No deja de ser una ficción ese reparto del tiempo que establecemos, quizás con la pretensión de hacer más llevadero lo tedioso dividiendo lo extenso. Así lo consignábamos en nuestras reflexiones tempranas:

Que hoy sea el fin del año que termina
no cambia nada el curso de los días
que nunca dejan de pasar sin pausa. 

Dividimos el tiempo
para hacer digestible lo indigesto
o poner ilusión sobre el cansancio. 

Continuamente me propone
mi viejo ordenador cambiar el fondo
sobre el que se dibujan mis programas, 
ese espacio de ignoto recorrido
con que pretendo conquistar espacios.
Me he propuesta este nuevo año
poner de fondo el canto y viejas músicas
que me hagan familiar y confortable
un tiempo inclemente y sin regreso.

Sin embargo, fieles a nuestra afición musical y a nuestros recuerdos de autores bien conocidos, recurrimos, como especialmente adecuado a nuestros mejores propósitos, a la canción que da fin al cancionero de Juan del Encina (1496)

Sin título 1

Sin título

Sin título 2

Ninguno cierre las puertas
si Amor viniere a llamar,
que no le ha de aprovechar.

Al Amor obedezcamos
con muy presta voluntad;
pues es de necessidad,
de fuerça virtud hagamos.
Al Amor no resistamos,
nadie cierre a su llamar
que no le ha de aprovechar.

Amor amansa al más fuerte
y al más flaco fortalece;
al que menos le obedece
más le aquexa con su muerte.
A su buena o mala suerte
ninguno deve apuntar
que no le ha de aprovechar.

Amor muda los estados,
las vidas y condiciones;
conforma los coraçones
de los bien enamorados.
Resistir a sus cuidados
nadie deve procurar
que no le ha de aprovechar.

Aquél fuerte del Amor
que se pinta niño y ciego
haze al pastor palaciego
y al palaciego pastor.
Contra su pena y dolor
ninguno deve lidiar
que no le ha de aprovechar.

El qu'es Amor verdadero
despierta al enamorado,
haze al medroso esforçado
y muy polido al grossero.
Quien es de Amor presionero
no salga de su mandar
que no le ha de aprovechar.

El Amor con su poder
tiene tal juridición
que cativa el coraçón
sin poderse defender.
Nadie se deve asconder
si Amor viniere a llamar,
que no le ha de aprovechar.

No cabe duda de que la invocación que hace al Amor, con mayúscula, Juan del Encina desde hace ya más de 500 años sigue siendo la mejor fórmula para mejorar el mundo.

Y todo ello desde la música fecunda que perdura.