Reflexiones otoñales (12)

Cuando los veteranos intentamos recordar páginas del pasado, solemos encontrarnos con dos posibles sensaciones: una que puede expresarse con la frase, tantas veces repetida, “Parece que fue ayer” y otra con la exclamación “¡Qué tiempos aquellos!”.

Con esa doble impresión nos encontramos al abrir el libro de nuestra historia más reciente por la página cuarta de nuestras memorias de doce años atrás.

Nos fijaremos en los dos eventos correspondientes a nuestras actuaciones en el Oratorio Caballero de Gracia y en nuestra parroquia Cena del Señor con motivo de la celebración de una más de nuestras “Primaveras de Música” (la décimo séptima) que sin pausa (hasta este año en que la número 29 nos fue silenciada por la actual pandemia) hemos venido realizando desde hace ya 28 años.

Con respecto al Oratorio Caballero de Gracia nos es inevitable recalcar la excelente acogida, siempre respetuosa con nuestra condición de coral de amplio y variado repertorio profano-religioso, que su Rector -primo de nuestra soprano María- nos ha dispensado para numerosas actuaciones nuestras.

Javier no perdió la ocasión de dejar constancia de su arquitectura:

El otro evento es el que se refiere a nuestras anuales celebraciones que llamamos Primavera de la Música, inauguradas por Josefina y nuestro inolvidable Joaquín en 1992.

Justamente ese mismo año, 2009 viajábamos a Valdepeñas para homenajear en Despeñaperros al tan tempranamente desaparecido Joaquín al que tanto debió y debe nuestra Coral.

Diez y siete Primaveras de Música llevábamos celebrando ya ese año. En todas ellas nos volcábamos por intercambiar contactos con coros cercanos a nuestras características.

Gracias a estas celebraciones hemos podido tener continuamente una motivación añadida a nuestra propia entrega a nuestra afición coral. Todos cuantos estamos o hemos estado inmersos en actividades culturales sabemos bien lo importante que es la asiduidad a eventos de este tipo que nos motiven al aprendizaje, perfeccionamiento y actuación pública de partituras adecuadas a nuestros intereses y capacidades.

Confiemos en que las circunstancias sanitarias que tanto nos están coartando este año vayan mejorando gradualmente hasta permitirnos volver a una normalidad tan añorada como la que actualmente deseamos.

Desde aquí dejamos pública constancia de nuestra incombustible disposición a seguir con este espíritu irrenunciable al canto y a la amistad.

Cuidémonos todos para hacerlo posible.

Reflexiones otoñales (11)

Comenzamos bien el nuevo año 2009 con el concierto organizado por la Federación Coral madrileña. Asi lo tenemos recogido en el resumen de actividades que hemos recopilado desde el libro de nuestro XXV aniversario:

Han pasado más de once años ya desde aquella actuación. Ni la página de la Federación Coral de Madrid conserva el cartel de la actuación de los dos coros que intervinimos en ese trigésimo segundo ciclo de conciertos, ni nosotros mismos guardamos grabación alguna del mismo. Supliremos estas carencias con la buena historia y fotos que sobre dicho templo recoge Wikipedia

pero, sobre todo, con la precisa mirada y trazo del nuestro excelente dibujante Javier:

A la vista de todo aquello, intentamos llenar de reflexión nuestros recuerdos:

Sin duda entonces éramos los mismos.
Los años, sin embargo, propiciaban
una más penetrante perspectiva
y un más prometedor vital espacio.
Sin duda entonces éramos más jóvenes
lo mismo que ya hoy estamos más curtidos. 
Vaya por eso lo uno por lo otro.

Reflexiones otoñales (10)

Cuando suceden los hechos que intentamos recordar, lo más difícil es dejar patente en ellos la virtualidad con que entonces se abrían al futuro, sobre todo, la ilusión y el entusiasmo que en ellos depositábamos.

