantes del medio rural.” Así aparece en la portada del cancionero de Uppsala:

En este repertorio -por enlazar con el tema con el que hemos empezado estas reflexiones- intentamos trascender la materialidad de las palabras de la letra de los villancicos con la más profunda sensibilidad que ella confiere a la misma a partir de aspectos de sentimiento popular, de armonía musical coral y de deseo de ofrecer al posible público dispuesto a escucharnos un modo agradable de olvidarse del afán cotidiano.

Esperamos poderlo conseguir dentro de nuestras propias limitaciones.