Mucha leyenda y tradición viene incluida en la historia de esta fiesta en España. Pero de entre todo ello nos gustaría hoy traer a nuestra reflexión un hecho que señala más el esfuerzo personal que la grandeza o las riquezas heredadas.
Se trata, en efecto, de que los “Magos”, antes que reyes poderosos, eran “Magoi”, buscadores de ciencia y sabiduría en donde creían poder encontrarlas mejor: en las estrellas. Quizá fuera esa búsqueda la que les permitiera detectar una anomalía en la noche estrellada y sentir un impulso irresistible a llegar al fondo de esta como quien sigue una llamada.
Todos sentimos ese impulso hacia el hallazgo enriquecedor que nos eleva sobre lo más habitual de nuestras vidas. Los científicos en la ciencia, los artistas en el arte y los constructores en las edificaciones más audaces.
Nosotros, desde nuestras humildes capacidades de aficionados a la música coral, nos situamos en un punto decisivo de observación: la música.
Por ejemplo, esta coral
O esta instrumental con la Organista-Titular de la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares de Madrid, Liudmila Matsiura :
Séanos, pues, esta fecha a comienzos de este nuevo año un nuevo aliciente para seguir cantando.
Acaba el año sin que nada acabe pues somos nosotros quienes seguimos llevando con nosotros lo que somos porque así lo hemos hecho en el pasado. Nada se borra, afortunadamente, por lo mucho que cuesta construirlo y por lo mucho que cuesta continuarlo.
Dejamos hoy un año en el que desarrollamos arte, música y poesía como trabajo conjunto de amistad coral.
Aprovecharemos como compendio de todo ello la felicitación elaborada por el Museo del Prado sobre la actuación sobria de Ana Belén interpretando la versión de Victor Manuel sobre un poema de Blas de Otero (“España camisa limpia de mi esperanza y de mi palabra viva…”:
“España, camisa blanca de mi esperanza, reseca historia que nos abraza con acercarse solo a mirarla, paloma buscando cielos más estrellados donde entendernos sin destrozarnos donde sentarnos y conversar. España, camisa blanca de mi esperanza la negra pena nos atenaza, la pena deja plomo en las alas, quisiera poner el hombro y pongo palabras que casi siempre acaban en nada cuando se enfrentan al ancho mar. España, camisa blanca de mi esperanza a veces madre y siempre madrastra, navaja, barro, clavel, espada; la muerte siempre presente nos acompaña en nuestras cosas más cotidianas y al fin nos hace a todos igual. España, camisa blanca de mi esperanza de fuera o dentro, dulce o amarga de olor a incienso de cal y caña quién puso el desasosiego en nuestras entrañas nos hizo libres, pero sin alas nos dejó el hambre y se llevó el pan. España, camisa blanca de mi esperanza aquí me tienes, nadie me manda quererte tanto me cuesta nada nos haces siempre a tu imagen y semejanza lo bueno y malo que hay en tu estampa de peregrina a ningún lugar.”
Que ningún momento pasado sea perdido, sino semilla de un futuro a lo largo de un nuevo año más enriquecido.
A veces uno tiembla visitando un pasado que no es acogedor sino la única vía disponible para poder continuar viviendo. Es algo que debemos al futuro y a su falta de firmes garantías para ofrecernos días con mañanas. Otras veces, como ahora nos sucede, también hay un mañana acogedor abierto a instantes a los que encomendar la luz de más días con futuro.
Parece que el invierno es lugar de refugio para descansar, pero no podemos negar que es también sitio abierto a la esperanza . En él los días comienzan a ganar tiempo a la noche para abrir nuestro espíritu a una mayor claridad en que impregnar nuestra música de más amplios espacios.
Tras acabar con nuestras actuaciones navideñas de este año nos acogemos a estos días entrañables con su disfrute reflexivo y enriquecedor. Desde aquí quede nuestro mejor deseo de felicidad para todos.
Sabe a manzanas, días resumidos, esquinas escondidas hacia el frío. Uno tiende a pensar con el otoño en que llega el momento de arroparse.
Desde estas horas tempranas en que nos gusta dejar nuestras reflexiones, el otoño de nuestras latitudes se despide desde un solsticio al que aún quedan unas horas por llegar. Sentimos la tentación de refugiarnos en un invierno ancho y acogedor donde nuestra música se entibia con cantos alegres y villancicos, pero no sería justo con la hondura del otoño y su sabor nostálgico, con su sabor a empujón hacia el interior en que apetece tomar postura.