Han pasado ya doce años desde aquella gala zarzuelera en que participamos tras un intenso periodo de aprendizaje y en la que pusimos tanto la emoción por lo novedoso como la satisfacción por lo extraordinario.

De aquella actuación se conserva una grabación que podemos compartir mediante dos partes en formato comprimido

https://www.dropbox.com/s/dztil5hozcota5y/38a%20Zarzuela%20Auditorio%2026%201%202008%201.mp4?dl=0

y

https://www.dropbox.com/s/b20j7bdyaevgjt7/38b%20Zarzuela%20Auditorio%2026%201%202008%202.mp4?dl=0

Las circunstancias epidémicas actuales nos mantienen alejados de ensayos y actuaciones. Afortunadamente, la tecnología informática nos permite una cierta comunicación que no podemos dejar de aprovechar.

Mientras no se nos vaya aclarando el horizonte hasta una situación semejante a la que disfrutábamos el curso pasado, no será inútil la reunión virtual en la sala ilimitada de los buenos recuerdos.

Reflexiones otoñales (9)

Las horas silenciosas del alba abierta solo al perfil nordeste de la sierra madrileña de Somosierra propician la mirada atenta y relajada al paisaje y a su reflejo en quien lo mira y lo medita.

Mientras vamos asimilando los últimos eventos pandémicos, no nos vendrá mal un poco de música por parte de nuestra querida ORCAM tal como la brindaron ayer en NUEVO BAZTÁN:

A la espera de la actuación aplazada de Buitrago del Lozoya nos inspiraremos en estas deliciosas voces tan bien acompañadas por el piano de Karina.

Cuidaos.

Reflexiones otoñales (8)

La historia interminable es el título de una conocida novela de Michael Ende. Lo traemos aquí, aunque el contexto sea muy diferente, por la semejanza del fondo que trasluce: la continuidad de ciertas aficiones que compartimos algunas parejas de nuestra coral con los hijos a los que vamos inoculando dichas aficiones.

Hablamos de música que perdura no solo en nuestros incombustibles recuerdos sino en la actualidad de quienes nos siguen como herederos de lo que hemos ido sembrando en ellos.

Dos ejemplos:

Uno sobre el tema Tempestad, muy diferente al de la de Vivaldi en su Otoño:

Este esta basado en el tradicional

Y este en un sentimiento musical del grupo Colorize, donde canta el hijo de nuestros compañeros Luisa y Luis

https://metalskala.com/noticias/187/colorize-estrena-tema?fbclid=IwAR1mW6EhnI4ZlT6cp_c9yDCTZ140BcmqBX-bNkoPS0iS132gFmTNvH-HOTE

Un segundo ejemplo tomado de la música de la hija de María y Pedro

https://www.youtube.com/user/hadadelamusica10/videos

Acabaremos con un homenaje a Louise Glück, una excelente poetisa, ganadora del Premio Nobel de Literatura de este año:

El iris salvaje

Al final del sufrimiento
me esperaba una puerta.
Escúchame bien: lo que llamas muerte
lo recuerdo.
Allá arriba, ruidos, ramas de un pino vacilante.
Y luego nada. El débil sol
temblando sobre la seca superficie.
Terrible sobrevivir
como conciencia,
sepultada en tierra oscura.
Luego todo se acaba: aquello que temías,
ser un alma y no poder hablar,
termina abruptamente. La tierra rígida
se inclina un poco, y lo que tomé por aves
se hunde como flechas en bajos arbustos.
Tú que no recuerdas
el paso de otro mundo, te digo
podría volver a hablar: lo que vuelve
del olvido vuelve
para encontrar una voz:
del centro de mi vida brotó
un fresco manantial, sombras azules
y profundas en celeste aguamarina.

De "Iris salvaje"
Versión de Eduardo Chirinos.

