Reflexiones veraniegas 2019 (5) sobre amores que matan

De entre las canciones que escuchábamos en nuestra última participación en el Colegio Valdeluz, la que interpretó el Coro San Agustín “Ay triste que vengo” nos trajo recuerdos de muy diversas resonancias.

En efecto, haca ya cinco años que traíamos a estas páginas la recopilación elaborada por Pilar Salcedo de más de doscientas canciones prácticamente conocidas por todos con objeto de cantarlas en ocasiones propicias para ello en nuestros momentos de amena convivencia. De entre ellas se recogían canciones de los antiguos cancioneros que incluían canciones de amor tales como Más vale trocar y A los árboles altos. No podía faltar esta otra conocida partitura Ay triste que vengo, de Juan de La Encina:

— Ay, triste, que vengo
vencido de amor
maguera pastor.

Más sano me fuera
no ir al mercado
que no que viniera
tan aquerenciado:
que vengo, cuitado,
vencido de amor
maguera pastor.

Di jueves en villa
viera una doñata,
quise requerilla
y aballó la pata.
Aquella me mata,
vencido de amor
maguera pastor.

Con vista halaguera
miréla y miróme.
Yo no sé quién era
mas ella agradóme;
y fuese y dexóme
vencido de amor
maguera pastor.

De ver su presencia
quedé cariñoso,
quedé sin hemencia,
quedé sin reposo,
quedé muy cuidoso,
vencido de amor
maguera pastor.

Ahotas que creo
ser poca mi vida
según que ya veo
que voy de caída.      
Mi muerte es venida,    
vencido de amor
maguera pastor.

Sin dar yo tras ella
no cuido ser bivo
pues que por querella
de mí soy esquivo.
Y estoy muy cativo,
vencido de amor
maguera pastor.

Esta canción en una más de entre las más de setenta que se recogen en su Cancionero.

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Resulta muy útil la explicación de la Coral Accento sobre esta obra:

Coral Accento

Por lejana a nuestro uso actual llama la atención en esta letra del cancionero el verso repetido maguera pastor.

El diccionario de la RAE nos da esta definición para maguer y maguera:

Del gr. bizant. μακάρι makári ‘ojalá’, der. del gr. μάκαρ mákar ‘feliz, dichoso’.

  1. conj. conc. desus. aunque.

Nosotros, además de los diccionarios de la Real Academia y de María Moliner, hemos consultado el Diccionario Etimológico de Corominas para obtener una extensísima visión de esta palabra. De cuanto explica Corominas acerca de “maguer” y “maguera” nos llama la atención el hecho de considerar la palabra “maguera” como una asimilación de las palabras “maguer” y “era” (del verbo ser). En el fondo late la duda de si, basados en la doble acepción de la palabra como “ojalá” ( como en italiano “magari” o en griego moderno “μακάρι”) y “aunque” nos estamos refiriendo a un deseo de algo favorable  o a un impedimento de algo humilde: “ojalá fuera pastor” (alguien retirado del trasiego general) contra un “por más que soy pastor”. De estas dos nos inclinamos por la primera.

Corominas 1

Sobre la palabra “doñata” que aparece en la tercera estrofa no hemos encontrado referencia exacta, aunque nos parece evidente la relación con la palabra latina “domina” y las castellanas “dueña” y “doña” para referirse a una señora, señorita o doncella.

Pertrechados con las mencionadas certezas y dudas nos decidimos a contar el flechazo amoroso de quien hubiera preferido ser pastor para no haberse acercado al mercadillo del jueves y haberse visto impactado por la belleza de una desconocida muchacha con la que intercambia miradas y pasa del agrado a la perdida rendición del enamoramiento de quien queda “vencido d’amor”. Los hechos se desencadenan precipitadamente: el rechazo o la indiferencia de ella, que se marcha sin hacerle caso ni darle tiempo a hablar con ella para manifestarle sus sentimientos.