Por eso aprovechamos estos últimos momentos otoñales para traer aquí el embriagador aroma que ayer nos traía la “Orquesta Laudística de Madrid» en la que participa con su excelente bandurria nuestro tenor Pedro, para dejar como pago al otoño que se va esta obra laudística del japonés Yasuo Kawahara: «Canción del otoño japonés»
No creemos dejar mejor homenaje a esta estación que ya se va tras dejarnos su calor musical y nuestro abrazo coral como prueba de agradecimiento. Séanos el invierno continuación cálida en medio del frío de un mundo inclemente pero animoso y esperanzado.
Comenzaremos nuestras actuaciones navideñas en la próxima semana.
Nada mejor para introducirlas que estos carteles elaborados por nuestra compañera Merche:
Actuación
Y repertorio:
Como todos los años queremos contribuir con nuestra humilde actuación coral a reforzar ese espíritu solidario que tanto necesitamos en este convulso ambiente como nos rodea.
Comenzamos este último mes del año 2024 con el propósito de sobreponernos -sin olvidarnos de ellas- a las lamentables realidades de guerras y desgracias como nos oprimen.
Como todos los años, ponemos nuestra humilde contribución musical de villancicos como propósito de aprendizaje y actuación. Nada mejor que estas dos imágenes para dejar constancia de ambos. Esta con nuestro repertorio:
Y esta con la estupenda imagen de nuestras actuaciones, confeccionada por nuestra compañera Merche:
Que el mes que hoy comienza sea buen escenario para nuestro trabajo coral y para nuestras actuaciones.
Los instantes de que consta el tiempo van sucediéndose constantemente. Uno quiere pensar que es el tiempo el que transcurre sin arrastrarnos:
Acaba el tiempo una y otra vez y no se cansa porque luego empieza. Final cansado e inicio de esperanza. De ese modo su huella va oscilando de una derrota a un deslumbramiento, pero su avance nunca se detiene: lo que queda jamás se nos agranda; lo pasado refleja nuestro esfuerzo.
Quizás esas rítmicas reflexiones no hagan más que translucir nuestra propia evolución anímica y corporal. Eso no obsta, sin embargo, para que nos resistamos a olvidar lo pasado como justo tributo al interés y esfuerzo que le dedicamos. Igualmente, también las circunstancias nos brindaron motivo de honda satisfacción que no quisiéramos menospreciar. Por eso parece justo agradecer a este último periodo mensual los momentos disfrutados colaborando humildemente con nuestro canto al evento organizado por «Voces para la Paz». En él pusimos nuestro trabajo y de él obtuvimos profunda compensación. El resto fue, como siempre, trabajo conjunto dedicado a esta afición al canto coral que tantas satisfaciones nos aporta al mismo tiempo que llena nuestro tiempo libre. Ojalá el mes inminente con que acabaremos este año nos siga acogiendo tan benignamente al menos como lo hizo durante el que hoy concluimos.
La enrevesada historia de Santa Cecilia, tan mezclada con inverosímiles narraciones de retorcidas alabanzas a la virginidad, y apoyada en una errónea transcripción del latín que narra su martirio (Canentibus organis por Candentibus organis, [Mientras los órganos sonaban por Mientras los hierros candentes la torturaban]) no es relevante para entonar desde aquí una encendida alabanza a la música coral a la que dedicamos nuestros ratos de amistosa distracción como aficionados.
“Como promete su título, el segundo concierto del ciclo Tiempo de cámara es un verdadero viaje hacia un “otro lugar” íntimo y a la vez compartido. Las voces del coro de la ORCAM, escoltadas por el piano de Karina Azizova, se convierten aquí en el vehículo perfecto para descubrirnos las intenciones de los autores del programa. El virtuosismo expresivo de Henri Duparc, la espiritualidad de Mel Bonis, la modesta elegancia de Gabriel Fauré y la vívida “pintura” de Claude Debussy, entre otros, se suceden haciendo vibrar las palabras de poetas como Charles Baudelaire, Sully Prudhomme, Théophile Gautier o Paul Bourget.Un viaje en el que la música nos hará transitar por las impresiones más sutiles e impalpables de la existencia humana: la ausencia, el anhelo de lo inaccesible, la pasión atormentada, la frustración por una expectativa que nunca se cumple, el dolor inseparable del deseo, el enfrentamiento entre un pasado imaginado y un futuro esperado, la ensoñación como refugio… “
“El trayecto que nos espera es circular. Tanto en la primera parada como en la última visitaremos los mismos versos de Baudelaire: los de su poema L’invitation au voyage (Invitación al viaje). Al principio lo haremos de la mano de la música de Henri Duparc y, para terminar, nos acompañará la partitura homónima de Yves Castagnet. Durante el viaje será nuestro guía el director francés Marc Korovitch y, en buena parte del recorrido, seguiremos la senda trazada por los arreglos corales de Denis Rouger de obras originalmente pensadas para voz y piano.”