Pues eso. Hay manantiales frescos y azules que brotan del centro de las vidas hondamente vividas

Reflexiones otoñales (7)

Era nuestra intención, reiteradamente declarada en una entrada anterior de 8-9-20, compartir los buenos momentos disfrutados con nuestras actuaciones corales durante estos últimos doce años de actividades musicales, tales como han sido recopiladas y publicadas por los excelentes cronistas que tan entusiastamente dan altura y hondura a lo mejor de nuestros recientes recuerdos.

Sin embargo, la lectura que mencionábamos el primer día de este mes, el diálogo de Cicerón sobre la amistad nos ha resultado tan impresionante que no nos resistimos a compartir algo de ella. Aunque habíamos citado allí una versión bilingüe del mismo, hemos encontrado una excelente y fluida versión castellana en https://www.textos.info/marco-tulio-ciceron/sobre-la-amistad que puede descargarse y leerse en varios formatos.

Así pues, apoyados en nuestra calificación adoptada de amigos que cantan, dejaremos hoy aquí como tema de reflexión unas cuantas citas que hemos entresacado del mismo:

“A mi juicio, me parece que existen entre todos los seres humanos, por mor de su nacimiento, unos ciertos lazos, más importantes cuanto mayor es la cercanía. Así, los conciudadanos son preferibles a los extranjeros y los vecinos a los forasteros: con estos individuos más cercanos, nuestra propia naturaleza ha engendrado un sentimiento de cercanía, aunque no es lo bastante sólido, puesto que la amistad es superior a la cercanía: a la cercanía se le pueden quitar los buenos deseos, a la amistad no; si se pierden esa benevolencia, el título de amistad desaparece, el de cercanía no.” (pág. 11).

La amistad no es más que la igualdad de pareceres en todos los asuntos, divinos o humanos, unida a la benevolencia y el cariño mutuos: a excepción de la sabiduría, no sé si los dioses han concedido a los humanos ninguna otra cosa mejor que esta. (pág. 11).

Así pues, una amistad entre dos hombres de tal clase tiene tantos momentos para disfrutarse que apenas soy capaz de nombrarlos. En primer lugar, ¿cómo puede ser una vida “vivaz”, en palabras de Ennio, aquella que no descansa en los buenos deseos compartidos con un amigo? ¿Qué puede haber más dulce que tener con quien te atrevas a hablar de cualquier tema, como si fuera contigo mismo? ¿Cómo se disfrutaría tanto en la prosperidad si no tuvieras quien se alegrara de ella tanto como tú mismo? Y sería difícil soportar la adversidad sin el que las soporta incluso con mayor peso que tú. .. Pues la amistad hace también que una buena racha resulte más brillante y que, en cambio, las malas rachas sean más ligeras, al repartirlas y dividirlas. (Págs. 12 y 13).

nada hay fingido en la amistad, nada se disimula y todo cuanto hay en ella es auténtico y voluntario. (Pág. 14).

Aunque a la amistad la siguieron muchos grandes beneficios, los motivos para nuestro aprecio mutuo no se basaron, sin embargo, en la expectativa de ellos. En tanto que somos bondadosos y generosos, juzgamos por tanto que la amistad es un bien que debemos buscar no para extraer, atraídos por las expectativas de un intercambio, un beneficio de ella —y tampoco es que la prestemos con intereses, antes bien tendemos por naturaleza hacia la generosidad—, sino porque todo su rendimiento se basa en amor de la propia relación. (Pág. 16).

sancionemos esta como la primera ley de la amistad: pide a los amigos favores honestos y haz por tus amigos cosas honestas, ni siquiera esperes a que te lo pidan; siempre debe haber entrega al otro, nada de remolonear, y con toda libertad atrévete a aconsejarlos. El prestigio de los amigos que dan buenos consejos debe tener mucha importancia en una amistad: este prestigio debe utilizarse no solo para aconsejar de forma abierta sino incluso hiriente, si el tema en cuestión lo requiere, y debe obedecerse cuando se ejerce. (Pág. 20).

No es tanto el provecho que se puede sacar de un amigo como el propio amor por el amigo lo que nos complace y entonces sucede que nos agrada aquello que hace un amigo por nosotros si lo hace con entrega. (Pág. 22).