El resultado no puede ser más desastroso: el enamorado, profundamente “aquerenciado” y cariñoso pasa de la vida a la muerte. Vencido, sin aliento, sin reposo y dolido hasta lo más hondo de su ser, se ve abocado al dilema de volver a encontrarla o a sumirse en las negras aguas de la depresión y del odio a una vida mermada por el dolor de una herida incurable.

Con más de quinientos años de distancia entre lo que escribe y canta el trovador y lo que la vida actual nos depara, no puede uno dejar de sorprenderse de la constatación  de que el amor es tan inevitable como la muerte y su impacto se ha conservado inmutable a través de los tiempos.

Desde Lope de Vega:

“Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.”

Hasta Ángel González:

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.

Seguid disfrutando de vuestras vacaciones. Y quienes tengáis la suerte de disfrutar escuchando a la ORCAM, no dejéis de hacernos partícipes de vuestras impresiones.

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Reflexiones veraniegas 2019 (5) sobre Diego Pérez de Camino.

La verdad es que es vastísima la producción musical archivada en bibliotecas y de rara mención en las primeras páginas de publicaciones habituales.

Afortunadamente para la ignorancia de algunos aficionados como el autor de estas líneas, de vez en cuando algunas aportaciones nos ilustran sobre ciertos aspectos dignos de consideración.

Vol 1

Tal es el caso de un autor compartido a través de Facebook por Luis Reinaldos, que nos ilustra sobre el compositor burgalés del siglo XVIII, Diego Pérez del Camino, de los tres volúmenes de composiciones suyas publicadas por la Fundación Gustavo Bueno y, especialmente, sobre nueve canciones tomadas de su “Opera Omnia” , tituladas “De su historia admirable cantan prodigios”.

Opera omnis

Entre ellas podemos disfrutar de la interpretación de la soprano del Coro de la Comunidad de Madrid, Sandra Cotarelo, del director de la coral de Rivas, Fernando Guerrrero y de la preciosa voz de Elena Sancho cantando esas bellas canciones.

Nos vendrá bien cerrar los ojos y abrir los oídos unos momentos de paz para disfrutar de tan bella música.

 

Reflexiones veraniegas 2019 (4) sobre la partitura de Harold Arden “Somewhere over the rainbow”

Mirar es una petición de estrellas,
una interrogación sobre horizontes
curvados sobre lo desconocido
a cuyo abrazo nunca nos rendimos.
Mirar es como realizar un sueño
que solo en sueños se nos aparece.

No parece la vida el mejor de los lugares para encontrar espacios amables abiertos a los ojos cerrados que vuelan como águilas sobre nuestras miserias. Y, sin embargo, la amamos porque por mucho que al final nos abandone, mientras está con nosotros nos brinda la oportunidad de inmortalizarnos mediante las huellas que dejamos.

Huellas que duran tras nuestra partida con tal de ser capaces de sentir que hay algo más allá del arco iris y que, aunque parezca algo inalcanzable a nuestro vuelo nos marca indeleblemente hasta cristalizar en nuestras propias huellas:

Ni la piedra ni el agua nos definen.
Quizás porque uno nunca quiso ser
insensible a quien quiso asirse a él
ni reacio al sustento ni al apoyo.
Algo intermedio como el barro somos
aceptando la huella del viajero
sin impedirle el paso ni la ausencia.

Reflexiones veraniegas 2019 (3). Una curiosa cita.

Esta reflexión veraniega tercera ha sido suscitada por un evento marginal de esos que vienen a suceder por el azar de ciertas impresiones accidentales que contribuyen a alegrar la tantas veces tediosa sucesión de las horas pródigas en calor y ocio.