“Henri Duparc (1848-1933) compuso L’invitation au voyage para voz y piano en 1870. El famoso poema de Baudelaire en el que se inspiró está dedicado a una de las amantes del poeta, posiblemente Marie Daubrun, una actriz con la que mantuvo una breve pero tormentosa relación. Baudelaire le habla a su amada de la posibilidad de huir juntos a un lugar ideal donde reina la belleza, la calma y el bienestar. Duparc toma las tres estrofas del poema y ofrece una melodía suave y de ritmo lento que permanece esencialmente igual sobre un acompañamiento que cambia evocando la sensualidad, el éxtasis y la emoción del texto.”
Las líneas que aquí dejamos no pueden más que dejar constancia de la emoción suscitada por la belleza del canto del Coro de la Comunidad de Madrid e intentarán solo apoyarse en el poema de Baudelaire que da nombre a este concierto:
“L’Invitation au Voyage Charles Baudelaire
Mon enfant, ma sœur, Songe à la douceur D’aller là-bas vivre ensemble ¡ Aimer à loisir, Aimer et rave Au pays qui te ressemble ¡ Les soleils mouillés De ces ciels brouillés Pour mon esprit ont les charmes Si mystérieux De tes traîtres yeux, Brillant à ravers leurs larmes. Là, tout n’est qu’ordre et beauté, Luxe, calme et volupté. Des meubles luisants, Polis par les ans, Décoreraient notre chambre ; Les plus rares fleurs Mêlant leurs odeurs Aux vagues senteurs de l’ambre, Les riches plafonds, Les miroirs profonds, La splendeur orientale, Tout y parlerait À l’âme en secret Sa douce langue natale. Là, tout n’est qu’ordre et beauté, Luxe, calme et volupté. Vois sur ces canaux Dormir ces vaisseaux Dont l’humeur est vagabonde ; C’est pour assouvir Ton moindre désir Qu’ils viennent du bout du monde. – Les soleils couchants Revêtent les champs, Les canaux, la ville entière, D’hyacinthe et d’or ; Le monde s’endort Dans une chaude lumière. Là, tout n’est qu’ordre et beauté, Luxe, calme et volupté.
Charles Baudelaire, Les Fleurs du mal (1857)
Que nos atrevemos a traducir conservando el ritmo y la rima originales:
Niña, hermana mía, Sueña en la alegría De ir juntos a vivir lejos Amar a placer, Amar, fenecer En pueblos a ti parejos´ Húmedos los suelos Por cubiertos cielos Tienen para mí el encanto Misterioso y hondo De ojos con el fondo Brillante de ojos en llanto. Allí hay orden y belleza, Lujo y paz sin aspereza. Mira barcos reposar En canales y soñar En navegar vagabundo; Es cumplir su empeño Tu ardor más pequeño Por eso irán al fin del mundo. Los soles tardíos Revisten los baldíos, Los canales y ciudades De oro y jacinto; Duerme el recinto En su luz a raudales. Allí hay orden y belleza, Lujo y paz sin aspereza.
Efectivamente, la deliciosa música, bellamente interpretada por el coro, nos transportaba como en un viaje en vuelos trascendentes. Una prueba más de que el arte consigue satisfacer en cierto modo el ansia íntima de olvidar el peso que nos ata al suelo.
La justicia es origen de la paz y no existe la paz sin la justicia. Pero hay algo que ayuda a la existencia tanto de justicia como de paz y es el idioma justo de la música. Habló ayer «música para la paz» de un mundo justo, un mundo para todos en que solo haya luchas por vivir cantando por decir lo que es injusto y abriendo los caminos de la paz.
Estos improvisados endecasílabos nos suscitaba la actuación de ayer en el Auditorio Nacional. Allí, tras dedicar nuestra música a Valencia, la interpretábamos desde un fondo de alegría
y nos extendíamos por diversas partituras, tanto nuestras como orquestales y de otros grupos para acabar con la obra de León Gieco, “Solo le pido a Dios” y su fondo de profundo deseo de huir de tantas guerras, dolores, injusticias como nos pesan y volcarnos en el compromiso con la resistencia ante lo que pudiera hacernos desistir de nuestro empeño por un mundo mejor.