¿Qué comportamiento es más necio que comprar, cuando se poseen abundantes riquezas, recursos y posesiones, todo el resto de cosas que se pueden comprar con dinero, como caballos, esclavos, magníficos vestidos y delicadas vajillas y no cuidar los amigos que son, por así decirlo, los mejores y más bellos muebles de una vida? En efecto, cuando compran todas esas otras cosas, no saben ni para quién las compran ni por quién se esfuerzan, pues cada una de ellas acaban siendo propiedad del más fuerte; en cambio, las amistades son para todos una posesión segura y firme, de tal modo que, incluso si se mantienen aquellos bienes que son casi un regalo de la Fortuna, una vida yerma y carente de amigos no puede ser agradable. (Pág. 24).

La firmeza de la constancia y la seguridad de aquel en quien buscamos la amistad es la confianza: nada que carezca de confianza es firme. (Pág. 28)

al igual que quienes son superiores en una relación entre amigos o parientes deben igualarse a los inferiores, también los inferiores no deben dolerse por verse superados por los suyos en inteligencia o fortuna. (Pág. 30).

a costumbres dispares les siguen aficiones diferentes, cuya diferencia separa las amistades — los buenos no pueden ser amigos de los malos ni los malos de los buenos no por otra causa que por el hecho de que existe entre ellos la máxima distancia posible entre sus costumbres y sus aficiones. (Pág. 31)

a costumbres dispares les siguen aficiones diferentes, cuya diferencia separa las amistades — los buenos no pueden ser amigos de los malos ni los malos de los buenos no por otra causa que por el hecho de que existe entre ellos la máxima distancia posible entre sus costumbres y sus aficiones. (Pág. 33).

La amistad, no sé de qué forma, se desliza en la vida de todos los hombres y no hay forma de vida que tolere su ausencia. De hecho, incluso si alguien tuviera un modo de vida tan salvaje e inhumano que rechazara todo contacto con el resto de hombres y lo rehuyera, tal y como nos cuenta la tradición que hizo un tal Timón en Atenas, no podría, sin embargo, aguantar sin buscar a alguien con quien expulsar esa ponzoña de su alma agriada. (Pág. 35).

si alguien subiera a los cielos y contemplara la naturaleza del mundo y la belleza de las estrellas, la admiración que sentiría le parecería desagradable, pero sería en cambio la más placentera si tuviera a alguien a quien contárselo. La naturaleza no ama la soledad y siempre busca algo en lo que apoyarse: no hay apoyo más agradable que el de un gran amigo. . (Pág. 35).

La verdad resulta molesta, si desde luego de ella nace el odio, que es veneno para una amistad, pero la adulación es mucho más molesta, porque en su indulgencia permita que nuestro amigo se arroje de cabeza a sus vicios; mas la máxima culpa recae en aquel que rechaza la verdad y por esa adulación es empujado hacia su ruina. Cualquier persona debe tener en estos asuntos capacidad de razonar y actuar con rapidez, primero para que el consejo carezca de acritud, y después para que las críticas no añadan injurias. (Pág. 37).

De la misma forma que el fingimiento es en cualquier asunto una estafa —pues altera y adultera nuestra capacidad de juzgar la verdad—, también esta conducta repulsa especialmente a la amistad: elimina a la verdad, sin la cual las leyes de la amistad no tienen validez. (Pág. 38).

