Historia

Discurría sin estridencias el año 1982 con su guerra de las Malvinas, la investidura de Felipe González como Presidente del Gobierno, las aprobaciones de muchos Estatutos de Autonomía de Comunidades Autónomas, la actividad preocupante de Eta y una ignorancia total de primas de riesgo o amenazas de rescate. Todos éramos treinta y un años más jóvenes. El “Viejo Profesor” Enrique Tierno era alcalde de la capital y en todos los rincones de nuestro barrio bullía tras el horario escolar una alegre algazara infantil que llenaba nuestro entorno de juventud y juegos. Aún la Calle de Antonio Machado no disponía del Centro Cultural, faltaban tres años para que se inaugurara el monumento al poeta en el parque de enfrente y a Madrid le quedaba un año para constituirse como Comunidad Autónoma .

Ese mismo año, diecinueve miembros de la Asociación de Padres del Colegio Eugenio María de Hostos, de los cuales aún continúan siete, con el imprescindible apoyo de Juan Sotres como director , se embarcaron en la entusiasta y laboriosa tarea de formar un coro que habría de tomar el nombre del barrio “Ciudad de los Poetas” y que utilizaría dicho Colegio como lugar de ensayo y reunión. Comenzaron con canciones sencillas que poco a poco se fueron complicando hasta que un año más tarde, con treinta componentes ya, fueron capaces de participar en el concurso de villancicos organizado por el Ayuntamiento de MadridCertamen-de-Villancicos-del-Ayuntamiento-de-Madrid.-1986 y de actuar en Recas (Toledo). El lugar de ensayo se trasladó al local de la Asociación de Vecinos del barrio, con la que siempre mantuvo una fecunda colaboración, situado en la calle Valderrodrigo, donde posteriormente, se abriría un gimnasio. También el Colegio Lepanto abría sus puertas para los ensayos que semanalmente se mantenían hasta que la apertura del Centro Cultural “Julio Cortázar” brindó la oportunidad de disponer de unas instalaciones que, ilusoriamente, se creían debidas a una actividad tan altruista y enriquecedora para el barrio en que fundamentalmente se desarrollaba. Pero no fue así. Dado que el uso del Centro Cultural no suponía más que un lastre de papeleo para renovar trimestralmente el uso de un local para ensayos, siempre sometido a la presión de acabar inexorablemente a las nueve de la noche, se pasó a utilizar el local de la Asociación de Vecinos de la Pérgola (integrándose incluso con el nombre de “Asociación Cultural Ciudad de los Poetas” como actividad de dicha Asociación de Vecinos) hasta que el Instituto Ciudad de los Poetas con la impagable colaboración de los conserjes y el apoyo del entonces director del centro, miembro de la cuerda de bajos del coro, acogió los ensayos durante los últimos quince años con la tranquilidad de poder recurrir al uso de algún local de la parroquia del barrio en caso necesario.

Numerosas y gratificantes han sido las actividades musicales de la coral bajo la dirección de Juan Sotres (1982-1988), Marcelo Duarte (1988-1997) y Victoria Marchante (1998 hasta la actualidad).
Italia-2002 Sin embargo, más que las dignísimas participaciones en concursos con las que se lograron importantes éxitos y numerosas condecoraciones, más que las enriquecedoras actuaciones en el extranjero y en muchas partes del territorio nacional, más que las intervenciones en conciertos participativos del Auditorio Nacional o el Teatro Real y más incluso que los frecuentes intercambios con otras corales o la contribución a las actividades de la federación Coral Madrileña en la que está integrada desde el principio, la Coral Ciudad de los Poetas puede enorgullecerse de haber conseguido algo infrecuente en la mayoría de los grupos culturales que se constituyen sin ánimo de lucro y que es básicamente lo que la ha permitido mantenerse activa y entusiasta durante un periodo que la mayoría de las corales no suelen alcanzar : la constitución de un grupo en donde se aprecia la amistad y el compañerismo por encima de todo y de la que brota una actividad cultural, altruista y comprometida con todo su entorno.

Por eso a la hora de exponer los logros de la Coral Ciudad de los Poetas a cuantos pudieran leer estas líneas, renunciamos a trofeos y distinciones y nos limitamos a lo que, no por aparentemente anecdótico resulta menos importante: la celebración anual del evento “Primavera de la Música” que alcanza este año 2013 su vigésima segunda edición y que ha logrado tanto traer al barrio destacadas corales nacionales como promocionar la música mediante una coral infantil y la actuación de diversos grupos juveniles y de actividades musicales diversas que tienen lugar en nuestro barrio; las espontáneas actuaciones en lugares públicos cuando el ambiente lo propiciaba, lo mismo en la Plaza Mayor de Madrid que en el teatro romano de Mérida o en bares donde compartíamos unas cañas después de alguna actuación o lo mismo que en la Grand Place de Bruselas, en Staré Město de Praga, en un templete de Karlovy Vary, en un Pub de Stirling, en el Ayuntamiento de VienaViena-1990 o en una iglesia de Londres; los momentos mágicos de interpretar a Tomás Luis de Victoria en cualquier ermita o santuario perdido de tantos pueblos y ciudades de la geografía nacional a donde hemos intentado llevar música y cultura; los emocionados acompañamientos, bien alegres de bodas u homenajes cercanos a nosotros, o bien tristes de funerales por quienes desde cerca se ausentaron definitivamente; los memorables ágapes de convivencia con otras corales en Sagunto, Donosti, Luarca, Alagón, Tenerife o el Centro Social del Barrio; la contribución cálida y altruista a centros de mayores, penales o siquiátricos…

Decididamente treinta y un años dan para mucho. Con motivo de la celebración de nuestras bodas de plata recogimos en un libro conmemorativo de ciento veinte páginas todos los datos y recuerdos rememorados hasta la fecha. Cinco años más tarde, con ayuda de todos los medios disponibles en la red hemos recopilado digitalmente y archivado setenta grabaciones de audio de otras tantas actuaciones, cuarenta y seis vídeos guardados en You Tube y en Vimeo y casi doscientas carpetas de otras tantas obras corales con material para su correcto aprendizaje. Un archivo de varios centenares de partituras aprendidas y representadas da testimonio del ingente historial de este grupo de esforzados aficionados que han sabido sacar tiempo para esta fecunda y gratificante actividad.

La Coral Ciudad de los Poetas, actualmente con cuarenta y cinco componentes distribuidos en cuatro cuerdas, se financia fundamentalmente con aportaciones semestrales de sus miembros, ingresos por actuaciones contratadas y escasas subvenciones institucionales y es ya un sólido grupo de avezados veteranos abierto a cuantos quieran integrarse en ella sin otro requisito que entusiasmo, mínimas cualidades de oído y capacidad de integración, disponibilidad de tiempo para ensayos de 7:30 a 9:30 martes y viernes y para actuar siempre que surjan actuaciones aceptadas.

Sirvan estas líneas de presentación no para vanagloria de quienes formamos parte de este grupo sino como aportación –una más- al conocimiento de cuantos desde este barrio madrileño en que tantas actividades se vienen propiciando y tanto contribuyen a mostrar el lado amable de la convivencia vecinal nos consideramos parte activa de un entorno más allá de la actividad habitual profesional en que nos desenvolvemos.

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