Con estas palabras presentó el evento Juan Carlos;
Situaciones tan dramáticas como las que se están viviendo en Valencia también son las que pueden dar sentido a nuestras vidas. Es posible que con actitudes y actos como este concierto hayamos sido unos ángeles para algunas personas. A veces la vida nos regala la oportunidad de ser importantes para alguien y eso justifica totalmente nuestra existencia en el mundo.
Es necesario sacar todo lo que tenemos dentro y para eso os voy a contar un cuento.
OS VOY A CONTAR UN CUENTO: Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena, y reflexionaba. Si tuviera un coche nuevo, sería feliz, Si tuviera una casa más grande, sería feliz, si tuviera un excelente trabajo sería tan feliz, si tuviera a la pareja perfecta, sería el hombre más feliz del mundo…
En ese momento tropezó con una bolsa de piedras sucias, manchadas y comenzó a tirarlas al mar mientras se decía, “sería feliz si esto, sería feliz si aquello” y así siguió pensando en todo lo que no tenía, de pronto se dio cuenta de que solo le quedaba una piedra manchada y se la guardó en el bolsillo. Cuando llegó a su casa observo que, con el roce del pantalón a la piedra se le había quitado todas las capas de manchas y en realidad esa piedra era una pepita de oro. Imaginaros cuantas piedras de oro lanzó al mar sin apreciarlas porque solo vemos sus manchas. Cuantos de nosotros tiramos nuestros preciosos tesoros, sin saberlo, porque estamos esperando lo que creemos que es perfecto o deseando lo que no tenemos, sin darle valor a lo que ya tenemos cerca. A pesar de todo lo que nos pasa, somos afortunados. Muy cerca de nosotros hay auténticos tesoros que no sabemos apreciar.
Os lo voy a demostrar: Hace unos meses llamé a mis compañeras y compañeros y les pedí que, por favor, me trajesen sus sacos de piedras manchadas. En esas piedras se veían manchas de rabia, tristeza, frustración, egoísmo, individualismo, resentimiento, soledad, etc. Yo me identifiqué mucho con esas piedras porque yo también tengo esas manchas. Coloqué esas piedras en todas y cada una de las sillas y butacas de este Auditorio y el pasado 29 de octubre empezó a llover, principalmente sobre Valencia, asolándolo todo causando cientos de muertos y miles de damnificados, fue un tremendo desastre. Pero esa lluvia también calló sobre estas sillas y estas butacas, y a estas piedras se le fueron quitando las manchas y empezaron a brillar como el oro, en ellas se podía leer, compasión, solidaridad, empatía, generosidad, alegría,… miradlas como brillan, mirad como iluminan todo el Auditorio.
A mí hay una cosa que me gusta decir de “Voces para la Paz” “Como no sabían que era imposible, lo hicieron” Voces para la Paz (Músicos Solidarios)
Valgan estas rápidas líneas para dejar constancia de nuestra íntima satisfacción por habr podido contribuir al éxito de nuestra actuación .
En castellano aceptamos el calendario romano con sus nombres:
Januarius (al dios Jano)
Februarius (al dios Febo)
Martius (al dios Marte)
Aprilis (de aperire, abrir)
Maius (a los mayores, ancianos o antepasados)
Junius (al dios Juno)
Julius (antiguo quintilis, el quinto,al emperador Julio César)
Augustus (antiguo sextilis, el sexto, al emperador Octavio Augusto)
Septembris (El séptimo)
October (El octavo)
November (El noveno)
December (El décimo)
La verdad es que el conocer el origen del nombre del mes que comenzamos es mucho menos esclarecedor que el conocimiento de lo ya sabemos que de malo nos espera (Ucrania, Gaza, Sudán, enfrentamientos, calentamiento global, inundaciones, sequías…) como lo de positivo (Asociaciones benéficas, colaboraciones solidarias, música universal…)
En el tema musical es en el que más nos vemos concernidos y más inspira nuestros sentimientos de igualdad y solidaridad. Tras una intensa preparación a lo largo de todo el mes, nos disponemos a participar en el próximo evento Voces para la Paz.
Ojalá este mes nos siga imbuyendo los mejores sentimientos de afecto y amistad entre cuantos compartimos estos altos propósitos.