Pero si en un acontecimiento público, es decir, en una asamblea, donde suele haber mucho espacio para el fingimiento y la manipulación, a pesar de todo la verdad tiene valor, siempre que sea de manera abierta y clara, ¿qué debería suceder en una amistad, la cual depende de una sinceridad total? En ella, a no ser que, como suele decirse, veas el corazón del otro y enseñes el tuyo, no puedes tener nada de confianza, ni siquiera amar o ser amado si ignoras lo que realmente sucede. (Pág. 39).

la virtud es lo que une las amistades y las mantiene: en ella hay armonía, firmeza, estabilidad; cuando se nos muestra ella misma, arroja su luz y observa y reconoce esos mismos rasgos en otro, se le acerca y acoge a su vez lo que hay en el otro: por esto se enciende ya sea el amor, ya sea la amistad —ambos términos derivan de “amar” y amar no es más que apreciar a aquel que ames en sí mismo sin carencias, sin buscar ningún provecho, a pesar de que este provecho pueda brotar de la amistad incluso cuando tú menos lo busques. (Pág. 41).

En efecto, de entre todo aquello cuanto la fortuna o la naturaleza me ha otorgado, nada tengo que pueda comparar con mi amistad con Escipión. En ella hallé un común parecer sobre la política, consejos para mi vida privada y una tranquilidad llena de placer. Nunca lo ofendí, ni siquiera en el más mínimo aspecto, porque lo habría notado; nada le oí decir que yo no quisiera: teníamos un mismo hogar, un mismo modo de vida que compartíamos y no sólo habíamos compartido nuestro servicio militar sino también nuestros viajes al extranjero y salidas al campo. (Pág. 42).

os animo a que valoréis la virtud —sin la cual no puede existir la amistad— hasta tal punto que penséis que, a excepción de ella misma, no hay nada más valioso que la amistad. (Pág. 43).

Con las palabras de esta última cita concluye su tratado Cicerón. Sobran por demás cualesquiera palabras mías tras ellas. Pero quizás tres recuerdos musicales nuestros podrían poner broche final a esta reflexión de hoy:

Reflexiones otoñales (6)

Hoy se impone, más por motivos personales que de oportunidad en estas páginas, un inciso circunstancial debido a tres motivaciones:

  1. Desde una Argentina de raíces españolas, esta lectura, personalmente evocadora: https://raquelgracielafernandez.blogspot.com/2020/10/la-abuela-amelia.html
  2. Desde una Argentina universal, este dibujo del irrepetible Quino que me pasa Pedro:

y al que añadimos algunos más de tema musical:

y 3)

La lectura del bello poemario Hijos de la bonanza, de la jovencísima asturiana Rocío Acebal Doval, ganadora del último XXXV premio de poesía Hiperión del que seleccionamos esta estrofa:

“De aquel país ajeno a las fronteras
solo guardo el reflejo de la luz
y una aversión a la palabra patria.”

        Y este poema:

“LECCIÓN DE CONFORMISMO
Uno aprende a vivir en la impotencia,
a tomarse el café a media mañana
y criticar la situación política,
la última ocurrencia del Supremo
o el sucio proceder de los mercados
como quien habla de la lluvia o de la próxima
jornada de la Copa.

Uno aprende a vivir consigo mismo,
a hallar en su reflejo el mal humor
de la debilidad:
aprender a negociar con la mentira;

y así uno aprende, al fin, a ser buen ciudadano,
a quejarse lo justo y cuando toca,
a aceptar los posibles como metas,
a ceder por el pan y por la patria.

Uno aprende a vivir en la impotencia.”

Seguiremos con más oportunas reflexiones tras este inciso.

Cuidaos.

Reflexiones otoñales (5)

Son muchos los eventos que podrían dar lugar a una reflexión hoy aquí, dados los que vienen sucediendo por la incidencia de la pandemia y su repercusión político-ética-económica.

Pero esta es una página con música de fondo y seguramente será lo mejor hacer un pequeño paréntesis para recordar, con la nostalgia inevitable de cuando éramos siete años más jóvenes, los humildes comienzos de dicha página en 1-10-2013 y su continuación sin pausa que nos ha traído hasta esta no menos humilde realidad en 1-10 2020.