Campazas

 

Tras recibir un whatsapp de alguien volcado en lecturas históricas en documentos originales sobre el increíblemente ampuloso sermón conservado de un cierto fraile jerónimo, andaba uno disfrutando de la lectura del Prólogo galeato, de la famosa obra del jesuíta José Francisco de Isla: Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas,, alias Zotes, cuando aparecieron estas líneas que no me resisto a reproducir:

“Había en Atenas un célebre músico (sin duda que debía ser maestro de capilla), de cuyo nombre tampoco me acuerdo. Llámale Pitágoras, si te pareciere que es cuestión de nombre. Este, para enseñar la música a sus discípulos según todos sus modos diferentes, dono, lidio, mixtilidio, frigio, subfrigio, eolio, ¿qué hacía? Juntaba cuidadosamente las voces más desentonadas, más ásperas, más carraspeñas, más becerriles y más descompuestas de toda la república. Hacíalas cantar en presencia de sus escolares, encargando mucho a éstos que observasen cuidadosamente el chirrión desapacible de las unas, el taladrante chillido de las otras, el insufrible desentono de éstas y los intolerables galopeos, brincos, corcovos y corvetas de las otras. Vuelto después a sus discípulos, los decía con mucho cariño y apacibilidad: «Hijos, en haciendo todo lo contrario de lo que hacen éstos, cantaréis divinamente.”

Esta cita, como corresponde al calificativo de galeato aplicado al prólogo de la obra, se refiere «al prólogo o proemio de una obra, en que se la defiende de los reparos y objeciones que se le han puesto o se le pueden poner», tal como dice el Diccionario de Autoridades.

La verdad es que no es muy útil como técnica de aprendizaje, pero a veces el escuchar los fallos, tanto propios como de los demás, es un modo de darnos cuenta de lo que no debemos hacer.

Reflexiones veraniegas 2019 (2) sobre la partitura de Carlos Guastavino “Se equivocó la paloma”

La felicidad es un bien huidizo. Casi seguro un bien inalcanzable. Hay quien trabaja por hallarlo en la quietud del descanso de lo ya alcanzado en la confianza de que la felicidad tiene más que ver con la satisfacción por lo ya alcanzado que con la inquietud por alcanzar nuevas metas.

A este respecto hemos encontrado dos consideraciones en un curioso libro del “Taller de aforismos de los alumnos de 1º de Bachillerato (bilingüe francés-español) del IES Ponce de León, Utrera (Sevilla)”:

https://issuu.com/vicedireccionponce/docs/01_aforismos

aforismos

Sin título

Todas estas consideraciones nos venían a la mente mientras mirábamos nuestras partituras:

“Se equivocó la paloma” (Ver https://www.march.es/musica/jovenes/poesia-en-musica/paloma.asp) y la últimamente comentada aquí “La tierra”.

En los comienzos de nuestra actividad coral no estaban ausentes las aspiraciones a premios en concursos como los que llegamos a obtener en Griñón o en San Vicente de la Barquera. En la actualidad, nuestra actividad tiene como meta, sobre todo, la satisfacción personal por la ejecución de una música compartida entre todos los componentes de nuestra coral y su manifestación en el entorno más cercano al nuestro en distancia y en afinidades.

No significa eso resignación ni adocenamiento. Quiere decir principalmente que, tras treinta y siete años de actividad, tenemos los pies en la tierra que pisamos más que en el cielo al que miramos. Como dicen los dos aforismos citados anteriormente, confiamos en la energía que nos proporciona el hecho de echar de menos tanto como en la búsqueda de una melodía que nos acompañe a lo largo de toda nuestra vida.

Y todo ello dando firmeza a la inevitable confusión que la vida incansablemente nos va brindando, tal como explica el mismo Alberti:

“En Francia no había escrito aún ninguna poesía […] pero una de aquellas noches, de las más solitarias, poseído de no sé qué extraños impulsos, comencé a escribir una canción, cuyo comienzo era “Se equivocó la paloma. /Se equivocaba. /Por ir al norte fue al sur…” Cuando llegué al final me quedé sorprendido: “Ella se durmió en la orilla. /Tú en la cumbre de una rama.” No comprendía yo cómo en aquel sumergido estado de angustia en que me hallaba me había podido salir una canción como aquélla.”

Por eso, entre bandazos norte-sur, trigo-agua, mar-cielo, noche-mañana, estrellas-rocío, calor-nevada, falda-blusa y corazón-casa, ha de prevalecer el sueño reparador en una orilla y en la cumbre de una rama.

Sin más equivocaciones que las habituales.

Reflexiones veraniegas 2019 (1) sobre la partitura de Javier Busto “Esta tierra”

Ya en este periodo de descanso de nuestra actividad coral, nos parece positivo dejar por aquí, como otros veranos, algunas reflexiones que mantengan, para quienes así lo deseen, ese lazo virtual coral que durante el curso nos ha unido sobre idénticos propósitos y aprendizajes.

Con esa idea en mente ponemos hoy en común la idea principal de la partitura Esta tierra a la que ya nos referíamos el 19 de abril en estas páginas. En ella, Javier Busto daba versión coral a un poema de Francisco Pino en el que se ensalzaba la sencillez de la tierra llana -por encima de la grandeza del mar y la altura de los montes- desde la que es posible escuchar un vuelo, aunque el sonido se pierda.

Foroogh

Casi como por casualidad, nos encontramos en http://gallonero.es/wp-content/uploads/2019/02/Pa%CC%81ginas-desdeINTERIOR_ANOCHECER-1.pdf un poema de la poeta iraní (1935-1967) Forugh Farrojzad que incide sobre las mismas ideas: No quiere desear estrellas, sino asentarse en la tierra firme de una melodía plácida y sencilla.

SOBRE LA TIERRA ( روی خاک)

Nunca he deseado
ser una estrella en el espejismo del cielo,
o, como los espíritus de sus excelencias,
codearme en silencio con los ángeles.
Nunca me separé de la tierra.
No he tratado con las estrellas.
Piso tierra firme.
Mi ser, como el tallo de una planta,
absorbe el viento, el sol y el agua
para vivir.
Fértil de deseo.
Fértil de dolor
piso tierra firme
para que las estrellas me alaben,
para que me acaricien las brisas.
Miro desde mi ventana.
No soy más que el eco de una melodía.
No soy eterna.
No busco más que el eco de una melodía.
El grito de placer es más limpio
que el silencio nacido del luto.
No busco mi nido
en el cuerpo del rocío
sobre el lirio de mi cuerpo.
En la pared de la cabaña de la vida
con las letras negras del amor
la gente que pasaba
pintó cosas:
el corazón traspasado por la flecha,
la vela volcada,
pálidos puntos silenciosos
en las letras temblorosas de la locura.
Cada labio que llegó a los míos
fecundó una estrella
al sentarse en mis noches
sobre el río de mis recuerdos.
¿Por qué desear estrellas?
Esta es mi melodía.
Encantadora, plácida,
nunca fue más que eso

De despedidas y recuerdos

Comenzábamos nuestros ensayos el día once de septiembre del año pasado con estos versos personales, más sinceros que perfectos:

Hubiésemos querido prolongar
estos tiempos ociosos sin dudarlo
y, sin embargo, al fondo del placer,
hundía sus raíces la añoranza:
la vida sin pasado se nos pierde
porque en ella habitaba la amistad,
la música habitual que compartíamos,
aquella honda mirada hacia el futuro
en donde todo el tiempo era conquista
y la satisfacción de haber cumplido,
pero también se alzaban nuevos frutos
al ritmo de más lúcidos futuros.

Nos remitíamos entonces al tiempo venidero para verificar si nuestras reflexiones eran o no acertadas.

Nueve meses después se nos antoja que ese tiempo nos ha sido, como mínimo, amable y hondamente fructífero en convivencia, amistad y práctica musical. No nos han faltado ni el entusiasmo, ni la constancia ni el esfuerzo.

Comenzábamos entonces retomando los ensayos para Carmina Burana que cantamos el 30 de octubre. recordábamos aniversarios y ausencias memorables: Neruda, Aznavour, Caballé, Miguel Hernández, Machado…; hemos aprendido nuevas canciones que hemos incorporado a nuestro repertorio; hemos disfrutado escuchando fructíferamente corales cercanas; hemos realizado variados conciertos navideños, colaboraciones con otros coros y contribuciones a eventos memorables; hemos agradecido los veintiún años de dirección de Vicky y, sobre todo, hemos ensayado con constancia e interés nuestros dos días semanales a lo largo de todo el curso.