Decimos humilde con justicia porque nada especialmente glorioso queda, tras las 777 entradas y de la estadística precedente que hoy completamos, más que la constancia en seguir dejando claro que, como corresponde a una coral que presume de un nombre Ciudad de los Poetas y de la constatación de que somos, más que triunfadores, Amigos que cantan, únicamente nos enorgullecemos de cantar desde aquí, en nuestro barrio, compartiendo amistad y cantos. Los éxitos ciertamente conseguidos no son nada al lado del orgullo del apoyo de tantos seguidores como nos animan y aplauden.

Para apelar más a la brevedad que a la prolijidad, nos parece oportuno citar a Cicerón en su excelente dialogo Laelius, de amicitia que hemos leído tras descargárnolos en versión bilingüe de https://historicodigital.com/download/ciceron%20marco%20tulio%20-%20lelio%20o%20de%20la%20amistad%20bilingue.pdf

“muchas cosas, dichas también breve y convenientemente, mandaba a mi memoria”

Pues eso: Memoria breve, profunda, animosa y fecunda de tanta música como amistad acumulada.

Seguiremos.

Sigamos.

Reflexiones otoñales (4)

Robando el título de la novela de Mónica Rouanet Despiértame cuando acabe septiembre, entramos en este último día de setiembre con esta reflexión:

Miramos este mes y lo borramos
salvando algunos días memorables.
De otros solo nos queda la esperanza
con que miraron días escondidos
en un futuro aun imprevisible.
Como un sueño pasó este mes extraño.
Es hora ya de despertar de nuevo.

No somos amigos de hacer un sueño de lo sucedido, pero a veces nos viene bien para hacer como que nos derpertamos para comenzar de nuevo.

Reflexiones otoñales (3)

Veteranos (que no viejos) como somos casi todos en nuestra coral, reivindicamos nuestra virtud de recordar y revivir el camino que hasta aquí nos ha traído en nuestra coral.

Nada mejor para ello que la recopilación que, tras recabar de los miembros de nuestra coral toda la información y colaboración disponible, han hecho María y Pedro de nuestra actividad coral desde el año 2008 en que dejamos nuestro libro anterior. Dicho libro, realizado con motivo del vigésimo quinto aniversario de la coral nos dejaba en diciembre de 2007 con nuestra participación en el Mesías, de Händel, en el Teatro Real de Madrid.

La actual recopilación a que hoy nos referimos abarca desde 2008 hasta nuestra actuación participativa en los “Carmina Burana” organizados por la ORCAM en febrero de 2020.

A partir de esa fecha, estas páginas que vamos escribiendo con constancia han intentado dar testimonio de nuestra presencia, nuestra amistad y nuestros propósitos mediante 5 entradas habituales, 97memorias de nuestro confinamiento, 37 reflexiones veraniegas y, con esta de hoy, 3 reflexiones otoñales.

Dentro de este actual apartado de reflexiones otoñales, intentaremos dejar, por seguir un hilo conductor con el mínimo de embrollos posible, un paisaje de recuerdos constructivos que nos lleven a la paz mas que a la gloria.

Tal corresponde a nuestra veteranía, siempre agradecida a lo ya vivido y orgullosa del modo como lo hemos hecho. Así lo pensábamos, más con ritmo que con poesía:

Mirada larga ante el futuro corto.
Pero ¿adónde mirar? nos preguntamos.
Si hemos de responder, es necesario
dirigir la mirada hacia los otros
como quien da el testigo a su relevo.
No seremos nosotros quienes veamos
aquello que quisimos contemplar
y el tiempo avaro no nos permitió,
pero siempre podemos confiar
en que en nuestro lugar otros lo hagan. 

Utilizaremos cuantas veces lo veamos oportuno los dibujos impresionantes que nuestro tenor Javier ha ido realizando de los lugares en que hemos actuado. Lo consideramos un modo útil y digno de recordar algunas de nuestras actuaciones en estos últimos doce años de actividad coral.

Que estos recuerdos nos afiancen más en la unión de lo bueno conseguido que en el temor a las dificultades de lo mejor por conseguir en medio de las dificultades previsibles.