Quizás sea este el momento, cuando nos despedimos temporalmente hasta después del descanso veraniego, de hacernos la misma pregunta que se hacía el poeta escocés Robert Burns en 1788: Should auld acquaintance be forgot, and never brought to mind?, ¿Acaso habríamos de olvidar y dejar de recordar a quienes ya conocemos desde hace tanto tiempo?

Convencidos como estamos de que la huella de quienes nos vienen acompañando a lo largo, ancho y profundo de nuestra vida jamás debería olvidarse, lo reafirmamos con la música que compartimos ya hace años con Músicos para la paz:

Intentaremos que estas páginas sigan acompañándonos durante el verano para prolongar el abrazo virtual que durante los meses pasados ha contribuido a consolidar nuestra pertenencia a nuestra querida Coral Ciudad de los Poetas.

Podemos finalmente dejarnos el buen sabor de boca de esta antigua colaboración nuestra con Músicos solidarios:

 

Cantamos ayer en Valdeluz

Cantamos es una forma verbal válida para el presente y el pasado. Cuando ayer cantábamos en el salón de actos del Colegio Valdeluz, en la memoria de quien esto escribe se aunaban también el presente con el pasado recordando que hace dos años se conmemoraban las bodas de oro del Colegio, cuyas actividades comenzaron el curso 1967-68, tal como se recoge en su historia:

“El Colegio Valdeluz cumple sus primeros 50 años de actividad educativa; es el continuador de la labor apostólico-docente que la Provincia Agustiniana Matritense venía desarrollando desde 1912 en el Colegio San Pablo, ubicado entre las calles Valverde, 25 y Barco, 22 de la ciudad de Madrid. El Colegio San Pablo, con el trascurso de los años, quedó pequeño y obsoleto a pesar de las ampliaciones y transformaciones que sufrió a través de sus 54 años de existencia, exigidas por la afluencia de peticiones de familias que deseaban dar a sus hijos una sólida formación científica y religiosa.

Por eso, en el capítulo provincial de 1964 sale elegido prior provincial el P. Gabriel del Estal, que acomete la ingente tarea de renovar los centros docentes que regentaba la provincia. Así inicia la búsqueda de una nueva sede para el Colegio San Pablo, sede que encuentra en al barrio del Pilar, en la zona norte de Madrid.

Inmediatamente se procede a la obtención de las reglamentarias licencias, tanto civiles como eclesiásticas, así como a la elección del equipo técnico encargado de llevar a cabo la construcción del nuevo colegio. Mientras tanto, en el verano de 1966 se habilitan unos locales en el citado barrio para proseguir con la tarea educativa hasta que se termine el nuevo centro. Por fin, el 16 de octubre de 1967 se inicia la actividad docente en el edificio central.

Valdeluz inicial

Dada su ubicación, se tuvo que acudir a una flota de autobuses para transportar a los alumnos, muchos procedentes de San Pablo y, por tanto, del centro de Madrid, aunque ya se iniciaban las matrículas de residentes en los edificios cercanos.”

Como presente en toda esta historia, tanto del colegio San Pablo como del Valdeluz, y teniendo en cuenta que nuestro barrio “Ciudad de los Poetas” se iba construyendo también por aquellas épocas, el autor de estas líneas no podía evitar unir nuestra actuación con tanto recuerdo acumulado.

Nuestra actuación de ayer, como todas las nuestras, supuso un reto a nuestra capacidad de unificar nuestras voces en un contexto sonoro casi totalmente exento de resonancias en el que se hacía imprescindible el escucharnos directamente para conjuntarnos. Como siempre, no nos faltaron ni el entusiasmo ni el esfuerzo por colaborar activamente en la parte que nos correspondía en el encuentro. La interpretación final conjunta de la partitura “Don Manolito”, precedida de los correspondientes homenajes a los tres directores, dieron fe del espíritu de colaboración que anima siempre estos encuentros corales.

También en nuestra actuación estaba presente la sensación de actividad final de curso ante la inminencia del descanso veraniego. La participación de los tres coros en la celebración conjunta con que nos obsequió la coral anfitriona fue una buena ocasión para evidenciarlo.

Enhorabuena desde aquí a cuantos hemos tomado parte en este encuentro.

Cantamos hoy en el III Encuentro Coral Valdeluz.

Valdeluz

Tres reflexiones inundan estas palabras de hoy encaminadas a introducir nuestra actuación. La primera de ellas se apoya en las palabras de Vicky sobre el Requiem Alemán, de Brahms, en donde afirma; “Con la música no tiene miedo a la muerte”. La segunda toma prestada la cita de Luisa sobre los versos de Serrat en “Cada loco con su tema”:

De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.

Y la tercera recoge la cita que toma Pilar del Club de los libros perdidos:

Me conmueven los que cantan mientras caminan, los que van tocando una batería que no existe, los que se paran una tarde en una esquina a sacarle una foto al cielo, los que se detienen para acariciar a un perrito. Necesitamos más perseguidores de belleza en este mundo.

Uno piensa que la vida no es solo un más allá, dominado por la muerte definitiva sino un más acá eternamente prolongado de cuanto aquí vivimos. Con Brahms no hay que tener miedo a la muerte, no solo por una añorada eternidad transcendente, sino por otra eternidad gestada por cuanto hacemos de duradero en nuestra vida.

Tal es el papel que, según creemos, corresponde a nuestro canto coral dedicado a lanzarse al espacio inapreciable de quienes lo escuchen y acaso lo recuerden favorablemente.  Como dice Serrat, salimos con la vida a escena. Cada uno con la propia, con sus recuerdos y sus ilusiones, con sus experiencias y sus propósitos.

Igualmente, no podemos evitar, dada nuestra cualidad de aficionados conscientes de nuestras limitaciones, que somos poco más que caminantes soñadores buscadores de la belleza con una música o unos instrumentos que vamos dejando al modo del que deja melodías como un sueño real que compartimos: nos gusta cantar mientras caminamos y tocar baterías que no existen.

De todo eso sabemos mucho quienes nos preciamos de llevar en esto más de treinta y siete años. Sobre tantos años han llovido pérdidas y ganancias de vidas y de experiencias. Resultaría imposible no incorporar todo ello al sentimiento acumulado en nuestro canto con el que recogemos y, modestamente, sembramos.

Tendremos todo ello inmerso en el espíritu con que cantemos esta tarde.

Verano 2019

Según informa el Instituto Geográfico Nacional:

solsticio-verano.jpg

“El verano comenzará el 21 de junio a las 17:54 hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional. Esta estación durará 93 días y 15 horas, y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño. El cielo del verano, hasta mediados de julio, estará dominado al amanecer por Venus y Saturno. Al anochecer serán visibles Júpiter, Saturno y, hasta mediados de julio, Marte. A lo largo de esta estación se producirán dos eclipses. el día 2 de julio habrá un eclipse total de Sol que será visible en el Pacífico sur y Sudamérica. La noche del 16 al 17 de julio se producirá un eclipse parcial de Luna que será visible en América, Europa y África. Este último eclipse será visible desde España.”

Dado que a nosotros nos ocupa más el tema musical, podemos recoger, al respecto, las siguientes noticias veraniegas:

castillomanzanares

Las que nos informa el boletín “Mirador de Madrid”:

“‘Clásicos en verano’ trae conciertos a los municipios madrileños durante el mes de julio. La música cobra un protagonismo especial con la llegada del estío. Los pueblos de la Comunidad de Madrid van a recibir, como cada año, la mejor música clásica, con el programa ‘Clásicos en verano’, organizado por el gobierno regional desde hace 32 años. Tendrán lugar durante los cuatro fines de semana del mes de julio (del 5 al 28 de julio).

Conciertos de verano en Madrid

Se ha convertido en la cita estival imprescindible para los aficionados a la música clásica y cada año gana nuevos adeptos, como demuestra el lleno total de todos los conciertos en 2018. Se celebra en enclaves patrimoniales de toda la región y es una oportunidad para disfrutar de talentos emergentes, junto a otros músicos ya consagrados.

71 municipios disfrutarán de 149 conciertos en iglesias, castillos, monasterios y plazas mayores, que se convierten en escenarios para la mejor música. Estas cifras suponen un aumento de nueve conciertos y siete localidades con respecto a la edición anterior. Uno de los más reconocidos sigue siendo el ciclo de música barroca, que tiene como escenario el Castillo de los Mendoza de Manzanares El Real. Otro momento álgido será el concierto de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.”

 

O la página del Coro RTVE:

“Concierto del Coro RTVE con la ORCAM

También el Coro RTVE, cantará en este caso junto a la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM), el próximo martes 2 de julio, en el Auditorio Nacional de Música, a las 19:30, la Sinfonía número 9 ‘Coral’ de L. van Beethoven. En este concierto, que dirige el maestro titular de la ORCAM, Víctor Pablo Pérez, se incluye en la primera parte, el estreno absoluto del compositor Fernando Velázquez, ‘Cantata del solsticio de verano’.”

 

O la página de la ORCAM:

1-7-13. ORCAM 019.jpg

“Martes 2 de julio de 2019

19.30h SALA SINFÓNICA

Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid

Coro RTVE

Marta Matheu soprano

Pilar Vázquez alto

Gustavo Peña tenor

David Menéndez bajo

Víctor Pablo Pérez director

LAS NUEVE SINFONÍAS DE BEETHOVEN (V)

  1. Velázquez: Cantata del solsticio de verano#*
  2. van Beethoven: Sinfonía n° 9, Op. 125

#Obra encargo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid

*Estreno absoluto”

 

Nosotros, sin embargo, desde la humildad debida a nuestro propio ámbito, nos limitamos modestamente a recoger lo que ya venimos mencionando desde hace cinco años en estas páginas con el recuerdo de la interpretación de la Suite veraniega de José Bernardo Álvarez, de la breve frottola de Josquin des Prés:

El grillo è buon cantore
che tiene longo verso.
¡Dale beve grillo canta!
Ma non fa come gli altri uccelli,
come li han cantato un poco
van’ de fatto in altro loco,
sempre el grillo sta pur saldo
Quando la maggior è caldo
alhor canta sol per amore.

El grillo es buen cantor
que aguanta un largo verso.
Dale, grillo; bebe, canta!
Mas no hace como otros,
que tras poco cantar
van luego a otro lugar.
el grillo siempre queda.
Cuando el calor aprieta,
canta sólo por amor.

y de la conocidísima parte de Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi:

Sotto dura Staggion dal Sole accesa
Langue l’ huom, langue ‘l gregge, ed arde il Pino;
Scioglie il Cucco la Voce, e tosto intesa
Canta la Tortorella e ‘l gardelino.
Zeffiro dolce Spira, mà contesa
Muove Borea improviso al Suo vicino;
E piange il Pastorel, perche sospesa
Teme fiera borasca, e ‘l suo destino;
Toglie alle membra lasse il Suo riposo
Il timore de’ Lampi, e tuoni fieri
E de mosche, e mossoni il Stuol furioso!
Ah che pur troppo i Suo timor Son veri
Tuona e fulmina il Ciel e grandinoso
Tronca il capo alle Spiche e a’ grani alteri

Bajo dura estación del sol ardida
sufren hombres y ovejas y arde el pino;
suelta el cuco su voz y pronto oída
palomas y jilgueros dan su trino.

Sopla dulce la brisa contenida,
Mas Bóreas pronto vence a su vecino.
Llora el pastor y teme por su vida:
aguantar las tormentas es su sino.

Arrebata a los miembros su reposo
el miedo a una tormenta al descubierto
y de las moscas el zumbar furioso.

Mas, por desgracia su temor es cierto:
llegan los rayos, y el granizo ansioso
troncha espigas y deja el campo yerto.

 

Sèanos propicio a todos este tradicional periodo de descanso que el calor veraniego nos ofrece.